El Salmo 91 es el gran salmo de protección de todo el libro de Tehilim. No lleva encabezado, y por eso la tradición lo lee como continuación del Salmo 90, que sí se atribuye a Moshé; así lo entienden Rashi y el Midrash Tehilim, que asignan a Moshé la serie que empieza en el capítulo 90.
Su estructura es un diálogo. Empieza en tercera persona —«el que habita en el refugio del Altísimo»—, pasa en el versículo 2 a la primera persona del que se acoge, sigue en segunda persona con una larga promesa de resguardo, y termina en los tres últimos versículos con Hashem mismo hablando: «me llamará y le responderé; con él estaré en la angustia». El salmo no promete una vida sin peligro; nombra la trampa, la peste, la flecha, el león y la serpiente, y promete compañía dentro de todo eso.
El Talmud (Shevuot 15b) lo llama «cántico contra los daños» y lo asocia con la protección frente al mal. En la práctica judía se dice en el Kriat Shemá de antes de dormir, en el Vihí Nóam de Motzaei Shabat, y en el cementerio durante las paradas del cortejo fúnebre. Al recitarlo se acostumbra repetir el último versículo, «con largura de días lo saciaré», para no cerrar el salmo con una nota abierta.
Cuándo se dice:
Antes de dormir, en Motzaei Shabat y en el cementerio
1
יֹשֵׁב בְּסֵתֶר עֶלְיוֹן בְּצֵל שַׁדַּי יִתְלוֹנָן׃
Yoshev beséter Elyón, betzel Shadai yitlonán.
El que habita en el refugio del Altísimo, a la sombra de Shadai pernoctará.
2
אֹמַר לַיהוָה מַחְסִי וּמְצוּדָתִי אֱלֹהַי אֶבְטַח־בּוֹ׃
Omar l'Adonai majsí umtzudatí, Elohai evtaj bo.
Diré de Hashem: mi amparo y mi fortaleza; mi Di-s, en él confío.
3
כִּי הוּא יַצִּילְךָ מִפַּח יָקוּשׁ מִדֶּבֶר הַוּוֹת׃
Ki hu yatziljá mipaj yakush, midéver havot.
Porque él te librará de la trampa del cazador, de la peste destructora.
4
בְּאֶבְרָתוֹ יָסֶךְ לָךְ וְתַחַת־כְּנָפָיו תֶּחְסֶה צִנָּה וְסֹחֵרָה אֲמִתּוֹ׃
Beevrató yásej laj, vetájat kenafav tejsé, tziná vesojerá amitó.
Con su plumaje te cubrirá, y bajo sus alas te refugiarás; escudo y coraza es su verdad.
5
לֹא־תִירָא מִפַּחַד לָיְלָה מֵחֵץ יָעוּף יוֹמָם׃
Lo tirá mipájad láila, mejetz yauf yomam.
No temerás al terror de la noche, ni a la flecha que vuela de día;
6
מִדֶּבֶר בָּאֹפֶל יַהֲלֹךְ מִקֶּטֶב יָשׁוּד צָהֳרָיִם׃
Midéver baófel yahaloj, mikétev yashud tzohoráyim.
ni a la peste que camina en la oscuridad, ni a la plaga que devasta al mediodía.
7
יִפֹּל מִצִּדְּךָ אֶלֶף וּרְבָבָה מִימִינֶךָ אֵלֶיךָ לֹא יִגָּשׁ׃
Yipol mitzidejá élef, urvavá miminéja, eléja lo yigash.
Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu derecha; a ti no se acercará.
8
רַק בְּעֵינֶיךָ תַבִּיט וְשִׁלֻּמַת רְשָׁעִים תִּרְאֶה׃
Rak beenéja tabit, veshilumat reshaím tir'é.
Solamente con tus ojos mirarás, y verás la retribución de los malvados.
9
כִּי־אַתָּה יְהוָה מַחְסִי עֶלְיוֹן שַׂמְתָּ מְעוֹנֶךָ׃
Ki atá Adonai majsí, Elyón samta meonéja.
Porque tú, Hashem, eres mi amparo; al Altísimo pusiste por tu morada.
10
לֹא־תְאֻנֶּה אֵלֶיךָ רָעָה וְנֶגַע לֹא־יִקְרַב בְּאָהֳלֶךָ׃
Lo teuné eléja raá, venéga lo yikrav beaholéja.
No te sobrevendrá el mal, ni plaga se acercará a tu tienda.
11
כִּי מַלְאָכָיו יְצַוֶּה־לָּךְ לִשְׁמָרְךָ בְּכָל־דְּרָכֶיךָ׃
Ki mal'ajav yetzavé laj, lishmorjá bejol derajéja.
Porque a sus ángeles ordenará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.
12
עַל־כַּפַּיִם יִשָּׂאוּנְךָ פֶּן־תִּגֹּף בָּאֶבֶן רַגְלֶךָ׃
Al kapáyim yisaúnja, pen tigof baéven ragléja.
Sobre las palmas de sus manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en una piedra.
13
עַל־שַׁחַל וָפֶתֶן תִּדְרֹךְ תִּרְמֹס כְּפִיר וְתַנִּין׃
Al shájal vaféten tidroj, tirmós kefir vetanín.
Sobre el león y la víbora pisarás; pisotearás al cachorro de león y a la serpiente.
14
כִּי בִי חָשַׁק וַאֲפַלְּטֵהוּ אֲשַׂגְּבֵהוּ כִּי־יָדַע שְׁמִי׃
Ki vi jashak vaafaltéhu, asaguevéhu ki yadá shemí.
Porque a mí se aferró, y yo lo libraré; lo elevaré, porque conoció mi nombre.
15
יִקְרָאֵנִי וְאֶעֱנֵהוּ עִמּוֹ־אָנֹכִי בְצָרָה אֲחַלְּצֵהוּ וַאֲכַבְּדֵהוּ׃
Yikraéni ve-eenéhu, imó anojí vetzará, ajaltzéhu vaajabedéhu.
Me llamará y le responderé; con él estaré en la angustia, lo rescataré y lo honraré.
16
אֹרֶךְ יָמִים אַשְׂבִּיעֵהוּ וְאַרְאֵהוּ בִּישׁוּעָתִי׃
Órej yamim asbiéhu, vear'éhu bishuatí.
Con largura de días lo saciaré, y le mostraré mi salvación.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el Salmo 91?
El Salmo 91 describe la protección de Hashem sobre quien se refugia en él, usando la imagen de un ave que cubre a sus crías bajo las alas. El salmo no niega que existan peligros reales —nombra la peste, la flecha, la trampa y las fieras—, sino que afirma que quien se acoge a Hashem no los atraviesa solo. Los tres versículos finales cambian de voz: ya no habla el que reza, sino Hashem mismo, prometiendo responder a quien lo llame.
¿Cuándo se dice el Salmo 91?
Se recita en el Kriat Shemá de antes de dormir, en el Vihí Nóam de la salida de Shabat, y en el cementerio durante las paradas que hace el cortejo fúnebre. También es costumbre muy difundida decirlo en momentos de miedo, de enfermedad, antes de un viaje o cuando alguien querido está en peligro. No es una obligación fijada por la halajá en la mayoría de esos casos, sino una costumbre antigua y ampliamente aceptada.
¿Por qué se repite el último versículo del Salmo 91?
Al recitar el salmo se acostumbra decir dos veces el versículo final, «con largura de días lo saciaré y le mostraré mi salvación». La razón habitual que se da es que el salmo no debe terminar de manera abrupta y conviene cerrarlo con la promesa completa de vida y salvación. La misma práctica de repetir el último verso aparece en otros pasajes que se leen en público.
¿Quién escribió el Salmo 91?
El salmo no lleva encabezado con un nombre, y por eso la tradición lo lee como continuación del Salmo 90, que se atribuye expresamente a Moshé. Rashi y el Midrash Tehilim adjudican a Moshé la serie de salmos que comienza en el capítulo 90. Otras opiniones lo atribuyen a David; el texto mismo no lo dice.
¿Qué significa «a la sombra de Shadai» en el Salmo 91?
Shadai es uno de los nombres divinos y se deja sin traducir en esta versión, porque ninguna palabra en español recoge su sentido. «Estar a su sombra» es una imagen de cercanía protectora: la sombra existe solo si uno está junto a quien la proyecta. El verbo hebreo yitlonán significa pasar la noche, y da al versículo el tono de quien se queda a dormir bajo ese resguardo.