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Salmo 27

Hashem es mi luz y mi salvación

תהילים 27

El Salmo 27 (Tehilim 27), conocido por sus primeras palabras LeDavid Ori, es el salmo de la temporada de teshuvá. Desde Rosh Jódesh Elul hasta Hoshaná Rabá se recita dos veces al día en la mayoría de las comunidades, por la lectura midráshica que vincula «mi luz» con Rosh Hashaná y «mi salvación» con Yom Kipur (Midrash Tehilim 27).

El capítulo tiene dos mitades de tono muy distinto. La primera es pura confianza: aunque un ejército acampe alrededor, el corazón no teme. La segunda es súplica urgente: «no escondas tu rostro de mí», «no me abandones». Los comentaristas señalan que esa oscilación es precisamente el retrato honesto de la vida interior, donde la certeza y el miedo conviven.

El versículo 4 formula el único pedido que David llama «una cosa»: habitar en la Casa de Hashem todos los días de su vida. El salmo termina con una instrucción a uno mismo: espera, sé fuerte, y espera otra vez.

Cuándo se dice: Dos veces al día desde Rosh Jódesh Elul hasta Hoshaná Rabá

1
לְדָוִד יְהוָה אוֹרִי וְיִשְׁעִי מִמִּי אִירָא יְהוָה מָעוֹז־חַיַּי מִמִּי אֶפְחָד׃
LeDavid, Adonai orí veyishí mimí irá, Adonai maoz jayai mimí efjad.
De David. Hashem es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? Hashem es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de tener miedo?
2
בִּקְרֹב עָלַי מְרֵעִים לֶאֱכֹל אֶת־בְּשָׂרִי צָרַי וְאֹיְבַי לִי הֵמָּה כָשְׁלוּ וְנָפָלוּ׃
Bikrov alai mereim leejol et besarí, tzarai veoyevai li, hema jashelú venafálu.
Cuando se acercaron contra mí los malhechores para devorar mi carne, mis adversarios y mis enemigos, ellos tropezaron y cayeron.
3
אִם־תַּחֲנֶה עָלַי מַחֲנֶה לֹא־יִירָא לִבִּי אִם־תָּקוּם עָלַי מִלְחָמָה בְּזֹאת אֲנִי בוֹטֵחַ׃
Im tajané alai majané lo yirá libí, im takum alai miljamá, bezot aní botéaj.
Si un ejército acampa contra mí, no temerá mi corazón; si se levanta contra mí la guerra, en esto confío.
4
אַחַת שָׁאַלְתִּי מֵאֵת־יְהוָה אוֹתָהּ אֲבַקֵּשׁ שִׁבְתִּי בְּבֵית־יְהוָה כָּל־יְמֵי חַיַּי לַחֲזוֹת בְּנֹעַם־יְהוָה וּלְבַקֵּר בְּהֵיכָלוֹ׃
Ajat shaálti meet Adonai, otá avakesh, shivtí bevet Adonai kol yemé jayai, lajazot benóam Adonai ulvaker behejaló.
Una cosa pedí a Hashem, eso buscaré: habitar en la Casa de Hashem todos los días de mi vida, para contemplar la dulzura de Hashem y frecuentar su santuario.
5
כִּי יִצְפְּנֵנִי בְּסֻכֹּה בְּיוֹם רָעָה יַסְתִּרֵנִי בְּסֵתֶר אָהֳלוֹ בְּצוּר יְרוֹמְמֵנִי׃
Ki yitzpenéni besucó beyom raá, yastiréni beséter aholó, betzur yeromeméni.
Porque me guardará en su sucá en el día malo; me ocultará en lo secreto de su tienda, sobre una roca me elevará.
6
וְעַתָּה יָרוּם רֹאשִׁי עַל אֹיְבַי סְבִיבוֹתַי וְאֶזְבְּחָה בְאָהֳלוֹ זִבְחֵי תְרוּעָה אָשִׁירָה וַאֲזַמְּרָה לַיהוָה׃
Veatá yarum roshí al oyevai sevivotai, veezbejá veaholó zivjé teruá, ashíra vaazamerá lAdonai.
Y ahora se alzará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean; ofreceré en su tienda ofrendas con sonido de trompeta, cantaré y entonaré salmos a Hashem.
7
שְׁמַע־יְהוָה קוֹלִי אֶקְרָא וְחָנֵּנִי וַעֲנֵנִי׃
Shemá Adonai kolí ekrá, vejonéni vaanéni.
Escucha, Hashem, mi voz cuando clamo; ten piedad de mí y respóndeme.
8
לְךָ אָמַר לִבִּי בַּקְּשׁוּ פָנָי אֶת־פָּנֶיךָ יְהוָה אֲבַקֵּשׁ׃
Lejá amar libí bakshú fanai, et panéja Adonai avakesh.
De ti dijo mi corazón: «Busquen mi rostro». Tu rostro, Hashem, buscaré.
9
אַל־תַּסְתֵּר פָּנֶיךָ מִמֶּנִּי אַל־תַּט־בְּאַף עַבְדֶּךָ עֶזְרָתִי הָיִיתָ אַל־תִּטְּשֵׁנִי וְאַל־תַּעַזְבֵנִי אֱלֹהֵי יִשְׁעִי׃
Al taster panéja mimeni, al tat beaf avdéja, ezratí hayíta, al titshéni veal taazvéni Elohé yishí.
No escondas tu rostro de mí; no rechaces con ira a tu siervo. Mi ayuda has sido; no me dejes ni me abandones, Di-s de mi salvación.
10
כִּי־אָבִי וְאִמִּי עֲזָבוּנִי וַיהוָה יַאַסְפֵנִי׃
Ki aví veimí azavúni, vAdonai yaasféni.
Porque mi padre y mi madre me abandonaron, pero Hashem me recogerá.
11
הוֹרֵנִי יְהוָה דַּרְכֶּךָ וּנְחֵנִי בְּאֹרַח מִישׁוֹר לְמַעַן שׁוֹרְרָי׃
Horéni Adonai darkéja, unjéni beóraj mishor lemáan shorerai.
Enséñame, Hashem, tu camino, y guíame por senda llana a causa de los que me acechan.
12
אַל־תִּתְּנֵנִי בְּנֶפֶשׁ צָרָי כִּי קָמוּ־בִי עֵדֵי־שֶׁקֶר וִיפֵחַ חָמָס׃
Al titnéni benéfesh tzarai, ki kámu vi edé shéker, vifeaj jamás.
No me entregues al deseo de mis adversarios, porque se levantaron contra mí testigos falsos y quien exhala violencia.
13
לוּלֵא הֶאֱמַנְתִּי לִרְאוֹת בְּטוּב־יְהוָה בְּאֶרֶץ חַיִּים׃
Lulé heemánti lirot betuv Adonai beéretz jayim.
Si yo no hubiera confiado en ver la bondad de Hashem en la tierra de los vivientes…
14
קַוֵּה אֶל־יְהוָה חֲזַק וְיַאֲמֵץ לִבֶּךָ וְקַוֵּה אֶל־יְהוָה׃
Kavé el Adonai, jazak veyaametz libéja, vekavé el Adonai.
Espera en Hashem; sé fuerte y que se afirme tu corazón; y espera en Hashem.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se dice el Salmo 27?
Se recita dos veces al día —en Shajarit y en Arvit o Minjá, según la comunidad— desde Rosh Jódesh Elul hasta Hoshaná Rabá. La costumbre se basa en el Midrash Tehilim, que asocia «mi luz» con Rosh Hashaná y «mi salvación» con Yom Kipur. Algunas comunidades sefardíes lo dicen hasta Shemini Atzéret.
¿Qué significa «una cosa pedí a Hashem» en el Salmo 27?
David reduce todos sus pedidos a uno solo: habitar en la Casa de Hashem todos los días de su vida. No pide victoria, riqueza ni longevidad, sino cercanía permanente. Los comentaristas señalan que el versículo enseña a ordenar las prioridades: lo demás se pide, pero esto se busca.
¿Por qué el Salmo 27 cambia de confianza a súplica?
La primera mitad expresa seguridad absoluta y la segunda ruega que Hashem no esconda su rostro, un contraste que llamó la atención de los comentaristas. La lectura más aceptada es que el salmo describe la vida interior real, donde la fe y el temor coexisten. Por eso encaja tan bien con Elul, un mes de examen personal honesto.
¿Por qué el último versículo del Salmo 27 repite «espera en Hashem»?
El Talmud (Berajot 32b) explica la repetición como una instrucción concreta: si una persona rezó y no fue respondida, que vuelva a rezar. La frase no es un consuelo genérico sino una indicación de perseverar cuando la primera espera no dio resultado. Es también el único versículo del salmo donde David se habla a sí mismo.