El Salmo 81, de Asaf, empieza como una convocatoria festiva —pandero, arpa y shofar— y a mitad de camino cambia de voz: es Di-s mismo quien habla y recuerda que sacó a Yisrael de Mitzráyim y le quitó la carga de los hombros. El versículo 4, «toquen el shofar en la luna nueva, en el día encubierto de nuestra festividad», es la fuente clásica que el Talmud (Rosh Hashaná 8a) vincula con el día de juicio, el único festival que cae cuando la luna aún está oculta.
La segunda mitad es un lamento: «mi pueblo no escuchó mi voz». Termina con una promesa condicional, no cumplida —si escucharan, sus enemigos serían sometidos y comerían de lo mejor del trigo—, lo que le da al salmo un final abierto y punzante.
Cuándo se dice:
Los jueves, como Shir shel Yom, y en Rosh Hashaná
1
לַמְנַצֵּחַ עַל־הַגִּתִּית לְאָסָף׃
Lamnatzéaj al haguitit leAsaf.
Al director del canto, sobre la guitit. De Asaf.
2
הַרְנִינוּ לֵאלֹהִים עוּזֵּנוּ הָרִיעוּ לֵאלֹהֵי יַעֲקֹב׃
Harnínu lElohim uzénu, haríu lElohei Yaakov.
Canten con júbilo a Di-s, nuestra fortaleza; aclamen al Di-s de Yaakov.
3
שְׂאוּ־זִמְרָה וּתְנוּ־תֹף כִּנּוֹר נָעִים עִם־נָבֶל׃
Seú zimrá utnu tof, kinor naím im nável.
Eleven el canto y hagan sonar el pandero, el arpa dulce junto con el nével.
4
תִּקְעוּ בַחֹדֶשׁ שׁוֹפָר בַּכֵּסֶה לְיוֹם חַגֵּנוּ׃
Tikú vajódesh shofar, bakése leyom jaguénu.
Toquen el shofar en la luna nueva, en el día encubierto de nuestra festividad.
5
כִּי חֹק לְיִשְׂרָאֵל הוּא מִשְׁפָּט לֵאלֹהֵי יַעֲקֹב׃
Ki jok leYisrael hu, mishpat lElohei Yaakov.
Porque es un estatuto para Yisrael, un juicio del Di-s de Yaakov.
6
עֵדוּת בִּיהוֹסֵף שָׂמוֹ בְּצֵאתוֹ עַל־אֶרֶץ מִצְרָיִם שְׂפַת לֹא־יָדַעְתִּי אֶשְׁמָע׃
Edut biYhosef samó betzetó al éretz Mitzráyim, sfat lo yadáti eshmá.
Lo estableció como testimonio en Yehosef cuando salió sobre la tierra de Mitzráyim; escuché entonces un lenguaje que no conocía.
7
הֲסִירוֹתִי מִסֵּבֶל שִׁכְמוֹ כַּפָּיו מִדּוּד תַּעֲבֹרְנָה׃
Hasiróti misével shijmó, kapav midud taavórna.
Aparté su hombro de la carga; sus manos se libraron del caldero.
8
בַּצָּרָה קָרָאתָ וָאֲחַלְּצֶךָּ אֶעֶנְךָ בְּסֵתֶר רַעַם אֶבְחָנְךָ עַל־מֵי מְרִיבָה סֶלָה׃
Batzará karáta vaajaltzéka, eenjá beséter ráam, evjonjá al mei Merivá selá.
En la angustia llamaste y te libré; te respondí en lo oculto del trueno, te probé en las aguas de Merivá. Selá.
9
שְׁמַע עַמִּי וְאָעִידָה בָּךְ יִשְׂרָאֵל אִם־תִּשְׁמַע־לִי׃
Shemá amí veaída baj, Yisrael im tishmá li.
Escucha, pueblo mío, y te advertiré; Yisrael, si tan solo me escucharas.
10
לֹא־יִהְיֶה בְךָ אֵל זָר וְלֹא תִשְׁתַּחֲוֶה לְאֵל נֵכָר׃
Lo yihyé vejá el zar, veló tishtajavé leel nejar.
No haya en ti dios ajeno, ni te postres ante un dios extraño.
11
אָנֹכִי יְהוָה אֱלֹהֶיךָ הַמַּעַלְךָ מֵאֶרֶץ מִצְרָיִם הַרְחֶב־פִּיךָ וַאֲמַלְאֵהוּ׃
Anojí Adonai Elohéja hamaaljá meéretz Mitzráyim, harjev píja vaamalehu.
Yo soy Hashem tu Di-s, que te hizo subir de la tierra de Mitzráyim; abre bien tu boca y yo la llenaré.
12
וְלֹא־שָׁמַע עַמִּי לְקוֹלִי וְיִשְׂרָאֵל לֹא־אָבָה לִי׃
Veló shamá amí lekolí, veYisrael lo ava li.
Pero mi pueblo no escuchó mi voz, y Yisrael no quiso saber de mí.
13
וָאֲשַׁלְּחֵהוּ בִּשְׁרִירוּת לִבָּם יֵלְכוּ בְּמוֹעֲצוֹתֵיהֶם׃
Vaashalejehu bishrirut libam, yeljú bemoatzotehem.
Y los dejé ir tras la obstinación de su corazón; que anden según sus propios consejos.
14
לוּ עַמִּי שֹׁמֵעַ לִי יִשְׂרָאֵל בִּדְרָכַי יְהַלֵּכוּ׃
Lu amí shoméa li, Yisrael bidrajai yehaléju.
Si tan solo mi pueblo me escuchara, si Yisrael anduviera por mis caminos:
15
כִּמְעַט אוֹיְבֵיהֶם אַכְנִיעַ וְעַל צָרֵיהֶם אָשִׁיב יָדִי׃
Kimat oyvehem ajnía, veal tzarehem ashiv yadí.
en un instante sometería a sus enemigos, y volvería mi mano contra sus adversarios.
16
מְשַׂנְאֵי יְהוָה יְכַחֲשׁוּ־לוֹ וִיהִי עִתָּם לְעוֹלָם׃
Mesanei Adonai yejajashu lo, vihí itam leolam.
Los que odian a Hashem se le rendirían con fingimiento, y el tiempo de ellos sería para siempre.
17
וַיַּאֲכִילֵהוּ מֵחֵלֶב חִטָּה וּמִצּוּר דְּבַשׁ אַשְׂבִּיעֶךָ׃
Vayaajilehu mejélev jitá, umitzur devash asbiéka.
Y lo alimentaría con lo mejor del trigo, y de la roca te saciaría con miel.