Tfilah es de acceso libre — y queremos que siga así. Si estas oraciones te han ayudado, considera hacer una pequeña donación. Apoya nuestro trabajo →

Nishmat Kol Jai — La oración de gratitud

Nishmat Kol Jai
Sobre esta oración

Nishmat Kol Jai es una de las alabanzas más elevadas del sidur: un himno de gratitud que declara que, aunque nuestra boca estuviera llena de canto como el mar, no alcanzaríamos a agradecer a Hashem ni una milésima parte de Sus bondades. Se dice en Shabat y en las festividades, y existe además una antigua costumbre, traída en nombre de Rabí Yehudá HeJasid, de aceptar sobre uno mismo decirla al salvarse de una angustia. El Ben Ish Jai escribe que esta alabanza es preciosa y muy elevada, y que se debe decir con melodía. Este texto sigue el nusaj Edot HaMizraj.

Cuándo
En Shabat y festividades; y al agradecer por una salvación
Tradición
Edot HaMizraj
Duración
~7 minutos
Compartir
Lee para comprender

El alma de todo ser viviente bendecirá Tu Nombre, Hashem, Di-s nuestro; y el espíritu de toda carne glorificará y ensalzará Tu recuerdo, Rey nuestro, siempre. Desde siempre y para siempre Tú eres Di-s, y fuera de Ti no tenemos (rey) redentor ni salvador, libertador ni rescatador, que responda y se apiade en todo tiempo de angustia y aflicción. No tenemos rey que ayude ni que sostenga, sino Tú.
Di-s de los primeros y de los últimos, Di-s de todas las criaturas, Señor de todas las generaciones, alabado con todas las alabanzas, que conduce Su mundo con bondad y a Sus criaturas con misericordia. Y Hashem, Di-s, es verdad: no dormita ni duerme. Él despierta a los que duermen y hace despertar a los adormecidos, da vida a los muertos y cura a los enfermos, abre los ojos de los ciegos y endereza a los encorvados, hace hablar a los mudos y descifra lo oculto. Y solo a Ti agradecemos.

Y aunque nuestra boca estuviera llena de canto como el mar, y nuestra lengua de júbilo como el estruendo de sus olas, y nuestros labios de alabanza como la extensión del firmamento, y nuestros ojos iluminaran como el sol y como la luna, y nuestras manos estuvieran extendidas como las águilas del cielo, y nuestros pies fueran ligeros como los de las gacelas, no nos bastaría para agradecerte, Hashem, Di-s nuestro, ni para bendecir Tu Nombre, Rey nuestro, ni siquiera por una de las mil miles de millares y las muchas decenas de millares de veces de los favores, milagros y maravillas que hiciste con nosotros y con nuestros padres. Antaño nos redimiste de Egipto, Hashem, Di-s nuestro, y de la casa de esclavos nos rescataste. En el hambre nos alimentaste y en la abundancia nos sustentaste; de la espada nos salvaste, de la peste nos libraste y de enfermedades graves y numerosas nos sacaste.

Hasta aquí nos ayudaron Tus misericordias y no nos abandonaron Tus bondades. Por eso, los miembros que repartiste en nosotros, y el espíritu y el alma que soplaste en nuestras narices, y la lengua que pusiste en nuestra boca: ellos agradecerán y bendecirán, alabarán y glorificarán Tu Nombre, Rey nuestro, siempre. Porque toda boca a Ti agradecerá, y toda lengua a Ti alabará, y todo ojo a Ti esperará, y toda rodilla ante Ti se doblará, y toda estatura ante Ti se postrará, y los corazones Te temerán, y las entrañas y los riñones cantarán a Tu Nombre. Como está dicho: «Todos mis huesos dirán: Hashem, ¿quién como Tú, que salva al pobre del que es más fuerte que él, y al pobre y al menesteroso del que lo despoja?». El clamor de los pobres Tú escuchas; el grito del humilde atiendes y salvas. Y está escrito: «Canten con júbilo, justos, en Hashem; a los rectos les corresponde la alabanza».

En la boca de los rectos serás ensalzado, y en los labios de los justos serás bendecido, y en la lengua de los piadosos serás santificado, y entre los santos serás alabado.

En las asambleas de las miríadas de Tu pueblo, la Casa de Israel: pues es deber de todas las criaturas ante Ti, Hashem, Di-s nuestro y Di-s de nuestros padres, agradecer, loar, alabar, glorificar, ensalzar, honrar y exaltar, por encima de todas las palabras de los cánticos y las alabanzas de David hijo de Ishái, Tu siervo, Tu ungido.

Y por eso, sea alabado Tu Nombre para siempre, Rey nuestro, el Di-s, el Rey grande y santo en el cielo y en la tierra. Porque a Ti corresponden, Hashem, Di-s nuestro y Di-s de nuestros padres, por siempre jamás: canto y alabanza, loa y melodía, fuerza y dominio, victoria, grandeza, poderío, alabanza y esplendor, santidad y realeza, bendiciones y agradecimientos a Tu Nombre grande y santo. Y desde siempre y para siempre Tú eres Di-s. Bendito eres Tú, Rey grande y alabado con las alabanzas, Di-s de los agradecimientos, Señor de las maravillas, Creador de todas las almas, Amo de todas las obras, que elige los cánticos de melodía, Rey, Di-s vivo de los mundos. Amén.

Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.

Preguntas frecuentes

Nishmat Kol Jai forma parte de la tefilu00e1 de Shabat y de las festividades. El Ben Ish Jai explica que el secreto de Nishmat Kol Jai corresponde al agregado de santidad del Shabat en el mundo de Yetziru00e1, y por eso su lugar es precisamente en esos du00edas. Ademu00e1s, se acostumbra decirla como acciu00f3n de gracias despuu00e9s de salvarse de una angustia.