El Salmo 93 es el más breve de esta serie: cinco versículos que proclaman la realeza de Hashem sobre el mundo. La Mishná (Tamid 7:4) lo registra como el cántico que los Leviim entonaban en el Templo el sexto día de la semana, porque en ese día se completó la creación y el Creador reinó sobre la obra terminada.
Su imagen central es el mar. Los ríos alzan su voz, las olas rompen, y frente a todo ese estruendo el salmo afirma que Hashem, en las alturas, es más poderoso. Es una figura del desorden que amenaza al mundo y del límite que no logra cruzar, la misma idea del versículo inicial: «afirmó el mundo, no se moverá».
En la práctica se dice como Shir shel Yom del viernes, y también al final de Kabalat Shabat, inmediatamente después del Salmo 92, cerrando la entrada del Shabat con la proclamación de la realeza divina.
Tus testimonios son muy fieles; a tu Casa le corresponde la santidad, Hashem, por largura de días.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se dice el Salmo 93?
Se dice el viernes como Shir shel Yom, el salmo diario que corresponde al sexto día de la semana, y además al final de Kabalat Shabat, justo después del Salmo 92. La Mishná en Tamid 7:4 explica que los Leviim lo cantaban en el Templo el sexto día porque en ese día se completó la creación y el Creador reinó sobre la obra terminada.
¿Qué significan los ríos y el mar en el Salmo 93?
Las aguas que alzan su voz y rompen en olas representan las fuerzas de desorden que amenazan al mundo. El salmo las describe con toda su violencia y luego afirma que Hashem, en las alturas, es más poderoso que ellas. Es la misma idea del primer versículo: el mundo está firme y no se moverá, por muy alto que griten las aguas.
¿Por qué el Salmo 93 es tan corto?
Con cinco versículos es uno de los capítulos más breves de Tehilim, y su brevedad es parte de su fuerza: se limita a proclamar la realeza y la estabilidad, sin pedir nada ni describir angustia alguna. Por eso funciona bien como cierre de Kabalat Shabat, donde llega después de un recorrido más largo de salmos.