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¿Qué hay que tener en mente en la primera bendición de la Amidá?

La primera bendición de la Amidá, Birkat Avot, nos pide adherirnos al camino de Avraham, Itzjak y Iaakov: buscar a Hashem con honestidad y saber que Él escucha.

· 2 min de lectura

¿A qué corresponde la primera bendición de la Amidá?

Según las palabras de Rabí Yehoshúa ben Leví en el Talmud Yerushalmi (masejet Berajot, hoja 33b), la primera bendición de la Shemoná Esré, llamada Birkat Avot, fue instituida frente a los salmos primero y segundo del libro de Tehilim.

Cuando observamos las palabras de David HaMélej en esos salmos, vemos que David HaMélej, la paz sea sobre él, nos orienta a adherirnos a los caminos de los tzadikim; y en el segundo salmo orienta también a los líderes a andar por esos mismos caminos. También según Rabí Leví, esta bendición corresponde al versículo “Havu laHashem bnei elim” del salmo 29 de Tehilim, y tal como explicó allí Rashí, su intención se refiere a los santos Patriarcas.

Resulta, entonces, que la intención principal de Rabí Yehoshúa ben Leví es decirnos que en la primera bendición de la Shemoná Esré toda nuestra kavaná es adherirnos a los caminos de los tzadikim que revelaron la Divinidad en el mundo, que son nuestros padres Avraham, Itzjak y Iaakov.

¿Qué nos enseña la búsqueda de los Patriarcas?

Para acercar a nuestro entendimiento este asunto tan elevado, observemos algo muy fundamental:

Del relato de los santos Patriarcas aprendemos que existe un camino de búsqueda e indagación hasta que “se asoma sobre nosotros el dueño del palacio” [es decir, el Creador del mundo]. Porque si hay un Hashem que nos supervisa de manera constante y particular, entonces también Él se “asomará” sobre nosotros en el momento en que buscamos e investigamos la verdad, y se nos revelará en la iluminación de la verdad.

¿Puedo investigar aquello que me genera dudas?

Parece que esta conclusión se extiende también a cualquier asunto en el que estemos desconcertados y no sepamos cuál es la verdad ni cómo comportarnos: no debemos temer investigarlo, mientras sepamos en nuestra alma que es la verdad lo que buscamos. Y es un principio firme para nosotros que la supervisión de Hashem, bendito sea, está siempre sobre nosotros, y que Él iluminará para nosotros el camino, para saber cómo avanzar a tientas en la oscuridad hasta el conocimiento de la verdad.

Con esta kavaná nos acercamos a la primera bendición de la Shemoná Esré: a buscar e indagar tras Hashem, bendito sea, y a acercarnos a Él en oración con una emuná clara y sencilla de que Él nos escucha y nos oye de manera particular. Y esta es la intención de mencionar los nombres de los santos Patriarcas en esta bendición.

Que Hashem nos conceda servirle con un corazón íntegro.

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