Tfilah es de acceso libre — y queremos que siga así. Si estas oraciones te han ayudado, considera hacer una pequeña donación. Apoya nuestro trabajo →

Birkat HaIlanot — La bendición de los árboles en flor

Birkat HaIlanot
Sobre esta oración

Birkat HaIlanot es la bendición que se dice al ver árboles frutales en floración. Su origen está en el Talmud (Berajot 43b): quien sale en los días de Nisán y ve árboles que florecen, bendice a Hashem “que nada omitió en Su mundo”. Se dice lejatjilá durante el mes de Nisán, sobre al menos dos árboles frutales en flor, y con ella se agradece por la renovación de la creación y se pide subir con alegría a la Tierra de Israel.

Cuándo
En el mes de Nisán, al ver al menos dos árboles frutales en flor
Tradición
Edot HaMizraj
Duración
~15 minutos
Compartir
Lee para comprender

El origen de Birkat HaIlanot aparece en el Talmud, Berajot 43b: “Dijo Rav Yehudá: quien sale en los días de Nisán y ve árboles que florecen, dice: ‘Bendito el que nada omitió en Su mundo, y creó en él criaturas buenas y árboles buenos, para que los hijos del hombre disfruten de ellos’”.

Los poskim discutieron ampliamente esta berajá: si puede decirse únicamente en el mes de Nisán o también en Iyar (la halajá: corresponde decirla específicamente en Nisán); y si hay que bendecir necesariamente sobre el primer árbol que uno ve, o si la berajá puede postergarse (la halajá: se puede bendecir también sobre la segunda o la tercera vez que se ven). Y muchas otras discusiones. El Shulján Aruj dictamina que esta berajá no se dice sino sobre árboles en floración, pero “si demoró en bendecir hasta después de que crecieron los frutos, ya no bendice” (Oraj Jaím 226:1). La razón de esta limitación no es clara, pero es razonable suponer que está vinculada con la berajá de Shehejeianu.

Séder de la berajá: se dice Birkat HaIlanot lejatjilá en el mes de Nisán. No se bendice sino sobre las flores de árboles frutales en floración, y es necesario que sean al menos dos árboles.

Antes de bendecir es bueno decir este “Leshem Yijud”, traído en “Leshón Jajamim”, primera parte:

En aras de la unificación del Santo, bendito sea, y Su Shejiná, con temor y amor, y amor y temor, para unificar el Nombre — la letra Iud y la letra He con la letra Vav y la letra He — en unidad perfecta, en nombre de todo Israel, y en nombre de todas las nefashot, ruajot y neshamot que se vinculan a las raíces de nuestra nefesh, nuestro rúaj y nuestra neshamá, y a sus vestiduras y a las que les son cercanas, de la totalidad de Atzilut, Beriá, Yetzirá y Asiá, y de todos los detalles de Atzilut, Beriá, Yetzirá y Asiá: he aquí que estamos prontos y dispuestos a cumplir la mitzvá de la berajá que instituyeron nuestros Sabios, de bendita memoria, al ver árboles en floración. Y que suba ante Ti, Hashem, Di-s nuestro y Di-s de nuestros padres, como si hubiéramos dirigido todas las intenciones que corresponde tener en esta berajá y en sus secretos. Y sea esta berajá estimada, aceptada y grata ante Ti, para depurar y elevar por medio de ella todas las chispas de santidad mezcladas en lo vegetal, y todas las nefashot, ruajot y neshamot que están reencarnadas en él. Y Tú, Di-s, con la medida de Tu bondad y con Tu gran benevolencia, ilumínalas con la luz de Tu rostro, y completa su depuración y su reparación. Bendícelas, purifícalas; la misericordia de Tu justicia otórgales siempre.

Y sea Tu voluntad, Hashem, Di-s nuestro y Di-s de nuestros padres, que por el mérito de esta berajá que hemos de decir se cumpla en nosotros lo dicho: “Mira, el aroma de mi hijo es como el aroma del campo que bendijo Hashem”; y que recibamos la abundancia de las diez bendiciones, como está escrito: “Y te dará Di-s del rocío de los cielos (Jojmá) y de la fertilidad de la tierra (Biná), y abundancia de grano (Dáat) y de mosto (Jésed). Te servirán pueblos (Guevurá) y se postrarán ante ti naciones (Tiféret). Sé señor (Nétzaj) de tus hermanos (Hod), y se postrarán ante ti los hijos de tu madre (Yesod). Quienes te maldigan serán malditos, y quienes te bendigan, benditos” (Maljut). Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón ante Ti, Hashem, mi Roca y mi Redentor.

Y sea la dulzura de Hashem, nuestro Di-s, sobre nosotros; y la obra de nuestras manos afirma sobre nosotros, y la obra de nuestras manos, afírmala.

Bendito eres Tú, Hashem, Di-s nuestro, Rey del universo, que nada omitió en Su mundo, y creó en él criaturas buenas y árboles buenos, para que los hijos del hombre disfruten de ellos.

Y después de la berajá se dice esta súplica:

Sea Tu voluntad, Hashem, Di-s nuestro y Di-s de nuestros padres, que nos hagas subir con alegría a nuestra tierra y nos plantes dentro de nuestras fronteras; y que allí cumplamos la mitzvá de las terumot y los maasrot, y todas las mitzvot que dependen de la Tierra que diste en heredad a nuestros padres — ella es tierra que mana leche y miel: “tierra de arroyos de agua, de manantiales y aguas profundas que brotan en el valle y en la montaña; tierra de trigo y cebada, de vid, higuera y granado; tierra de olivo de aceite y de miel” — tal como nos ordenaste en Tu Torá por medio de Moshé, Tu siervo. Por favor, Hashem, en aras de Tu gran Nombre, engrandece Tu bondad con nosotros y cumple para nosotros la palabra que nos prometiste por medio de Moshé, Tu siervo: “Y daré sus lluvias a su tiempo, y la tierra dará su cosecha y el árbol del campo dará su fruto; y la trilla les alcanzará hasta la vendimia, y la vendimia alcanzará hasta la siembra; y comerán su pan hasta saciarse y habitarán seguros en su tierra”. Y cumple en nosotros la palabra que nos prometiste por medio de Yeshaiahu, Tu profeta: “En aquel día el retoño de Hashem será hermosura y gloria, y el fruto de la tierra, orgullo y esplendor para los sobrevivientes de Israel”. Y fue dicho: “Y construirán casas y las habitarán, y plantarán viñas y comerán su fruto”. Y cumple en nosotros lo que nos prometiste por medio de Amós, Tu profeta: “He aquí que vienen días, dice Hashem, en que el que ara alcanzará al que siega, y el que pisa las uvas al que lleva la semilla; y las montañas destilarán mosto y todas las colinas se derretirán. Y haré volver a los cautivos de Mi pueblo Israel, y reconstruirán ciudades desoladas y las habitarán; y plantarán viñas y beberán su vino, y harán huertos y comerán su fruto”. Y cumple en nosotros lo que nos prometiste por medio de Yejezkel, Tu profeta: “Y multiplicaré el fruto del árbol y el producto del campo, para que no vuelvan a sufrir el oprobio del hambre entre las naciones”. Y fue dicho: “Y junto al arroyo, sobre sus dos riberas, crecerá todo árbol de alimento; no se marchitará su hoja ni se acabará su fruto: cada mes dará primicias, porque sus aguas salen del Santuario; y su fruto será para comer, y su hoja, para curar”.

Di-s nuestro y Di-s de nuestros padres: Rey misericordioso, ten misericordia de nosotros; Bueno que hace el bien, déjate hallar por nosotros; vuélvete a nosotros con la abundancia de Tu compasión, por el mérito de los padres que hicieron Tu voluntad. Construye Tu Casa como al principio, establece Tu Santuario sobre su base, haznos ver su edificación, alégranos con su restauración, y devuelve Tu Shejiná a su interior. Devuelve a los kohanim a su servicio, y a los leviim a su estrado, a su canto y a su música; y devuelve a Israel a sus moradas. Y allí subiremos, nos presentaremos y nos postraremos ante Ti, en las tres festividades de peregrinación, año tras año, como está escrito: “Tres veces al año se presentará todo varón tuyo ante Hashem, tu Di-s, en el lugar que Él elija: en la fiesta de las Matzot, en la fiesta de Shavuot y en la fiesta de Sucot; y no se presentará ante Hashem con las manos vacías: cada uno según el don de su mano, conforme a la bendición de Hashem, tu Di-s, que Él te dio”.

Y reinarás Tú, Hashem, Di-s nuestro, pronto sobre todas Tus obras, en el monte Tzión, morada de Tu gloria, y en Ierushaláim, ciudad de Tu Santuario, como está escrito en Tus sagradas palabras: “Reinará Hashem para siempre; tu Di-s, oh Tzión, de generación en generación. Haleluiá”.

Cántico de las subidas, de David. Me alegré cuando me dijeron: “A la Casa de Hashem iremos”. Nuestros pies estuvieron firmes en tus portones, Ierushaláim. Ierushaláim, edificada como ciudad unida toda ella. Allí subieron las tribus, las tribus de Ia — testimonio para Israel — para agradecer al Nombre de Hashem. Pues allí se asentaron tronos de juicio, tronos de la casa de David. Pidan por la paz de Ierushaláim: prosperen quienes te aman. Haya paz dentro de tus murallas, sosiego en tus palacios. Por mis hermanos y mis compañeros, hablaré de paz en ti. Por la Casa de Hashem, nuestro Di-s, buscaré tu bien.

Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.

Preguntas frecuentes

Birkat HaIlanot se dice lejatjilu00e1 durante el mes de Nisu00e1n, al ver u00e1rboles frutales en floraciu00f3n. Los poskim discutieron si puede decirse tambiu00e9n en Iyar, y la halaju00e1 es que corresponde decirla especu00edficamente en Nisu00e1n. Si uno demoru00f3 en bendecir hasta despuu00e9s de que los frutos ya crecieron, ya no bendice (Shulju00e1n Aruj, Oraj Jau00edm 226:1).