Tefilat “Ribón HaOlamim” de Rabí Meir de Apta — Segulá para la parnasá y el éxito
Esta hermosa oración fue compuesta por el santo rabino Rabí Meir de Apta, zt”l. Era muy querida por el santo Admor el “Tiferet Shlomó” de Radomsk, zt”l, quien dijo que es una segulá extraordinaria para la parnasá y el éxito decirla cada día. El texto es una entrega total: reconocer que uno está solo en la mano de Hashem como el barro en mano del alfarero, pedir fe firme, humildad, temor, alegría, apego a la Torá y estar dispuesto a entregar la vida por la santificación de Su Nombre.
Hermosa tefilá que compuso el santo rabino Rabí Meir de Apta, zt”l, y que era muy querida por el santo Admor el “Tiferet Shlomó” de Radomsk, zt”l, quien dijo que es una segulá extraordinaria para la parnasá y el éxito decirla cada día
Amo de los mundos: sé que estoy únicamente en Tu mano, como el barro en mano del alfarero. Y aunque me esfuerce con consejos y estrategias, y todos los habitantes del mundo se pongan a mi derecha para salvarme y sostener mi alma, sin Tu fuerza y sin Tu ayuda no hay auxilio ni salvación. Y si, Di-s libre, todos ellos quisieran hacerme mal, entonces Tú, con Tu compasión, pondrás Tus ojos sobre mí y mirarás sobre mí para bien desde la morada de Tu santidad. He aquí que las porciones me cayeron en lugares placenteros, y mi salvación llega y mi ayuda se revela. Por eso ayúdame, Amo de los mundos, a tener los ojos abiertos para ver siempre la verdad de esta realidad, y que Tu fe esté clavada y fija en mi corazón en todo momento, para no apartarme —ni en palabra, ni en acto, ni en pensamiento— a servir a otro fuera de Ti, Di-s libre; sino que mi alma persiga Tu buena voluntad en verdad.
También ayúdame para que no se aparten de mi pensamiento y de mi corazón Tu grandeza, Tus fuerzas y la aparición de Tu vitalidad en cada instante; y lo pequeño de mi valor entre Tus obras, y cuán poco soy entre Tus criaturas, y que soy como nada frente a Tus creaciones —aun si estuviera limpio de todo pecado, y mucho más siendo que mis faltas se han elevado por encima de mi cabeza—. Soy el más ínfimo de todas Tus criaturas, porque ellas cumplen Tu voluntad, para lo cual fueron creadas, mientras que yo, con la altivez de mi corazón, soy despreciable a Tus ojos. Y ayúdame a que la cualidad de la sumisión y la humildad de espíritu esté adherida a mi corazón y a mi pensamiento en todo momento y en cada instante; y esté Tu temor sobre mi rostro para que no peque; y que mi corazón se alegre siempre en Ti, que me creaste para Tu honor; y que Tu amor arda dentro de mí en todo momento; y que de Tu sabiduría derrames sobre mí, para tener delante de mis ojos Tu grandeza y Tu fuerza, y lo escaso de mi valor y la falta de mi entendimiento. Y que no se enaltezca mi corazón, y que no persiga el honor, la grandeza ni la riqueza, sino que mi alma anhele hacer Tu voluntad y lo recto a Tus ojos. Y que esté preparado en cada instante para entregar mi alma, mi espíritu, mi neshamá, mi cuerpo y todo mi ser por la santificación de Tu Nombre. Y quita todas las barreras que separan entre Ti y yo, y hazme retornar en teshuvá completa delante de Ti. Y que me resulte agradable todo lo que hagas conmigo, y que ningún asunto me confunda apartándome de Tu servicio verdadero. Y que no se levante sobre mí la envidia de nadie, ni mi envidia sobre otros, y que no desee ninguna cosa fuera de Tu voluntad.
Y enséñame el camino de Tus estatutos, para servirte con corazón limpio y puro, con alegría, con espíritu humilde y con amor a Tu pueblo Israel. Y que Tu Nombre se santifique por medio de mí, y por medio de mi descendencia y de la descendencia de mi descendencia, hasta el (fin de) todas las generaciones; y que no se encuentre defecto en nosotros, Di-s libre; y que nos salvemos de la profanación del Nombre; y que merezcamos ocuparnos de Tu Torá por sí misma, de manera constante, con holgura, con teshuvá, con entendimiento, con alegría y con corazón puro; y que nos guardemos de todo pecado y de toda falta; y que nos alegremos con las palabras de Tu Torá y con Tus mitzvot por siempre jamás; y que merezcamos reparar aquello en lo que nos desviamos, y que no nos avergoncemos en este mundo ni seamos humillados en el Mundo Venidero. Amén, así sea Tu voluntad.
Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.
Preguntas frecuentes
Es una oraciu00f3n compuesta por el santo rabino Rabu00ed Meir de Apta, ztu201dl, que comienza reconociendo que el hombre estu00e1 u00fanicamente en la mano de Hashem, como el barro en mano del alfarero. El u201cTiferet Shlomu00f3u201d de Radomsk la apreciaba especialmente y dijo que decirla cada du00eda es una segulu00e1 extraordinaria para la parnasu00e1 y el u00e9xito.
El u201cTiferet Shlomu00f3u201d de Radomsk indicu00f3 decirla cada du00eda. Asu00ed se trae como segulu00e1 extraordinaria para la parnasu00e1 y para el u00e9xito.
Pide ver siempre la verdad de que todo estu00e1 en la mano de Hashem, tener la emunu00e1 fija en el corazu00f3n, humildad y sumisiu00f3n de espu00edritu, temor del Cielo, alegru00eda, amor a Israel, apego constante a la Toru00e1 y estar preparado en cada instante para entregar la vida por la santificaciu00f3n de Su Nombre.