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Salmo 26

He amado la morada de tu casa

תהילים 26

El Salmo 26 (Tehilim 26) es una petición poco común: David no pide que se le perdone sino que se le examine. «Pruébame, refina mis entrañas y mi corazón» es la solicitud de alguien dispuesto a que se revise su vida interior, no solo su conducta visible.

El núcleo del salmo es una separación deliberada: David enumera con quiénes no se sienta —hombres de falsedad, gente que oculta sus intenciones, quienes tienen la mano llena de soborno— y frente a eso coloca el lugar que sí ama, la morada de la Casa de Hashem. La integridad, tumá, abre y cierra el capítulo: aparece en el versículo 1 y reaparece en el 11.

1
לְדָוִד שָׁפְטֵנִי יְהוָה כִּי־אֲנִי בְּתֻמִּי הָלַכְתִּי וּבַיהוָה בָּטַחְתִּי לֹא אֶמְעָד׃
LeDavid. Shofténi Adonai ki aní betumí halájti, uvAdonai batájti lo emad.
De David. Júzgame, Hashem, porque yo he andado en mi integridad; y en Hashem confié, no vacilaré.
2
בְּחָנֵנִי יְהוָה וְנַסֵּנִי צָרְפָה כִלְיוֹתַי וְלִבִּי׃
Bejanéni Adonai venaséni, tzorfá jilyotai velibí.
Examíname, Hashem, y pruébame; refina mis entrañas y mi corazón.
3
כִּי־חַסְדְּךָ לְנֶגֶד עֵינָי וְהִתְהַלַּכְתִּי בַּאֲמִתֶּךָ׃
Ki jasdejá lenégued enai, vehithalájti baamitéja.
Porque tu jésed está delante de mis ojos, y he andado en tu verdad.
4
לֹא־יָשַׁבְתִּי עִם־מְתֵי־שָׁוְא וְעִם נַעֲלָמִים לֹא אָבוֹא׃
Lo yashávti im meté shav, veim neelamim lo avó.
No me senté con hombres de falsedad, ni con los que ocultan sus intenciones entraré.
5
שָׂנֵאתִי קְהַל מְרֵעִים וְעִם־רְשָׁעִים לֹא אֵשֵׁב׃
Sanéti kehal mereim, veim reshaim lo eshev.
Aborrecí la asamblea de los malhechores, y con los malvados no me sentaré.
6
אֶרְחַץ בְּנִקָּיוֹן כַּפָּי וַאֲסֹבְבָה אֶת־מִזְבַּחֲךָ יְהוָה׃
Erjatz benikayón kapai, vaasovevá et mizbajajá Adonai.
Lavaré en inocencia mis manos, y rodearé tu altar, Hashem,
7
לַשְׁמִעַ בְּקוֹל תּוֹדָה וּלְסַפֵּר כָּל־נִפְלְאוֹתֶיךָ׃
Lashmía bekol todá, ulsaper kol nifleotéja.
para hacer oír voz de agradecimiento y para contar todas tus maravillas.
8
יְהוָה אָהַבְתִּי מְעוֹן בֵּיתֶךָ וּמְקוֹם מִשְׁכַּן כְּבוֹדֶךָ׃
Adonai ahávti meón betéja, umkom mishkán kevodéja.
Hashem, he amado la morada de tu casa, y el lugar donde reside tu gloria.
9
אַל־תֶּאֱסֹף עִם־חַטָּאִים נַפְשִׁי וְעִם־אַנְשֵׁי דָמִים חַיָּי׃
Al teesof im jataim nafshí, veim anshé damim jayai.
No arrebates con los pecadores mi alma, ni con los hombres sanguinarios mi vida,
10
אֲשֶׁר־בִּידֵיהֶם זִמָּה וִימִינָם מָלְאָה שֹּׁחַד׃
Asher bidehem zimá, viminam malá shójad.
en cuyas manos hay perversidad, y cuya diestra está llena de soborno.
11
וַאֲנִי בְּתֻמִּי אֵלֵךְ פְּדֵנִי וְחָנֵּנִי׃
Vaaní betumí elej, pedéni vejonéni.
Pero yo en mi integridad andaré; redímeme y ten piedad de mí.
12
רַגְלִי עָמְדָה בְמִישׁוֹר בְּמַקְהֵלִים אֲבָרֵךְ יְהוָה׃
Raglí amdá vemishor, bemakhelim avarej Adonai.
Mi pie está firme en terreno llano; en las congregaciones bendeciré a Hashem.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata el Salmo 26?
El Salmo 26 es la plegaria de alguien que pide ser examinado en lugar de pedir clemencia. David invita a Hashem a probar su corazón y sus entrañas, declara de qué compañías se ha apartado, y afirma su amor por la Casa de Hashem. La palabra clave es tumá, integridad, que abre y cierra el capítulo.
¿Por qué David pide ser juzgado en el Salmo 26?
No está afirmando ser impecable, sino pidiendo que su caso se decida frente a acusadores que lo asocian con gente corrupta. El pedido «examíname y pruébame» es la contrapartida: quien pide juicio acepta también la inspección. Los comentaristas leen el capítulo como la respuesta de David a quienes lo agrupaban con hombres violentos.
¿Qué significa «lavaré en inocencia mis manos» en el Salmo 26?
Es una imagen de pureza moral tomada del servicio del Templo, donde los kohanim se lavaban las manos antes de acercarse al altar. David traslada el gesto físico a la conducta: acercarse al altar exige manos limpias en sentido literal y también en sentido ético. El versículo siguiente aclara el propósito, que es dar gracias y relatar las maravillas de Hashem.