Oración en Kéver Rajel — Tefilá en la tumba de Raquel
Esta hermosa oración proviene del libro Shaaré Dimá y está destinada a decirse en Kéver Rajel, la tumba de Rajel Imenu, que en paz descanse. El día de su hilulá es el 11 de Jeshván, y cada año decenas de miles de personas suben ese día a su tumba a orar. La oración invoca el mérito de Rajel, que entregó las señales a su hermana Leá y que llora por sus hijos, y pide perdón, salud, parnasá, hijos rectos y la redención completa.
Hermosa oración del libro Shaaré Dimá, para decir en la tumba de Rajel Imenu, que en paz descanse.
El día de la hilulá de Rajel Imenu cae el 11 de Jeshván. Cada año, en ese día, decenas de miles de personas suben a Kéver Rajel, la tumba de Rajel Imenu, para orar y pedirle a la madre que interceda ante el Creador del mundo por ellos. Nos alegra presentarles esta hermosa oración, que se recomienda decir en Kéver Rajel, en especial el día de la hilulá de Rajel Imenu, aunque puede decirse en todo momento y en todo lugar.
¡Por favor, Rey lleno de misericordia! He venido hoy a postrarme sobre la tumba de Rajel Imenu, para que me concedas mérito por sus buenas obras, las que realizó durante todos sus días; y por su mérito, su rectitud y su oración, que Tú le recordaste cuando era estéril y abriste su vientre, como está dicho: “Y se acordó Di-s de Rajel, y la escuchó Di-s y abrió su vientre”; y por la rectitud de su corazón, que obró con su hermana Leá al entregarle las señales para que no se avergonzara por el engaño de Labán, su padre. Así recuerda para nosotros su mérito y su rectitud, sobre mí y sobre todo Tu pueblo Israel, para que recibas nuestra oración y escuches nuestro clamor en aquello que pedimos ante Ti, y colmes para bien las peticiones de nuestro corazón; y recuérdanos con una visita de salvación y de misericordia desde los cielos más altos. E inclina Tu oído y escucha, abre Tus ojos y mira nuestra desolación y la ciudad sobre la cual es invocado Tu Nombre, porque hemos sido objeto de burla y escarnio entre las naciones, y dicen que no hay expectativa ni esperanza. Y si no es por nosotros, actúa por Ti mismo. ¿Hasta cuándo estará Tu fortaleza en cautiverio y Tu esplendor en manos del enemigo?
Y he aquí que, según recibimos de nuestros sabios, de bendita memoria, el hecho de que nuestro padre Yaakov sepultara a Rajel Imenu en el camino y no la llevara a Bet Léjem fue por mandato divino, para que ella fuera de ayuda a sus hijos: cuando Nebuzaradán los desterró y pasaban por allí, Rajel Imenu salió de su tumba y pidió misericordia por ellos, como está dicho: “Voz fue oída en Ramá, lamento y llanto amargo: Rajel que llora por sus hijos, y no quiso ser consolada por sus hijos, porque ya no existen.” Y Tú, Hashem, Di-s nuestro, le respondiste, como está dicho: “Así dijo Hashem: reprime tu voz del llanto y tus ojos de las lágrimas, porque hay recompensa para tu obra, dice Hashem, y volverán de la tierra del enemigo. Y hay esperanza para tu porvenir, dice Hashem, y los hijos volverán a su territorio.”
¡Qué diremos, qué hablaremos! Si por el primer exilio, que duró sólo setenta años, Rajel Imenu estremeció al mundo, ¿qué dirá ahora, en este exilio amargo y apresurado, en el que llevamos [más de] mil novecientos años de destierro en destierro, dispersos y desterrados en los cuatro extremos de la tierra bajo el yugo de reyes y ministros? Somos humillados y despreciados, y a sus ojos somos como espinas cortadas; y cada día su maldición es mayor que la del anterior, y su principal intención es atentar contra nuestra alma para hacernos abandonar la ley de nuestra santa Torá, y que no se recuerde más el nombre de Israel. También sobre los niños de la casa de estudio han puesto sus ojos, para ver cómo apartarlos de la fe que recibieron firmemente de sus padres. ¿Qué dirás, Rajel Imenu? ¿Cómo puedes descansar en tu tumba? Despierta y levanta a los que duermen en Jevrón, y a Moshé, el pastor fiel, y a todos nuestros padres santos. Levántate, preséntate, implora ante Su gloria, bendito sea, por el resto sobreviviente de Tu pueblo, la casa de Israel, que gime y solloza, perseguidos y despojados, humillados y despreciados, puestos en el escalón más bajo. ¿Hasta cuándo, Di-s, afrentará el adversario? ¿Blasfemará el enemigo Tu Nombre para siempre? ¿Hasta cuándo se regocijarán los malvados y Tus hijos serán objeto de desprecio? ¿Hasta cuándo no tendrás misericordia de Israel, Tu pueblo, y de Tu tierra, y de Yerushaláim, Tu ciudad, y de Tzión, morada de Tu gloria? He aquí que ésta es la enseñanza de la Casa: el Templo y el Monte del Templo quedaron convertidos en zarzas y espinos. Todo él se cubrió de cardos, su superficie se llenó de ortigas, zorras anduvieron por él. Y la ciudad santa, llena de virtudes, ciudad de Di-s por siempre, he aquí que ahora está desolada y vacía. Y si nosotros, por nuestras faltas y las faltas de nuestros padres, causamos todo esto, ¿acaso no eres Tú el Dueño de la misericordia? ¿Rechazarás para siempre y estarás airado eternamente? Tú te levantarás y tendrás misericordia de Tzión, porque es tiempo de tener piedad de ella.
Por eso hemos venido ante Ti con la cabeza inclinada, con el espíritu sometido, con el alma humillada y con el corazón quebrantado, para que recuerdes para nosotros el mérito de nuestros padres santos y el mérito de la justa Rajel Imenu; y que nos perdones todos nuestros pecados, nuestras faltas y nuestras transgresiones, aquello en lo que hemos pecado, hemos errado y hemos transgredido ante Ti. Y ayúdanos a volver ante Ti en teshuvá completa, y prolonga nuestros días en el bien y nuestros años en la dulzura sobre esta tierra, la tierra santa, para que podamos aprender y enseñar, guardar y cumplir todas las palabras del estudio de Tu Torá y de Tus mitzvot con intención plena y aceptable, sin ninguna perturbación. Y aparta de nosotros y de todo Tu pueblo, la casa de Israel, toda clase de enfermedad (y en especial al enfermo Fulano hijo de Fulana). Y danos fuerza y salud del cuerpo para poder servirte de día y de noche sin debilidad. Y danos buena parnasá y lluvias en su tiempo, para que este año sea bendecido con toda clase de cosechas, de frutos y de verduras; y da a cada uno lo suficiente para su necesidad, y que nada nos falte todos los días de nuestra vida. Y concédenos criar a nuestros hijos (y en especial a Fulano hijo de Fulana) (y quien tenga hijos en el extranjero dirá: y concédeme escuchar buenas noticias de mi hijo, etc.; y cada uno detallará a sus familiares y conocidos). Que tengan éxito en toda la obra de sus manos. Y he aquí que yo, sin hacer voto, doy aceite para la luminaria por la elevación del alma de Rajel Imenu, del alma de Rabí Meir Baal HaNes y de las almas de todos los tzadikim y jasidim (y por el éxito de mis hijos Fulano hijo de Fulana), para que se prolonguen sus días y sus años, y que ninguno de sus hijos muera en vida de su padre y de su madre; y que merezcan hijos justos y rectos, con todas las buenas cualidades; y prepárales una pareja apta y adecuada para ellos; y que no se vea ni se oiga ninguna mancha de descalificación en nuestra descendencia ni en nuestra familia. Y que merezcamos verlos juntos en la reunión de los exiliados y en la redención completa, pronto y en tiempo cercano, amén, selá. Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón ante Ti, Hashem, roca mía y redentor mío.
Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.
Preguntas frecuentes
Se recomienda decirla cada vez que uno se encuentra en Ku00e9ver Rajel, la tumba de Rajel Imenu, y en especial el du00eda de su hilulu00e1, el 11 de Jeshvu00e1n. Aun asu00ed, esta oraciu00f3n puede decirse en todo momento y en cualquier lugar, no su00f3lo en la tumba.
Segu00fan la tradiciu00f3n que trae esta oraciu00f3n, Yaakov Avinu sepultu00f3 a Rajel en el camino, y no en Bet Lu00e9jem, por mandato divino, para que ella fuera de ayuda a sus hijos. Cuando el pueblo pasu00f3 por allu00ed camino al exilio, Rajel saliu00f3 de su tumba y pidiu00f3 misericordia por ellos, y Hashem le respondiu00f3: u201cHay recompensa para tu obrau2026 y los hijos volveru00e1n a su territorio.u201d
Se invocan sus buenas obras de toda su vida, la oraciu00f3n que Hashem escuchu00f3 cuando ella era estu00e9ril y abriu00f3 su vientre, y muy especialmente la rectitud de su corazu00f3n: entregu00f3 las seu00f1ales a su hermana Leu00e1 para que no se avergonzara ante el engau00f1o de Labu00e1n. Tambiu00e9n se invoca su llanto por sus hijos en el exilio.
Se pide perdu00f3n de las faltas y ayuda para volver en teshuvu00e1 completa, salud del cuerpo, buena parnasu00e1 y lluvias en su tiempo, y el mu00e9rito de criar hijos justos y encontrarles una pareja apta. La oraciu00f3n concluye pidiendo la reuniu00f3n de los exiliados y la redenciu00f3n completa.