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Tefilá por la Parnasá — Oración del libro Margaliot Tovot

Tefilá al haParnasá
Sobre esta oración

Esta oración por la Parnasá proviene del libro «Margaliot Tovot», de Rabí Yaakov Tzahalón, descendiente de una familia de expulsados de España y Portugal conocida como familia de rabinos, que ejerció el rabinato en Roma y en Ferrara, en Italia, y fue además un médico famoso. La oración está tejida en torno al Salmo «Hashem es mi pastor, nada me faltará», y pide que el sustento venga de la mano de Hashem y no de la mano de carne y hueso. Su tono central es pedir Parnasá con holgura, con serenidad y sin sufrimiento.

Tradición
Edot HaMizraj
Duración
~18 minutos
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Tefilá por la Parnasá, del libro Margaliot Tovot

Oración por la Parnasá del libro Margaliot Tovot, de Rabí Yaakov Tzahalón (vivió entre los años 5330 y 5453), hijo de una familia de expulsados de España y Portugal, conocida como familia de rabinos; ejerció el rabinato en Roma y en Ferrara, en Italia, y fue también un médico famoso.

Sea Tu voluntad, Hashem, Di-s mío y Di-s de mis padres, que prepares para mí todo lo que me falta y dispongas para mí todas mis necesidades: para cada día, lo que le falta; para cada hora de mis años, lo que le basta; y para cada uno de mis huesos, su sustento. Todo conforme a Tu mano buena y amplia, y no conforme a la pequeñez de mis obras, la escasez de mis méritos y lo exiguo de mis retribuciones. Y que mi sustento y el sustento de los miembros de mi casa, de mi descendencia y de la descendencia de mi descendencia estén entregados en Tu mano y no en mano de carne y hueso.

Amo del mundo: «Pastor de Israel» eres llamado, y el camino del buen pastor es buscar para su rebaño querido un buen pastizal y hierba abundante en todos los cauces, en todos los valles y en los montes. Así también a mí, que soy Tu siervo y el rebaño de Tu pastoreo: pastoréame, aliméntame y susténtame, y que no me falte nada. «Hashem es mi pastor, nada me faltará». Y que mi sustento y el sustento de los miembros de mi casa sea con serenidad y no con dolor, con rostro luminoso y no con rostro adusto. «En verdes praderas me hará descansar; junto a aguas tranquilas me conducirá».

Por favor, Hashem: pobreza ni riqueza no me des; aliméntame con el pan que me corresponde, no sea que me sacie y Te niegue y diga: «¿Quién es Hashem?»; y no sea que empobrezca y robe, y profane el Nombre de mi Di-s (su intención es: no sea que me enorgullezca y olvide quién me trajo este bien, y diga que sólo mi fuerza y el poder de mi mano me hicieron esta riqueza. —Redacción del sitio Tfilá); porque por un pedazo de pan puede el hombre transgredir. Y por eso: «Mi alma restaurará; me guiará por senderos de justicia por causa de Su Nombre». Y aunque decretaste la muerte sobre Adam HaRishón y sobre su descendencia después de él, ¿acaso no soy obra de Tus manos? Y mientras esté vivo, dispón en mi mano mi sustento con abundancia y bendición. «Aunque ande por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me confortarán». Y así como el camino del pastor querido es apacentar su rebaño incluso en el lugar de las manadas de fieras y de los bandidos, y salva a su rebaño de sus fauces y lo sustenta, así también concédeme que no tenga vergüenza por causa del mal entre las naciones y entre los que me odian, porque «dispones ante mí una mesa frente a mis adversarios; ungiste con aceite mi cabeza, mi copa rebosa». Y que mi sustento no me resulte difícil, y que mis días no sean malos por falta de sustento, sino buenos en Tu servicio, por la abundancia de todo, por causa de Tu bondad y Tu misericordia. «Ciertamente el bien y la bondad me seguirán todos los días de mi vida, y habitaré en la Casa de Hashem por largos días».

Porque Tú eres Padre misericordioso y nosotros somos Tus hijos: reparte Tu pan a los que tienen hambre, y no entregues a las fieras el alma de Tus tórtolas; no olvides para siempre la vida de Tus pobres, sino susténtalos con pan para comer y ropa para vestir.

Amo del mundo: Tú eres Di-s misericordioso, que sustenta a todas Tus criaturas, desde los cuernos de los búfalos hasta los huevos de los piojos; «que da a la bestia su alimento, y a los polluelos del cuervo que claman». «Los leoncillos rugen por la presa y buscan de Di-s su comida». «Todos ellos esperan en Ti, para que les des su comida a su tiempo; se la das, y la recogen; abres Tu mano, y se sacian de bien». «Porque bueno es Hashem para con todos, y Sus misericordias sobre todas Sus obras». Y Tú eres el que da pan a toda carne; por eso también a mí, Tu siervo, susténtame como a una de Tus criaturas, como a los animales y a las aves, que se alimentan sin sufrimiento. Sea como hijos, sea como siervos: si como hijos, ten misericordia de nosotros como un padre se apiada de sus hijos; y si como siervos, nuestros ojos y los ojos de mi casa están puestos en Ti hasta que nos concedas gracia, como está dicho: «Los ojos de todos esperan en Ti, y Tú les das su comida a su tiempo».

Amo del mundo: la bendición es una sola para Ti, Padre mío que estás en el Cielo, ya que Tú eres la fuente y el manantial de todas las bendiciones. Bendijiste a Avraham, Yitzjak y Yaakov, nuestros padres, «con todo», «de todo», «todo»; bendíceme también a mí, Padre mío que estás en el Cielo, «con todo, de todo, todo», como a ellos, porque soy de su simiente; y actúa conmigo por causa de su justicia. Y aunque maldijiste a Adam HaRishón: «Con el sudor de tu rostro comerás pan», ya anulaste esa maldición de la simiente de Avraham, Yitzjak y Yaakov al bendecirlos a ellos y a su descendencia después de ellos con abundancia de sustento y saciedad, como está dicho: «Y comerán su pan hasta saciarse», y también: «Y comerás y te saciarás y bendecirás», etcétera.

Amo del mundo: alejaste a dos familias porque no salieron a nuestro encuentro con pan y con agua, porque Tú eres misericordioso y no deseas a los crueles. Por eso, haz con nosotros como Tú querías que hicieran con nosotros Amón y Moav, que salieran a nuestro encuentro con pan y con agua: así bendice nuestro pan y nuestra agua, y compórtate con nosotros con la medida de la bondad y de la misericordia. Susténtanos con gracia, bondad y misericordia; y que no impida la crueldad de las personas ni de los que odian el cercenar mi Parnasá, porque todo depende de Tu mano. Porque ordenaste a los cuervos traer a Eliahu —recordado para bien— pan y carne por la mañana y pan y carne por la tarde; así ordena que por medio de Tus criaturas cumplas Tu misión de disponer para mí mi sustento y el sustento de los miembros de mi casa. ¿Acaso no dijeron Tus piadosos: «Al que viene a purificarse, lo ayudan»? Y he aquí que yo me he casado para la continuidad de la especie, como ordenaste: «Fructifiquen y multiplíquense»; y me he obligado en el alimento, el vestido y el deber conyugal, como está escrito en Tu Torá. Por eso, ayúdame a cumplirlos, y llena mi mano de Tus bendiciones y de la riqueza de los dones de Tu mano. Y decreta sobre mí: «Ve, come tu pan con alegría y bebe tu vino con corazón contento, porque Di-s ya se ha agradado de tus obras». Y cumple en mí el versículo que dice: «Él habitará en las alturas; fortalezas de rocas serán su refugio; su pan le será dado, sus aguas serán seguras».

Amo del mundo: abre Tus ojos y mira mi pobreza y mi miseria, porque antes de mi pan viene mi suspiro; y mira que mi sustento me resulta durísimo, con gran esfuerzo y mucho dolor. Por favor, Di-s mío, alivia de mí el dolor y esta gran dureza; y que mi sustento no sea con dificultad sino con holgura y con facilidad, pues no con fatiga y esfuerzo creaste Tu mundo, sino con una palabra. Así sáciame con serenidad y no con dolor, ni con esfuerzo ni con fatiga; y actúa por el mérito de mis padres, pues «no abandonaste a los que Te buscan, Hashem»; y como dice el versículo: «Joven fui y también envejecí, y no vi al Tzadik abandonado ni a su descendencia mendigando pan»; y está dicho: «Todo el día se compadece y presta, y su descendencia es para bendición». Y Tu siervo Shelomó dijo con Tu espíritu santo: «Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan; y si tiene sed, dale de beber agua». Y aunque he transgredido mucho delante de Ti, no me quites mi Parnasá, y haz conmigo bondad, porque así es Tu camino: hacer bondad gratuita en cada generación, como dice el versículo: «Y Tu maná no retuviste de su boca», pues incluso en el día en que Israel hizo el becerro, Tú les hiciste bajar el maná. Porque Tú eres Di-s misericordioso y clemente, y sabes que la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud, y no quieres destruir Tu mundo por causa de los necios.

Amo del mundo: ¿por qué habríamos de morir delante de Ti, Di-s no lo permita, tanto nosotros como nuestros pequeños? Adquiérenos por el pan, y seremos todos siervos vendidos a Ti para siempre; y desde ahora, henos aquí como siervos Tuyos. Y como es costumbre del hombre sustentar a sus siervos, susténtanos con holgura y con buen ojo. Y si el Faraón, que era un rey de carne y hueso, no disminuía la ración de sus sacerdotes ni siquiera en tiempo de sequía y de hambre, y no arruinó su compasión ni endureció su corazón con ellos a causa del hambre, cuánto más Tú, Rey nuestro, pues en Tu mano está todo y de Ti viene todo, y Tu misericordia no tiene fin ni límite; ciertamente corresponde que nos sustentes por causa del honor de Tu Nombre, porque «reino de sacerdotes» nos llamaste, y nos dijiste: «Hijos son ustedes de Hashem, su Di-s». Y por eso nuestros ojos están puestos en Ti hasta que nos concedas gracia. Por favor, Di-s nuestro que estás en el Cielo, da pan conforme a los pequeños. «Abres Tu mano y sacias de favor a todo viviente».

Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti, Hashem, mi Roca y mi Redentor.

Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.

Preguntas frecuentes

La escribiu00f3 Rabu00ed Yaakov Tzahalu00f3n, en su libro u00abMargaliot Tovotu00bb. Fue descendiente de una familia de expulsados de Espau00f1a y Portugal conocida como familia de rabinos, ejerciu00f3 el rabinato en Roma y en Ferrara, en Italia, y fue tambiu00e9n un mu00e9dico famoso.