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¿La oración puede cambiar lo que ya estaba decretado?

Sí: las puertas de la tefilá nunca se cerraron. Textos del Meiri, del Ramjal y del Séfer HaJinuj sobre cómo la oración modifica el orden natural.

· 2 min de lectura

¿Las puertas de la oración se cierran alguna vez?

Aunque los juicios que le corresponden a una persona por su naturaleza y por la configuración de su mazal tienen gran incidencia en sus asuntos, en su éxito y en lo que le sucede, hasta el punto de que una puerta cerrada no se abre fácilmente, aun así no hay en ello un impedimento absoluto, sino que el asunto está entregado a la tefilá y a las acciones. Y jamás se cerraron las puertas de la oración ni las de las buenas acciones; al contrario, protegen a la persona y cambian para ella el orden de la creación. Y esto es algo apropiado y necesario dentro de la emuná y de los principios de la religión. (Meiri, Bava Kama 80)

¿Por qué hay que despertarse para recibir la abundancia?

El asunto de la tefilá es el siguiente: entre los órdenes que estableció la Sabiduría Suprema está que, para que las criaturas reciban abundancia de Él, bendito sea, es necesario que ellas se despierten hacia Él, se acerquen a Él y busquen Su rostro. Y en la medida de su despertar hacia Él, así se extiende hacia ellas la abundancia. (Derej Hashem del Ramjal, cap. 5)

¿Por qué Hashem nos dio la posibilidad de pedir?

“El Amo de todo, que los creó, desea su bien, y los guio y los hizo prosperar con Sus mitzvot preciosas para que merezcan por ellas. Y también les hizo saber y les abrió una puerta por la cual alcanzarían todas sus peticiones para bien: que se lo pidan a Él, bendito sea, pues en Su mano está la suficiencia y la capacidad de cubrir toda su carencia, porque Él responde desde los cielos a todos los que lo llaman en verdad.” (Séfer HaJinuj, mitzvá 433 – la tefilá)

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