El Salmo 141 (Tehilim 141) es una oración de David que pide dos cosas distintas: que su plegaria sea aceptada y que su boca sea guardada. El versículo 2 compara la oración con el incienso y con la ofrenda de la tarde del Templo, y es uno de los textos clásicos sobre la idea de que la plegaria ocupa el lugar de los sacrificios.
El versículo 3 —«pon guarda a mi boca»— convirtió a este salmo en una referencia habitual sobre el cuidado del habla. Y el versículo 4 pide algo más profundo que no pecar: pide que el corazón mismo no se incline al mal ni se acostumbre a los placeres de quienes obran iniquidad.
El versículo 5 es de los más difíciles del libro. Su sentido llano, siguiendo a Rashi, es que la reprensión de un tzadik es un acto de jésed y debe recibirse como aceite fino sobre la cabeza, no como una agresión.
1
מִזְמוֹר לְדָוִד יְהוָה קְרָאתִיךָ חוּשָׁה לִּי הַאֲזִינָה קוֹלִי בְּקָרְאִי־לָךְ׃
Mizmor leDavid. Adonai keratíja jusha li, haazína kolí bekorí laj.
Salmo de David. Hashem, a ti he llamado, apresúrate a mí; escucha mi voz cuando te llamo.
2
תִּכּוֹן תְּפִלָּתִי קְטֹרֶת לְפָנֶיךָ מַשְׂאַת כַּפַּי מִנְחַת־עָרֶב׃
Tikón tefilatí ketóret lefanéja, masat kapai minjat árev.
Sea establecida mi oración como incienso delante de ti; la elevación de mis manos, como la ofrenda de la tarde.
3
שִׁיתָה יְהוָה שָׁמְרָה לְפִי נִצְּרָה עַל־דַּל שְׂפָתָי׃
Shitá Adonai shomrá lefí, nitzrá al dal sefatai.
Pon, Hashem, guarda a mi boca; cuida la puerta de mis labios.
4
אַל־תַּט־לִבִּי לְדָבָר רָע לְהִתְעוֹלֵל עֲלִלוֹת בְּרֶשַׁע אֶת־אִישִׁים פֹּעֲלֵי־אָוֶן וּבַל־אֶלְחַם בְּמַנְעַמֵּיהֶם׃
Al tat libí ledavar ra, lehitolel alilot beresha et ishim poalé áven, uval eljam bemanaméhem.
No inclines mi corazón a cosa mala, a cometer actos de maldad junto con hombres que obran iniquidad; y que yo no coma de sus manjares.
5
יֶהֶלְמֵנִי־צַדִּיק חֶסֶד וְיוֹכִיחֵנִי שֶׁמֶן רֹאשׁ אַל־יָנִי רֹאשִׁי כִּי־עוֹד וּתְפִלָּתִי בְּרָעוֹתֵיהֶם׃
Yehelméni tzadik jésed veyojijéni, shémen rosh al yaní roshí, ki od utfilatí beraotehem.
Que el tzadik me golpee, es jésed; que me reprenda, es aceite sobre mi cabeza que mi cabeza no rehusará; pues aún mi oración se levanta frente a sus maldades.
6
נִשְׁמְטוּ בִידֵי־סֶלַע שֹׁפְטֵיהֶם וְשָׁמְעוּ אֲמָרַי כִּי נָעֵמוּ׃
Nishmetú videi séla shofteihem, veshameú amarai ki naému.
Sus jueces fueron arrojados por las manos de la peña, y oirán mis palabras, porque son agradables.
7
כְּמוֹ פֹלֵחַ וּבֹקֵעַ בָּאָרֶץ נִפְזְרוּ עֲצָמֵינוּ לְפִי שְׁאוֹל׃
Kemó foléaj uvokéa baáretz, nifzerú atzaménu lefí Sheol.
Como quien ara y parte la tierra, así se esparcieron nuestros huesos a la boca del Sheol.
8
כִּי אֵלֶיךָ יְהֹוִה אֲדֹנָי עֵינָי בְּכָה חָסִיתִי אַל־תְּעַר נַפְשִׁי׃
Ki eléja Elohim Adonai einai, bejá jasíti al teár nafshí.
Porque a ti, Hashem, Señor, están mis ojos; en ti me he refugiado, no derrames mi alma.
9
שָׁמְרֵנִי מִידֵי פַח יָקְשׁוּ לִי וּמֹקְשׁוֹת פֹּעֲלֵי אָוֶן׃
Shomréni midé faj yákeshu li, umokshot poalé áven.
Guárdame de las manos de la trampa que me tendieron, y de los lazos de los que obran iniquidad.
10
יִפְּלוּ בְמַכְמֹרָיו רְשָׁעִים יַחַד אָנֹכִי עַד־אֶעֱבוֹר׃
Yipelú vemajmorav reshaím yájad, anojí ad eevor.
Caigan los malvados en sus propias redes, todos juntos, mientras yo paso a salvo.