Tfilah es de acceso libre — y queremos que siga así. Si estas oraciones te han ayudado, considera hacer una pequeña donación. Apoya nuestro trabajo →

Kriat Shemá al HaMitá — El Shemá antes de dormir

Kriat Shemá al HaMitá
Sobre esta oración

Antes de irse a dormir, todo judío dice el orden de «Kriat Shemá al HaMitá», el Shemá que se lee sobre la cama. Incluye una declaración de perdón a todo el que nos haya hecho enojar durante el día, la lectura del Shemá, capítulos de Tehilim y versículos adicionales, una segulá para salvarse de espíritus dañinos y una segulá de protección. Y, por supuesto, sirve para fortalecer el vínculo entre nosotros y nuestro Padre misericordioso, Creador del mundo.

Cuándo
Antes de dormir
Tradición
Edot HaMizraj
Duración
~21 minutos
Compartir
Lee para comprender

Amo del universo: yo perdono a todo el que me haya hecho enojar o me haya irritado, o que haya pecado contra mí, sea en mi cuerpo, sea en mi dinero, sea en mi honor, sea en todo lo que es mío; sea por obligación, sea por voluntad; sea sin intención, sea con intención; sea de pensamiento, sea de palabra, sea de obra; sea en esta reencarnación, sea en otra reencarnación — a todo hijo de Israel; y que ninguna persona sea castigada por mi causa. Sea Tu voluntad, Hashem, Di-s mío y Di-s de mis padres, que no vuelva a pecar, que no reincida en ellos, que no vuelva a hacerte enojar y que no haga lo malo ante Tus ojos. Y lo que he pecado ante Ti, bórralo con Tu abundante misericordia, pero no por medio de sufrimientos ni de enfermedades graves.

Di-s, Rey fiel.

Escucha, Israel: Hashem es nuestro Di-s, Hashem es Uno.

Y se dice en voz baja: Bendito sea el Nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás.

Y amarás a Hashem, tu Di-s, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todos tus recursos. Y estas palabras que Yo te ordeno hoy estarán sobre tu corazón. Y las enseñarás con diligencia a tus hijos y hablarás de ellas cuando estés sentado en tu casa y cuando andes por el camino, al acostarte y al levantarte. Y las atarás como señal sobre tu mano, y serán por filacterias entre tus ojos. Y las escribirás sobre las jambas de tu casa y en tus portones.

Y sucederá que si realmente escuchan Mis mandamientos que Yo les ordeno hoy, amando a Hashem, Di-s de ustedes, y sirviéndole con todo el corazón de ustedes y con toda el alma de ustedes, entonces daré la lluvia de la tierra de ustedes a su tiempo, la lluvia temprana y la tardía, y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite. Y daré hierba en tu campo para tu ganado, y comerás y te saciarás. Cuídense, no sea que el corazón de ustedes se deje seducir, y se aparten y sirvan a otros dioses y se postren ante ellos. Y se encenderá la ira de Hashem contra ustedes, y Él cerrará los cielos y no habrá lluvia, y la tierra no dará su fruto, y desaparecerán pronto de la buena tierra que Hashem les da. Y pondrán estas palabras Mías sobre el corazón de ustedes y sobre el alma de ustedes, y las atarán como señal sobre la mano de ustedes, y serán por filacterias entre los ojos de ustedes. Y las enseñarán a sus hijos, para hablar de ellas cuando estés sentado en tu casa y cuando andes por el camino, al acostarte y al levantarte. Y las escribirás sobre las jambas de tu casa y en tus portones. Para que se multipliquen los días de ustedes y los días de sus hijos sobre la tierra que Hashem juró a los padres de ustedes darles, como los días de los cielos sobre la tierra.

Y habló Hashem a Moshé diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos en las esquinas de sus vestimentas, por sus generaciones, y que pongan sobre el fleco de la esquina un hilo de lana celeste. Y les será por fleco, y lo verán y recordarán todos los mandamientos de Hashem y los cumplirán, y no se desviarán tras el corazón de ustedes ni tras los ojos de ustedes, tras los cuales ustedes se extravían. Para que recuerden y cumplan todos Mis mandamientos, y sean santos para su Di-s. Yo soy Hashem, Di-s de ustedes, que los saqué de la tierra de Egipto para ser para ustedes por Di-s; Yo soy Hashem, Di-s de ustedes. Es verdad.

Y sea la dulzura de Hashem, Di-s nuestro, sobre nosotros. Y la obra de nuestras manos, establécela sobre nosotros; y la obra de nuestras manos, establécela.

El que habita al amparo del Altísimo, a la sombra del Todopoderoso mora. Diré de Hashem: mi refugio y mi fortaleza, mi Di-s en quien confío. Porque Él te librará de la trampa del cazador, de la peste destructora. Con Su plumaje te cubrirá, y bajo Sus alas te refugiarás; escudo y protección es Su verdad. No temerás al terror de la noche, ni a la flecha que vuela de día. Ni a la peste que anda en la oscuridad, ni a la plaga que devasta al mediodía. Caerán mil a tu lado y diez mil a tu derecha; a ti no se acercará. Solo con tus ojos mirarás, y verás la retribución de los malvados. Porque Tú, Hashem, eres mi refugio; al Altísimo pusiste como tu morada. No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu tienda. Porque a Sus ángeles ordenará por ti, para guardarte en todos tus caminos. Sobre las palmas te llevarán, no sea que tropiece tu pie en una piedra. Sobre el león y la víbora pisarás; hollarás al leoncillo y a la serpiente. Porque a Mí se apegó, y Yo lo libraré; lo elevaré porque conoció Mi Nombre. Me llamará y le responderé; con él estoy Yo en la angustia, lo rescataré y lo honraré. Con largura de días lo saciaré, y le mostraré Mi salvación. Con largura de días lo saciaré, y le mostraré Mi salvación. Hashem, ¡cuántos son mis adversarios! Muchos se levantan contra mí. Muchos dicen de mi alma: no hay salvación para él en Di-s. Sela. Pero Tú, Hashem, eres escudo a mi alrededor, mi honor y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamo a Hashem, y Él me responde desde Su monte santo. Sela. Yo me acosté y dormí; desperté, porque Hashem me sostiene. No temeré a las miríadas de gente que alrededor se han puesto contra mí. Levántate, Hashem, sálvame, Di-s mío; porque golpeaste a todos mis enemigos en la mejilla, los dientes de los malvados quebraste. De Hashem es la salvación; sobre Tu pueblo, Tu bendición. Sela. Acuéstanos, Hashem, Di-s nuestro, en paz, y levántanos, Rey nuestro, a vida buena y a paz. Y extiende sobre nosotros la sucá de Tu paz. Y enderézanos con buen consejo de delante de Ti. Y sálvanos pronto por causa de Tu Nombre. Y protégenos. Y aparta de nosotros enemigo, peste, espada, hambre y aflicción. Y aparta al acusador de delante de nosotros y de detrás de nosotros. Y a la sombra de Tus alas escóndenos. Porque Di-s que nos guarda y nos salva eres Tú; porque Di-s Rey clemente y misericordioso eres Tú. Y guarda nuestra salida y nuestra entrada, para vida y para paz, desde ahora y para siempre.

Bendito es Hashem de día, bendito es Hashem de noche, bendito es Hashem cuando nos acostamos, bendito es Hashem cuando nos levantamos.

Porque en Tu mano están las almas de los vivos y de los muertos; en Su mano está el alma de todo ser viviente y el espíritu de toda carne humana. En Tu mano encomiendo mi espíritu; me redimiste, Hashem, Di-s de verdad.

Di-s nuestro que estás en los cielos: unifica Tu Nombre y establece Tu reino siempre, y reina sobre nosotros por siempre jamás. Vean nuestros ojos y alégrese nuestro corazón y regocíjese nuestra alma en Tu salvación, en verdad, cuando se diga a Tzión: ha reinado tu Di-s. Hashem es Rey, Hashem reinó, Hashem reinará por siempre jamás. Porque Tuyo es el reino, y por toda la eternidad reinarás con gloria, porque no tenemos Rey sino a Ti.

El ángel que me redime de todo mal bendiga a los muchachos; y sea llamado en ellos mi nombre y el nombre de mis padres Avraham e Itzjak, y se multipliquen abundantemente en medio de la tierra.

Y dijo: Si realmente escuchas la voz de Hashem, tu Di-s, y haces lo recto ante Sus ojos, y prestas oído a Sus mandamientos y guardas todos Sus estatutos, ninguna de las enfermedades que puse en Egipto pondré sobre ti, porque Yo soy Hashem, tu sanador.

Y dijo Hashem al acusador: Que Hashem te reprenda, acusador; y que te reprenda Hashem, el que elige a Jerusalén. ¿Acaso no es este un tizón salvado del fuego?

He aquí el lecho de Shelomó: sesenta valientes lo rodean, de los valientes de Israel. Todos empuñan espada, adiestrados para la guerra; cada uno con su espada al costado, por temor de las noches.

(Y se dice tres veces) Que Hashem te bendiga y te guarde. Que Hashem haga brillar Su rostro hacia ti y te agracie. Que Hashem alce Su rostro hacia ti y te conceda paz.

(Y se dice tres veces) He aquí que no dormita ni duerme el Guardián de Israel.

(Y se dice tres veces) Tu salvación esperé, Hashem. Esperé, Hashem, Tu salvación. Hashem, Tu salvación esperé.

(Y se dice tres veces) En el Nombre de Hashem, Di-s de Israel: a mi derecha Mijael, a mi izquierda Gavriel, delante de mí Uriel, detrás de mí Refael, y sobre mi cabeza la Presencia de Di-s.

Canción de las ascensiones. Feliz todo el que teme a Hashem, el que anda en Sus caminos. Cuando comas del trabajo de tus manos, feliz de ti y bien tendrás. Tu esposa será como vid fecunda en el interior de tu casa; tus hijos, como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Hashem. Que Hashem te bendiga desde Tzión, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida. Y veas hijos de tus hijos. Paz sobre Israel.

(Y se dice tres veces) Estremézcanse y no pequen. Reflexionen en su corazón sobre su lecho, y callen. Sela.

Amo del universo, que reinó antes de que toda criatura fuera creada. Cuando todo fue hecho por Su voluntad, entonces Su Nombre fue llamado Rey. Y después de que todo se acabe, Él solo reinará, temible. Y Él fue, y Él es, y Él será, en esplendor. Y Él es Uno, y no hay segundo que se le compare o se le asocie. Sin principio, sin fin; Suyos son el poder y el dominio. Y Él es mi Di-s y mi Redentor viviente, y la roca de mi suerte en tiempo de angustia. Y Él es mi estandarte y mi refugio, la porción de mi copa el día que llame. En Su mano encomiendo mi espíritu, cuando duerma y cuando despierte. Y con mi espíritu, mi cuerpo: Hashem está conmigo y no temeré.

La Torá que nos ordenó Moshé es herencia de la congregación de Yaakov.

Bendito eres Tú, Hashem, Di-s nuestro, Rey del universo, que hace caer las ataduras del sueño sobre mis ojos y el sopor sobre mis párpados, y que ilumina la pupila del ojo. Y sea Tu voluntad, Hashem, Di-s mío y Di-s de mis padres, que me acuestes en paz y me levantes a vida buena y a paz; y pon mi porción en Tu Torá; y acostúmbrame al cumplimiento de un precepto y no me acostumbres a la transgresión; y no me traigas a mano de pecado, ni a mano de prueba, ni a mano de deshonra. Y que domine en mí la inclinación al bien, y que no domine en mí la inclinación al mal. Y sálvame del acusador, del suceso malo y de enfermedades graves. Y que no me aterren mis pensamientos, ni sueños malos ni cavilaciones malas. Y que mi lecho esté completo ante Ti. E ilumina mis ojos, no sea que duerma el sueño de la muerte. Bendito eres Tú, Hashem, que ilumina al mundo entero con Su gloria.

Después de decir la bendición de Hamapil no se come, no se bebe y no se habla hasta después de dormir.

Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.

Preguntas frecuentes

El orden de Kriat Shemu00e1 al HaMitu00e1 comienza con una declaraciu00f3n de perdu00f3n a todo el que nos haya hecho enojar durante el du00eda, y continu00faa con la lectura del Shemu00e1. Despuu00e9s se dicen capu00edtulos de Tehilim y versu00edculos adicionales, entre ellos una segulu00e1 para salvarse de espu00edritus dau00f1inos y una segulu00e1 de protecciu00f3n. El orden concluye con Adu00f3n Olam y con la bendiciu00f3n de Hamapil.