Iguéret HaRambán — La carta del Rambán
La Iguéret HaRambán es la carta que Rabenu Moshé ben Najmán escribió a su hijo, y es uno de los textos de Mussar más leídos del pueblo judío. En pocas líneas enseña a hablar con calma, a apartarse de la ira, a adquirir Anavá y a vivir con temor del Cielo. La propia carta pide que se la lea al menos una vez por semana, para cumplirla y andar siempre en ella.
Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre. Acostúmbrate a decir siempre todas tus palabras con calma, a toda persona y en todo momento, y con esto te salvarás de la ira, que es una mala cualidad que hace pecar a las personas. Y así dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria: «Todo el que se enoja, toda clase de Guehinom lo dominan», como está dicho: «Aparta la ira de tu corazón y quita el mal de tu carne»; y «mal» no es sino Guehinom, como está dicho: «Y también al malvado para el día del mal».
Y cuando te salves de la ira, subirá a tu corazón la cualidad de la Anavá, que es la mejor de todas las buenas cualidades, como está dicho: «La consecuencia de la humildad es el temor de Hashem». Y por medio de la Anavá subirá a tu corazón la cualidad del temor, pues pondrás siempre en tu corazón: de dónde viniste y a dónde vas; y que eres gusano y polilla en tu vida, y con más razón en tu muerte; y ante Quién habrás de rendir juicio y cuentas: ante el Rey de la Gloria, como está dicho: «He aquí que los cielos y los cielos de los cielos no Te pueden contener», ¡cuánto menos los corazones de los hombres!; y está dicho: «¿Acaso no lleno Yo los cielos y la tierra?, dice Hashem». Y cuando pienses en todo esto, temerás a tu Creador y te guardarás del pecado, y con estas cualidades estarás alegre con tu parte.
Y cuando te conduzcas con la cualidad de la Anavá, avergonzándote ante toda persona y temiendo ante Él [el Nombre bendito] y ante el pecado, entonces reposará sobre ti el espíritu de la Shejiná, el resplandor de su gloria y la vida del Olam HaBá. Y ahora, hijo mío, sabe y ve que el que se enorgullece en su corazón sobre las criaturas se rebela contra el reino de los Cielos, pues se engalana con la vestidura del reino de los Cielos, como está dicho: «Hashem reina, de majestad se ha vestido». ¿Y de qué puede enorgullecerse el corazón del hombre? Si es de riqueza, Hashem empobrece y enriquece; y si es de honor, ¿acaso no es de Di-s?, como está dicho: «La riqueza y el honor vienen de delante de Ti». ¿Y cómo va a engalanarse con el honor de su Dueño? Y si se engalana con sabiduría: «Quita el habla a los fieles y el discernimiento a los ancianos». Resulta que todo es igual ante el Omnipresente, bendito es Él, pues con Su ira abate a los soberbios y con Su voluntad eleva a los humildes. Por eso, abájate a ti mismo y el Omnipresente te elevará.
Por lo tanto te explicaré cómo conducirte con la cualidad de la Anavá para andar en ella siempre: todas tus palabras sean con calma, tu cabeza inclinada, tus ojos mirando abajo hacia la tierra y tu corazón hacia arriba. Y no mires el rostro de una persona cuando hables con ella. Y toda persona sea a tus ojos más grande que tú: si es sabio o rico, debes honrarlo; y si es pobre, y tú eres más rico o más sabio que él, piensa en tu corazón que tú eres más culpable que él y él más meritorio que tú, pues si él peca, peca sin intención, y tú con intención.
En todas tus palabras, tus actos y tus pensamientos, y en todo momento, piensa en tu corazón como si estuvieras de pie ante el Santo, bendito es Él, y Su Shejiná sobre ti, pues Su gloria llena el mundo. Y tus palabras sean con temor y reverencia, como un siervo ante su amo. Y avergüénzate ante toda persona; y si alguien te llama, no le respondas en voz alta, sino con calma, como quien está de pie ante su maestro.
Y sé cuidadoso en leer siempre en la Torá aquello que puedas cumplir. Y cuando te levantes del libro, busca en lo que has estudiado si hay en ello algo que puedas cumplir. Y examina tus actos por la mañana y por la tarde, y con esto todos tus días serán en Teshuvá. Y aparta de tu corazón todos los asuntos del mundo en el momento de la oración; prepara tu corazón ante el Omnipresente, bendito es Él, purifica tus pensamientos y piensa la palabra antes de sacarla de tu boca. Y así harás todos los días de tu vida fugaz, en cada cosa, y no pecarás. Y con esto tus palabras, tus actos y tus pensamientos serán rectos, y tu oración será pura, limpia, clara, dirigida y aceptada ante el Omnipresente, bendito es Él, como está dicho: «Tú afirmas su corazón, haces atento Tu oído».
Lee esta carta una vez por semana y no menos, para cumplirla y andar en ella siempre tras el Nombre bendito, a fin de que tengas éxito en todos tus caminos y merezcas el Olam HaBá que está reservado para los tzadikim. Y cada día que la leas te responderán desde el Cielo conforme a lo que suba a tu corazón pedir, para siempre. Amén, Selá.
Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.
Preguntas frecuentes
La Iguu00e9ret HaRambu00e1n es una carta de Mussar que Rabenu Moshu00e9 ben Najmu00e1n, el Rambu00e1n, escribiu00f3 a su hijo. En ella le enseu00f1a a hablar siempre con calma para salvarse de la ira, a adquirir la cualidad de la Anavu00e1 y, por medio de ella, el temor del Cielo. Es uno de los textos u00e9ticos mu00e1s difundidos y se imprime en la mayoru00eda de los sidurim.
La propia carta indica leerla una vez por semana y no menos, para cumplirla y andar en ella siempre tras el Nombre bendito. El Rambu00e1n agrega que cada du00eda que se la lea, se responderu00e1 desde el Cielo conforme a lo que uno pida en su corazu00f3n. Muchos acostumbran leerla el Shabat o antes del estudio diario.
La enseu00f1anza central es que hablar con calma libra de la ira, la ausencia de ira abre la puerta a la Anavu00e1, y la Anavu00e1 conduce al temor del Cielo. El Rambu00e1n enseu00f1a a considerar a toda persona mu00e1s grande que uno mismo y a vivir como quien estu00e1 siempre de pie ante el Santo, bendito es u00c9l.
El Rambu00e1n promete a su hijo que quien lea la carta y ande en ella tendru00e1 u00e9xito en todos sus caminos y mereceru00e1 el Olam HaBu00e1 reservado para los tzadikim. Tambiu00e9n afirma que en cada du00eda que se la lea, se le responderu00e1 desde el Cielo conforme a lo que pida en su corazu00f3n.