Tefilá LeJabakuk — Segulá para la claridad mental (Yishuv HaDá’at)
La Tefilá LeJabakuk es la oración del profeta Jabakuk, en la que describe la revelación de Hashem sobre el mundo y concluye con una declaración de confianza absoluta. Rabí Mordejai Sharabi escribe en su libro 'Tefilá LeMoshé': 'Aquel cuya mente está confundida, que se acostumbre a la oración del profeta Jabakuk', y su fuente está en el Séfer HaMidot de Rabí Najman de Breslav. Por eso se dice como segulá para el yishuv hadá'at: la calma y la claridad de la mente.
Segulá para el yishuv hadá'at (la claridad y el sosiego de la mente).
En el libro 'Tefilá LeMoshé', Rabí Mordejai Sharabi escribe: 'Aquel cuya mente está confundida, que se acostumbre a la oración del profeta Jabakuk'. Su fuente está en el Séfer HaMidot (entrada Dá'at) de Rabí Najman de Breslav.
Oración del profeta Jabakuk, sobre shigyonot. Hashem, escuché Tu fama y temí. Hashem, aviva Tu obra en medio de los años; en medio de los años dala a conocer; en la ira, recuerda tener misericordia. Di-s viene desde Temán, y el Santo desde el monte Parán, sela. Su majestad cubrió los cielos, y de Su alabanza se llenó la tierra. Y Su resplandor será como la luz; rayos brotan de Su mano, y allí está el escondite de Su poder. Delante de Él va la peste, y la llama ardiente sale tras Sus pies. Se detuvo y midió la tierra; miró e hizo estremecer a las naciones; se despedazaron los montes eternos, se abatieron las colinas antiguas; Suyos son los caminos del mundo. Bajo la aflicción vi las tiendas de Kushán; temblaron las cortinas de la tierra de Midián. ¿Acaso contra los ríos se encendió Hashem? ¿Contra los ríos fue Tu ira, o contra el mar Tu furor, cuando cabalgas sobre Tus caballos, sobre Tus carrozas de salvación? Desnudo se descubre Tu arco; juramentos a las tribus fueron Tu palabra, sela. Con ríos hendiste la tierra. Te vieron y temblaron los montes; pasó el torrente de aguas; el abismo dio su voz, alzó a lo alto sus manos. El sol y la luna se detuvieron en su morada; a la luz de Tus flechas caminan, al resplandor del brillo de Tu lanza. Con indignación marchas por la tierra; con ira trillas a las naciones. Saliste para la salvación de Tu pueblo, para salvar a Tu ungido; heriste la cabeza de la casa del malvado, descubriendo el cimiento hasta el cuello, sela. Traspasaste con sus propias varas la cabeza de sus guerreros, que irrumpieron como tempestad para dispersarme; su regocijo era como para devorar al pobre en lo oculto. Pisaste el mar con Tus caballos, sobre el cúmulo de aguas caudalosas. Escuché, y se estremecieron mis entrañas; al oírlo temblaron mis labios; entró la podredumbre en mis huesos, y me estremecí donde estaba; pues he de esperar en calma el día de la angustia, cuando suba contra el pueblo el que lo ataca. Aunque la higuera no florezca, y no haya fruto en las vides; aunque falle el producto del olivo, y los campos no den alimento; aunque el rebaño sea arrancado del redil, y no haya vacas en los establos, yo me alegraré en Hashem, me regocijaré en el Di-s de mi salvación. Hashem, mi Señor, es mi fortaleza; Él hace mis pies como los de las ciervas, y me hace andar sobre mis alturas. Al director, con mis instrumentos de cuerda.
Segulá para el yishuv hadá'at (la claridad y el sosiego de la mente).
En el libro 'Tefilá LeMoshé', Rabí Mordejai Sharabi escribe: 'Aquel cuya mente está confundida, que se acostumbre a la oración del profeta Jabakuk'. Su fuente está en el Séfer HaMidot (entrada Dá'at) de Rabí Najman de Breslav.
Tefilá laJabakuk hanaví al shigyonot. Adonai, shamáti shimajá yaréti; Adonai, poolejá bekérev shanim jayéhu, bekérev shanim todía; berógez rajem tizkor. Elóah miTemán yavó, vekadosh mehar Parán sela; kisá shamáyim hodó, uthilató malá haáretz. Venóga kaor tihyé, karnáyim miyadó lo; vesham jevyón uzó. Lefanav yélej dáver; veyetzé réshef leraglav. Amad vaymóded éretz, raá vayater goyim, vayitpotzetzú harerei ad, shajú guiv'ot olam; halijot olam lo. Tájat áven raíti aholé Kushán; yirgezún yeriot éretz Midián. Havinharim jará Adonai, im banharim apéja, im bayam evratéja: ki tirkav al suséja, markevotéja yeshuá. Eryá teor kashtéja, shevuot matot ómer sela; neharot tevaká áretz. Raúja yajilu harim, zérem máyim avar; natán tehom koló, rom yadéhu nasá. Shémesh yaréaj amad zevula; leor jitzéja yehaléju, lenóga berak janitéja. Bezáam titzad áretz; beaf tadush goyim. Yatzata leyésha améja, leyésha et meshijéja; majatzta rosh mibeit rashá, arot yesod ad tzavar sela. Nakavta vematav rosh perazav, yis'arú lahafitzeni; alitzutam kemó leejol aní bamistar. Darajta vayam suséja; jómer máyim rabim. Shamáti vatirgaz bitní, lekol tzalelú sefatai, yavó rakav baatzamai, vetajtai ergaz: asher anúaj leyom tzará, laalot leam yegudenu. Ki teená lo tifraj, veéin yevul bagfanim, kijesh maasé záyit, ushdemot lo asá ójel; gazar mimijlá tzon, veéin bakar barfatim. Vaaní bAdonai eelóza, aguila bElohé yish'í. Elohim Adonai jeilí, vayásem raglai kaayalot, veal bamotai yadrijeni; lamnatzéaj binguinotai.
Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.
Preguntas frecuentes
Es la oraciu00f3n del profeta Jabakuk, en la que describe la revelaciu00f3n de Hashem: cu00f3mo Di-s viene desde Temu00e1n, cubre los cielos con Su majestad, mide la tierra y hace temblar a las naciones. La oraciu00f3n se acostumbra decir como segulu00e1 para el yishuv hadu00e1'at, es decir, para la claridad y el sosiego de la mente.
Rabu00ed Mordejai Sharabi escribe en su libro 'Tefilu00e1 LeMoshu00e9': 'Aquel cuya mente estu00e1 confundida, que se acostumbre a la oraciu00f3n del profeta Jabakuk'. Es decir, no se trata de decirla una sola vez, sino de acostumbrarse a ella de forma habitual.
Su fuente estu00e1 en el Su00e9fer HaMidot de Rabu00ed Najman de Breslav, en la entrada Du00e1'at (conocimiento, lucidez). De allu00ed la trae Rabu00ed Mordejai Sharabi en su libro 'Tefilu00e1 LeMoshu00e9', al escribir que quien tiene la mente confundida se acostumbre a la oraciu00f3n del profeta Jabakuk.
Concluye con una de las declaraciones de confianza mu00e1s fuertes del Tanaj: 'Aunque la higuera no florezca, y no haya fruto en las vides; aunque falle el producto del olivo, y los campos no den alimento; aunque el rebau00f1o sea arrancado del redil, y no haya vacas en los establos, yo me alegraru00e9 en Hashem, me regocijaru00e9 en el Di-s de mi salvaciu00f3n'. Y termina: 'Hashem, mi Seu00f1or, es mi fortaleza; u00c9l hace mis pies como los de las ciervas'.