Del prólogo al sidur “Minjat Yerushalaim”:
¿Con qué herramienta se trabaja el corazón?
“Y si dices en tu corazón: para el trabajo del campo tenemos arados en la mano, que nos legaron los labradores de la tierra; pero para el trabajo de mi corazón, ¡no tengo nada! ¿Con qué podré abrir surcos en los surcos de mi corazón? ¿Cómo quitaré todas las piedras de tropiezo y arrancaré los espinos y las zarzas que destruyen el alma?
¡Debes saber, hermano mío!
Que sí tenemos en la mano una herramienta sagrada con la cual servir y realizar el trabajo del corazón. Nos la legaron los servidores de Di-s que nos precedieron, los sabios artesanos, ‘el herrero y el cerrajero’ de las primeras generaciones, hombres de espíritu, los hombres de la Gran Asamblea y entre ellos los profetas de Hashem de tiempos antiguos; y la entregaron como herencia a la congregación de Yaakov, y la llamaron por el nombre de tefilá.
¿Qué se puede lograr con la tefilá?
La tefilá es una herramienta sagrada: con ella puedes hacer maravillas, con ella está en tu mano convertir un corazón de piedra en un corazón de carne.
La tefilá: con ella puedes quitar todas las piedras de tropiezo de los surcos de tu corazón.
La tefilá: ¡con ella puedes arrancar de raíz todo espino y toda zarza que se enraizó en tu corazón desde los días de tu juventud!”
Ese es el poder inmenso y sublime de la oración.