Una conversación en casa
“Estas vacaciones me están matando”, me dijo mi esposa esta mañana.
“¿Qué? ¡Las vacaciones son todo lo que quiero!”, le respondí.
“No entendiste”, contestó ella. “Las vacaciones de los chicos me están matando… todo el tiempo entretenerlos, todo el tiempo dar vueltas alrededor de ellos, y a mí no me queda nada de tiempo para mí.”
Me puse a pensar en eso. Porque, por un lado, queremos muchísimo a nuestros hijos, nos alegramos tanto con ellos; pero apenas nos quitan nuestra libertad, ya nos pesa.
¿Qué relación tiene esto con la tefilá?
Y entonces empezó a insinuarse en mí un pensamiento: también Hashem es nuestro Padre, y del mismo modo en que creó el mundo con un orden, con ese mismo orden se conduce. Así que si estamos ocupados según el molde que Él trazó en la Torá, cumpliendo mitzvot y haciendo Su voluntad, entonces la tefilá hacia Él y el pedido que le hacemos son bienvenidos, igual que nos gusta que nuestros hijos nos pidan y estén conectados con nosotros.
Pero si, Di-s no lo permita, estamos “de vacaciones”, sin el orden correcto y apropiado que Él trazó en Su Torá santa, entonces la cosa no está tan bien. Quizás sea, como se dice, un poco una molestia…
¿Entonces Hashem se cansa de nuestros pedidos?
Con todo, así como también en las vacaciones, cuando los chicos “se trepan por las paredes” y a veces incluso “nos sacan de quicio”, aun entonces los amamos con ese mismo amor intenso y sin límites, así también Hashem nos ama (y Su amor es, por supuesto, muchísimo más grande e inmenso), y Él se alegra, quiere y anhela que le pidamos incluso si, Di-s no lo permita, estamos “de vacaciones”.
Y esto es cierto, pero no olvidemos que lo que Hashem realmente quiere es que ordenemos nuestra vida según el camino que nos trazó en la Torá santa, y entonces nuestra tefilá será mucho más deseada y aceptada ante Él.