Oración de Purim — Tefilá de Rabí Natán de Breslev
Hermosa oración para la fiesta de Purim, escrita por Rabí Natán de Breslev en su libro de oraciones Likutei Tefilot, basada en la enseñanza 74 del Likutei Moharán de Rabí Najman de Breslev. Pide cumplir todas las mitzvot de Purim con santidad y con enorme alegría —la lectura de la Meguilá, mishlóaj manot, matanot laevionim y la comida festiva—, que se anule la impureza de Hamán y Amalek, y que la alegría de Purim se extienda a todo el año. En año bisiesto se dice el 14 y 15 de Adar II.
Hermosa oración para la fiesta de Purim. Fue escrita por Rabí Natán de Breslev, que su mérito nos proteja, en su libro de oraciones “Likutei Tefilot”, según la enseñanza 74 del libro de enseñanzas de Rabí Najman de Breslev, el Likutei Moharán.
Sea Tu voluntad, Hashem, Di-s nuestro y Di-s de nuestros padres, que haces milagros y maravillas en cada generación, que defiendes nuestra causa, juzgas nuestro juicio y vengas nuestra venganza, y que pagas su merecido a todos los enemigos de nuestra alma y nos haces justicia de nuestros adversarios: que tengas misericordia de nosotros con Tu gran misericordia y nos ayudes con Tu salvación y con Tus maravillas temibles, para que merezcamos recibir y “cumplir los días santos de Purim en sus tiempos” como corresponde; y que merezcamos cumplir todas las mitzvot santas que se practican en Purim, en santidad y en gran pureza, con alegría y con buen corazón, con júbilo, con canto, con regocijo y con un gozo grande e inmenso, con todos sus detalles, sus precisiones y sus intenciones, y las 613 mitzvot que dependen de ellas.
Amo del mundo: ya nos revelaste que todos los milagros y las maravillas que hiciste a nuestros padres, y en virtud de los cuales fueron instituidas las festividades santas, todos ellos se realizan, se revelan e iluminan en cada generación, en cada persona y en cada tiempo; y que nosotros debemos atraer la santidad de Purim y la santidad de todas las festividades, y la iluminación de los milagros y maravillas que entonces ocurrieron, cada año, en cada generación y en cada persona en particular. Y por eso he venido ante Ti, que haces milagros y maravillas en cada generación, cada día, en todo momento y a toda hora: enséñame, instrúyeme, agrácianos y concédenos que yo merezca la alegría de Purim en plenitud verdadera; que merezca alegrarme mucho, con todo el corazón y el alma, en los días santos de Purim, cada año, con una alegría sin fin, hasta que merezca, por medio de la alegría y la santidad de Purim, atraer sobre mí y sobre todo Israel la santidad y la pureza que se derivan de la Pará Adumá, que purifica de la impureza del muerto, y sobre la cual nos ordenaste ocuparnos de la lectura de esa porción después de Purim; y nos revelaste que por medio de Purim se merece la purificación de la Pará Adumá, para que podamos estar puros y recibir la santidad del sacrificio de Pésaj en su tiempo.
Amo del mundo: Tú sabes que, en la magnitud de nuestra caída y de nuestro descenso en lo profundo de este amargo exilio, y en la magnitud y la abundancia de las angustias del alma que pasan sobre cada uno de Israel y sobre mí en particular, y en la magnitud y la abundancia de las profundidades del mar que me inundan y me persiguen intensamente por todos lados, estoy en una angustia grandísima, sin medida ni proporción, y no conozco ninguna puerta de esperanza para reparar y salvarme de todo esto. Por todo ello necesito ahora milagros maravillosos y salvaciones grandes y temibles, tal como hiciste con el conjunto de Israel, para todas las generaciones, milagros maravillosos y temibles como no los hubo, en los días de Mordejai y Ester, cuando se levantó contra ellos Hamán el malvado, que su nombre y su memoria sean borrados, etc.; pues este milagro de Purim es mayor que todos los milagros que hiciste con nosotros desde siempre, tal como nos diste a conocer por medio de Tus sabios santos, de bendita memoria: que todas las festividades serán anuladas y los días de Purim no serán anulados; y que al principio todos los comienzos eran desde Pésaj, porque todas las festividades son recuerdo de la salida de Egipto, y ahora, etc.
Amo del mundo, Amo de todo el mundo, Señor de las maravillas, que haces brotar salvaciones: Tú conoces la verdad, que todos los milagros y las maravillas que hiciste con nosotros en la salida de Egipto y en la guerra de Amalek, en los días de Moshé y en los días de Mordejai y Ester, y todos los milagros y maravillas que hiciste con nosotros en los días de Janucá y en cada generación, lo esencial del milagro y de la salvación es la salvación del alma. Porque lo esencial de los celos y del odio de todos nuestros adversarios y perseguidores, en lo material y en lo espiritual, es únicamente porque creemos en Ti, Hashem, Di-s nuestro, y anhelamos andar por Tus caminos santos y cumplir Tus temibles mitzvot, y revelar y difundir la verdad de la fe en Tu divinidad, en Tu providencia y en Tu dominio en el mundo; pues sólo por esto “no fue uno solo el que se levantó contra nosotros para destruirnos, sino que en cada generación se levantan contra nosotros para destruirnos, y el Santo, bendito sea, nos salva de sus manos”. Y por eso, lo esencial del milagro y de la salvación de todas las angustias es que Tú vindicas Tu causa y haces milagros y maravillas para sostener la Torá y las mitzvot, de modo que no sean anuladas del mundo, Di-s libre, como desean los enemigos y los negadores, que su nombre sea borrado, pues todos ellos provienen del lado de Hamán y Amalek, que su nombre sea borrado.
Y ahora, ¿qué diré ante Ti, que moras en las alturas, y qué contaré ante Ti, que habitas en los cielos, si después de todos estos milagros y maravillas yo mismo me persigo a mí mismo más que todos los enemigos? Porque no me sobrepuse a mis deseos, sino que además atraje sobre mí el mal instinto, e hice lo que hice, hasta que me metí con mis propias manos en estas angustias, las angustias de mi alma, que son más duras y amargas que todas las angustias; porque no hay angustia como las angustias del alma, pues ésta es la mayor compasión de todas: sacar a un alma de Israel de las faltas y de los daños.
Amo de todo el mundo, Único primordial, Hashem, Di-s verdadero: sólo Tú sabes adónde llegan estas palabras mías, porque en verdad soy ignorante y no conozco la fuerza del milagro de Purim en lo material y en lo espiritual, y en especial cómo merecer atraer sobre mí la fuerza de este milagro y de esta salvación. Pero sólo Tú lo sabes todo, y Tú me haces señas desde lejos para que me acerque a Ti en todo momento, con muchas clases de destellos y señales sin número; y yo, en la extrema dureza de mi cerviz, todavía no he vuelto de mi error. Pero éste es mi consuelo en mi amarga pobreza: que todavía me obstino en decir palabras como éstas ante Ti, y en susurrar mi palabra hacia Ti desde el polvo, y en esperar todavía Tu misericordia y Tu salvación.
Amo del mundo: sólo Tú conoces la fuerza del milagro que hubo entonces, en los días de Mordejai y Ester, cuando merecieron vencer la guerra de Hamán y Amalek, borrar su nombre y su memoria del mundo, y cómo merecieron atraer por medio de ello una iluminación maravillosa y una salvación temible en cada generación; y cómo ahora toda nuestra vida y nuestra esperanza de salir de nuestro exilio, en cuerpo y alma, es sólo por medio de la fuerza de este milagro, porque estamos en pie y esperamos Tu salvación. Así como los ayudaste entonces a someter y quebrar la cáscara de Hamán y Amalek, a desarraigar, anular y someter su gran impureza, y a revelar la fe en Tu providencia en el mundo, y a volver a cumplir y recibir de nuevo la santidad de Tu santa Torá, así permanece en nuestra ayuda, selá, en cada generación, hasta que venzas la guerra por completo, para borrar la memoria de Amalek totalmente y hacer pasar el espíritu de impureza de la tierra, y hacernos volver a Ti verdaderamente y sacarnos pronto de nuestro amargo exilio. Por eso he venido ante Ti, Señor de las maravillas, para que pongas Tu corazón en la magnitud de las angustias de nuestra alma, y mires nuestra aflicción y nuestra fatiga, y no mires nuestras acciones; y hagas con nosotros milagros maravillosos y temibles, milagros de Purim, de modo que dispongas causas para bien, para que merezcamos volver a Ti en vida, muy pronto, y no volvamos más a la necedad.
Amo del mundo, que das vida a los muertos, Di-s viviente y Rey del mundo: ten misericordia de nosotros, danos vida y sostennos; santifícanos y purifícanos de la impureza del muerto, que es el padre de los padres de la impureza, que son los pensamientos de inmoralidad, que se han fortalecido y difundido mucho en el mundo, hasta que “nos hemos hundido en un cieno profundo y no hay dónde apoyarse; hemos entrado en aguas profundas y la corriente nos ha arrastrado”. Concédenos, por la fuerza de la santidad de la mitzvá de Purim, que merezcamos recibir y atraer sobre nosotros la santidad y la pureza de la Pará Adumá íntegra, para purificarnos verdaderamente de la impureza del muerto en este mundo y en el mundo venidero. Y que merezca por medio de ello recibir la santa fiesta de Pésaj, tiempo de nuestra libertad, con gran santidad y con alegría grande e inmensa; y que merezcamos, con Tu misericordia, cumplir todas las mitzvot de Pésaj con gran santidad y con alegría y gozo abundante. Y ayúdanos, sálvanos y guárdanos con Tu gran misericordia de la más mínima porción de jametz y de levadura, para que no se halle en nuestro territorio ni en nuestra posesión ni la mínima parte de la mínima parte de levadura y de jametz durante todos los días de Pésaj; porque es manifiesto y sabido ante Ti, Amo de todo el mundo, que es imposible para el ser de carne y sangre cuidarse por sí mismo de la mínima porción de jametz, si no es por Tu salvación y Tu misericordia. Ten misericordia de nosotros con Tu gran misericordia, Redentor fuerte, Misericordioso verdadero, y guárdanos y sálvanos de la mínima porción de jametz durante todos los días santos de Pésaj. Y ayúdanos y concédenos salir de la servidumbre a la libertad, de la pena a la alegría, del duelo a la fiesta, de la penumbra a una gran luz. Y que merezcamos ordenar el Séder de Pésaj con gran despertar, con fervor maravilloso y con alegría grande e inmensa; y que merezcamos que vengan sobre nosotros e iluminen en nosotros, con una iluminación maravillosa, todas las mentes de expansión y de contracción que iluminan en Pésaj, con una luz grande, maravillosa y temible.
Lleno de misericordia: ayúdanos y sálvanos para cumplir las mitzvot de Purim en santidad y con una alegría tan grande que merezcamos por medio de ello cuidarnos verdaderamente de la mínima porción de jametz en Pésaj, y cumplir todas las temibles mitzvot de Pésaj con gran santidad y con una alegría temible e inmensa. Ten misericordia de nosotros por causa de Tu Nombre, y concédenos ahora obtener nuestra petición con misericordia de Tu parte. Ayúdanos y sálvanos conforme a esta enseñanza, para volver y acercarnos a Ti pronto y verdaderamente. Sálvanos por la fuerza de la santidad del milagro y de la salvación maravillosa de Purim, para que merezcamos transformarnos desde ahora del mal al bien, y merezcamos salir de la pena a la alegría y de la penumbra a una gran luz.
Y ayúdanos y sálvanos para ayunar el Ayuno de Ester antes de Purim con gran santidad, y para decir las Selijot con gran concentración, y para clamar y gritar hacia Ti muchísimo. Y abre mi corazón para que merezca sentir verdaderamente en mi corazón el dolor de mis faltas, y la magnitud de la angustia de mi alma, que no tiene medida, hasta que merezca lanzar un clamor grande y amargo, como corresponde que yo clame conforme a la multitud de mis faltas y de mis enormes transgresiones, y de mis daños grandes y muy numerosos, hasta que se despierten Tus misericordias sobre mí verdaderamente, y Te apresures a salvarme y a redimirme de mí mismo; y hagas que yo ande en Tus estatutos y guarde Tus mitzvot verdaderamente y con corazón íntegro. Padre mío, Rey mío, Formador mío, Creador mío y Hacedor mío: enséñame el camino para comenzar desde el nivel de la santidad de Purim, tal como nos indicaste por medio de Tus sabios santos. Ayúdame de manera milagrosa y con una salvación maravillosa y temible, por vía de una renovación maravillosa y temible, de modo que merezca desde ahora volver a Ti en teshuvá completa y verdadera; y que merezca comenzar de nuevo un comienzo completo y verdadero, con todo el corazón y el alma, en Tu servicio verdaderamente; e instrúyeme y enséñame verdaderamente por dónde comenzar, y por qué camino y con qué consejo mereceré volver a Ti de verdad.
Amo del mundo, “grande en consejo y poderoso en obra”: corrígeme con buen consejo de Tu parte, y sálvame pronto por causa de Tu Nombre, de modo que merezca desde ahora una teshuvá completa y verdadera todos los días de mi vida; y que no me aparte desde ahora de Tu voluntad ni a la derecha ni a la izquierda; y que merezca aprender y enseñar, guardar, hacer y cumplir todas las palabras del estudio de Tu Torá con amor, y cumplir todas las mitzvot y todas las cosas de santidad, y hacer cada cosa en su momento y en su tiempo; y que todo lo haga bello en su momento, en santidad y en gran pureza. Y fortaléceme siempre en la alegría y en el gozo; y que merezca, por la fuerza de los tzadikim verdaderos, expulsar y anular de mí y de todo Israel la cáscara de Hamán y Amalek, que su nombre sea borrado, y atraer sobre mí la santidad del milagro y de la salvación de Purim.
Y ten misericordia de nosotros en cada generación y en cada año, para que merezcamos alegrarnos muchísimo en los días de Purim, con gran alegría y con un gozo abundante e inmenso. Y que merezcamos cumplir la mitzvá de la lectura de la Meguilá en santidad y en gran pureza, y con una alegría abundante e inmensa; y que merezcamos reflexionar sobre la magnitud y la fuerza de este milagro maravilloso y de esta salvación temible e inmensa, y difundir el milagro ante todo pueblo y toda congregación. Y que merezcamos cumplir la mitzvá de “enviar porciones cada uno a su compañero y regalos a los pobres”, y la mitzvá de la comida de Purim, en gran plenitud y con una alegría abundante e inmensa. Y que merezcamos cumplir la mitzvá de la bebida de Purim, tal como nos ordenaron nuestros sabios, de bendita memoria; y ayúdanos y guárdanos para que la bebida y la embriaguez de Purim no nos dañen en absoluto, ni en el cuerpo ni en el alma, y que no dañemos a ninguna persona ni ninguna cosa a causa de la embriaguez; sino que merezcamos, por medio de la bebida de Purim, entrar en una alegría grande y en un gozo abundante e inmenso, dentro de la alegría de Purim, en la cual ilumina una iluminación maravillosa e inmensa, que es la iluminación de Mordejai, y que no tiene semejante en todos los días del año.
Y que merezca estar alegre con todo el corazón, y alegrar también a otros; alegrar a todo Israel, Tu pueblo, con la alegría de Purim, con un gozo abundante e inmenso; “nos gozaremos y nos alegraremos en Tu salvación”, con una alegría verdadera, de modo que Te sea de satisfacción y de agrado, y recibas gran deleite de nuestra bebida y de nuestras alegrías en el santo Purim. Y que merezcamos también ahora, en cada año, el gran milagro y la salvación maravillosa de Purim, para someter, expulsar, desarraigar y anular de nosotros la cáscara de Hamán y Amalek y su gran impureza, y borrar su nombre y su memoria del mundo, y purificarnos de su impureza en santidad y en gran pureza; y atraer sobre nosotros la santidad de Mordejai y Ester. Y que merezcamos extender la alegría de Purim sobre todo el año entero, para alegrarnos siempre en Ti, con alegría y con un gozo abundante y verdadero; y por medio de ello merezcamos la santidad y la pureza de la Pará Adumá y la santidad de Pésaj verdaderamente; y que merezcamos estar siempre alegres, y que se cumpla en nosotros el versículo que dice: “Porque en Él se alegrará nuestro corazón, porque en Su santo Nombre confiamos. Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón ante Ti, Hashem, roca mía y redentor mío.”
(Likutei Tefilot, de Rabí Natán de Breslev)
Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.
Preguntas frecuentes
Se dice en Purim, el 14 y 15 de Adar. En un au00f1o bisiesto debe decirse el 14 y 15 de Adar II.
La oraciu00f3n pide el mu00e9rito de cumplir la lectura de la Meguilu00e1, la mitzvu00e1 de u201cenviar porciones cada uno a su compau00f1ero y regalos a los pobresu201d, la comida festiva de Purim y la mitzvu00e1 de la bebida, tal como ordenaron los sabios. Tambiu00e9n menciona el Ayuno de Ester y las Selijot que se dicen antes de Purim.
Se pide poder cumplir la mitzvu00e1 de la bebida de Purim tal como ordenaron los sabios, y a la vez que la bebida y la embriaguez no causen ningu00fan dau00f1o, ni en el cuerpo ni en el alma, y que uno no dau00f1e a ninguna persona ni a ninguna cosa. La finalidad que pide la oraciu00f3n es entrar por medio de ella en la gran alegru00eda de Purim.
Porque, segu00fan la oraciu00f3n, por medio de Purim se merece la purificaciu00f3n de la Paru00e1 Adumu00e1, y por ella se puede recibir la santidad del sacrificio de Pu00e9saj en su tiempo. Por eso la oraciu00f3n pide que la alegru00eda y la santidad de Purim lleven a cuidarse verdaderamente hasta de la mu00ednima porciu00f3n de jametz y a cumplir todas las mitzvot de Pu00e9saj.