Tfilah es de acceso libre — y queremos que siga así. Si estas oraciones te han ayudado, considera hacer una pequeña donación. Apoya nuestro trabajo →
Inicio Libro de Tehilim Salmo 69

Salmo 69

Las aguas han llegado hasta el alma

תהילים 69

El Salmo 69 es uno de los más largos y amargos de David. Su imagen inicial —las aguas que llegan hasta el alma, el cieno sin fondo, la corriente que arrastra— sostiene todo el capítulo: es el retrato de alguien que se está hundiendo y ya no encuentra dónde apoyarse.

Lo que más duele en el salmo no es el peligro físico sino el aislamiento social. David se ha vuelto extraño para sus hermanos y ajeno para los hijos de su madre; los que se sientan a la puerta hablan de él y los bebedores lo convierten en canción. El versículo décimo explica el motivo: el celo por la casa de Hashem lo consumió, y las afrentas dirigidas a Hashem cayeron sobre él.

La sección central contiene maldiciones duras contra los perseguidores, sin atenuantes. Pero el salmo no termina allí: los últimos versículos se abren hacia la alabanza, la salvación de Tzión y la reconstrucción de las ciudades de Yehudá.

1
לַמְנַצֵּחַ עַל־שׁוֹשַׁנִּים לְדָוִד׃
Lamnatzéaj al shoshanim leDavid.
Al director del canto, sobre shoshanim; de David.
2
הוֹשִׁיעֵנִי אֱלֹהִים כִּי בָאוּ מַיִם עַד־נָפֶשׁ׃
Hoshiéni Elohim, ki váu máyim ad náfesh.
Sálvame, Di-s, porque las aguas han llegado hasta el alma.
3
טָבַעְתִּי בִּיוֵן מְצוּלָה וְאֵין מָעֳמָד בָּאתִי בְמַעֲמַקֵּי־מַיִם וְשִׁבֹּלֶת שְׁטָפָתְנִי׃
Taváti biven metzulá veén moomad, báti vemaamaké máyim veshibólet shetafátni.
Me he hundido en cieno profundo y no hay dónde apoyarme; he entrado en aguas profundas y la corriente me arrastra.
4
יָגַעְתִּי בְקָרְאִי נִחַר גְּרוֹנִי כָּלוּ עֵינַי מְיַחֵל לֵאלֹהָי׃
Yagáti vekor'í, nijar guroní, kalú enái meyajel Lelohái.
Me he cansado de clamar, se ha secado mi garganta; se han consumido mis ojos esperando a mi Di-s.
5
רַבּוּ מִשַּׂעֲרוֹת רֹאשִׁי שֹׂנְאַי חִנָּם עָצְמוּ מַצְמִיתַי אֹיְבַי שֶׁקֶר אֲשֶׁר לֹא־גָזַלְתִּי אָז אָשִׁיב׃
Rabú misaarot roshí soneái jinam, atzmú matzmitái oyevái sháker, asher lo gazálti az ashiv.
Más que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin causa; son fuertes los que quieren destruirme, mis enemigos con falsedad. Lo que no robé, aun así lo devuelvo.
6
אֱלֹהִים אַתָּה יָדַעְתָּ לְאִוַּלְתִּי וְאַשְׁמוֹתַי מִמְּךָ לֹא־נִכְחָדוּ׃
Elohim Atá yadáta leivaltí, veashmotái mimejá lo nijjádu.
Di-s, tú conoces mi necedad, y mis culpas no te están ocultas.
7
אַל־יֵבֹשׁוּ בִי קֹוֶיךָ אֲדֹנָי יְהוִה צְבָאוֹת אַל־יִכָּלְמוּ בִי מְבַקְשֶׁיךָ אֱלֹהֵי יִשְׂרָאֵל׃
Al yevóshu vi koveja Adonai Elohim Tzevaot, al yikalmú vi mevakshéja Elohé Yisrael.
Que no se avergüencen por mi causa los que esperan en ti, Señor, Hashem Tzevaot; que no sean humillados por mi causa los que te buscan, Di-s de Yisrael.
8
כִּי־עָלֶיךָ נָשָׂאתִי חֶרְפָּה כִּסְּתָה כְלִמָּה פָנָי׃
Ki aleja nasáti jerpá, kistá jelimá fanái.
Porque por ti he soportado la afrenta; la vergüenza ha cubierto mi rostro.
9
מוּזָר הָיִיתִי לְאֶחָי וְנָכְרִי לִבְנֵי אִמִּי׃
Muzar hayíti leejái, venojrí livné imí.
Extraño he sido para mis hermanos, y ajeno para los hijos de mi madre.
10
כִּי־קִנְאַת בֵּיתְךָ אֲכָלָתְנִי וְחֶרְפּוֹת חוֹרְפֶיךָ נָפְלוּ עָלָי׃
Ki kin'at betejá ajalátni, vejerpot jorfeja naflú alái.
Porque el celo por tu casa me ha consumido, y las afrentas de los que te afrentan han caído sobre mí.
11
וָאֶבְכֶּה בַצּוֹם נַפְשִׁי וַתְּהִי לַחֲרָפוֹת לִי׃
Vaevké vatzom nafshí, vatehí lajarafot li.
Lloré con ayuno mi alma, y eso fue afrenta para mí.
12
וָאֶתְּנָה לְבוּשִׁי שָׂק וָאֱהִי לָהֶם לְמָשָׁל׃
Vaetná levushí sak, vaehí lahem lemashal.
Puse cilicio por vestido, y fui para ellos motivo de burla.
13
יָשִׂיחוּ בִי יֹשְׁבֵי שָׁעַר וּנְגִינוֹת שׁוֹתֵי שֵׁכָר׃
Yasíju vi yoshvé sháar, unguinot shoté shejar.
Hablan de mí los que se sientan a la puerta, y soy canción de los bebedores de licor.
14
וַאֲנִי תְפִלָּתִי־לְךָ יְהוָה עֵת רָצוֹן אֱלֹהִים בְּרָב־חַסְדֶּךָ עֲנֵנִי בֶּאֱמֶת יִשְׁעֶךָ׃
Vaaní tefilatí lejá Adonai et ratzón, Elohim berov jasdeja, anéni beemet yishéja.
Pero yo, mi oración es para ti, Hashem, en tiempo de favor. Di-s, por la abundancia de tu jésed, respóndeme con la verdad de tu salvación.
15
הַצִּילֵנִי מִטִּיט וְאַל־אֶטְבָּעָה אִנָּצְלָה מִשֹּׂנְאַי וּמִמַּעֲמַקֵּי־מָיִם׃
Hatziléni mitit veal etbáa, inatzlá misoneái umimaamaké máyim.
Líbrame del lodo y que no me hunda; que sea librado de los que me odian y de las aguas profundas.
16
אַל־תִּשְׁטְפֵנִי שִׁבֹּלֶת מַיִם וְאַל־תִּבְלָעֵנִי מְצוּלָה וְאַל־תֶּאְטַר־עָלַי בְּאֵר פִּיהָ׃
Al tishtefeni shibólet máyim, veal tivlaéni metzulá, veal teetar alái beer píha.
Que no me arrastre la corriente de las aguas, ni me trague el abismo, ni el pozo cierre sobre mí su boca.
17
עֲנֵנִי יְהוָה כִּי־טוֹב חַסְדֶּךָ כְּרֹב רַחֲמֶיךָ פְּנֵה אֵלָי׃
Anéni Adonai ki tov jasdeja, kerov rajameja pené elái.
Respóndeme, Hashem, porque bueno es tu jésed; según la abundancia de tus misericordias, vuélvete hacia mí.
18
וְאַל־תַּסְתֵּר פָּנֶיךָ מֵעַבְדֶּךָ כִּי־צַר־לִי מַהֵר עֲנֵנִי׃
Veal tastér paneja meavdeja, ki tzar li, maher anéni.
Y no escondas tu rostro de tu siervo, porque estoy en angustia; respóndeme pronto.
19
קָרְבָה אֶל־נַפְשִׁי גְאָלָהּ לְמַעַן אֹיְבַי פְּדֵנִי׃
Korvá el nafshí gealáh, lemáan oyevái pedéni.
Acércate a mi alma, redímela; por causa de mis enemigos, rescátame.
20
אַתָּה יָדַעְתָּ חֶרְפָּתִי וּבָשְׁתִּי וּכְלִמָּתִי נֶגְדְּךָ כָּל־צוֹרְרָי׃
Atá yadáta jerpatí uvoshtí ujlimatí, negdejá kol tzorerái.
Tú conoces mi afrenta, mi vergüenza y mi humillación; delante de ti están todos mis adversarios.
21
חֶרְפָּה שָׁבְרָה לִבִּי וָאָנוּשָׁה וָאֲקַוֶּה לָנוּד וָאַיִן וְלַמְנַחֲמִים וְלֹא מָצָאתִי׃
Jerpá shavrá libí vaanúsha, vaakavé lanud vaáyin, velamnajamim veló matzáti.
La afrenta ha quebrado mi corazón y estoy enfermo; esperé compasión y no la hubo, y consoladores, y no los encontré.
22
וַיִּתְּנוּ בְּבָרוּתִי רֹאשׁ וְלִצְמָאִי יַשְׁקוּנִי חֹמֶץ׃
Vayitnú bevarutí rosh, velitzmaí yashkúni jómetz.
Pusieron veneno en mi comida, y para mi sed me dieron a beber vinagre.
23
יְהִי־שֻׁלְחָנָם לִפְנֵיהֶם לְפָח וְלִשְׁלוֹמִים לְמוֹקֵשׁ׃
Yehí shuljanam lifnehem lefaj, velishlomim lemokesh.
Que su mesa, delante de ellos, se convierta en trampa, y en lazo para los que están tranquilos.
24
תֶּחְשַׁכְנָה עֵינֵיהֶם מֵרְאוֹת וּמָתְנֵיהֶם תָּמִיד הַמְעַד׃
Tejshájna enehem merot, umotnehem tamid hamad.
Que se oscurezcan sus ojos para no ver, y haz que sus lomos tiemblen siempre.
25
שְׁפָךְ־עֲלֵיהֶם זַעְמֶךָ וַחֲרוֹן אַפְּךָ יַשִּׂיגֵם׃
Shefoj alehem zameja, vajarón apejá yasiguem.
Derrama sobre ellos tu ira, y que el ardor de tu enojo los alcance.
26
תְּהִי־טִירָתָם נְשַׁמָּה בְּאָהֳלֵיהֶם אַל־יְהִי יֹשֵׁב׃
Tehí tiratam neshamá, beoholehem al yehí yoshev.
Que su campamento quede desolado; que en sus tiendas no haya quien habite.
27
כִּי־אַתָּה אֲשֶׁר־הִכִּיתָ רָדָפוּ וְאֶל־מַכְאוֹב חֲלָלֶיךָ יְסַפֵּרוּ׃
Ki Atá asher hikíta radáfu, veel maj'ov jalaleja yesapéru.
Porque persiguieron al que tú heriste, y del dolor de tus heridos van contando.
28
תְּנָה־עָוֺן עַל־עֲוֺנָם וְאַל־יָבֹאוּ בְּצִדְקָתֶךָ׃
Tená avón al avonam, veal yavóu betzidkateja.
Añade iniquidad a su iniquidad, y que no entren en tu justicia.
29
יִמָּחוּ מִסֵּפֶר חַיִּים וְעִם צַדִּיקִים אַל־יִכָּתֵבוּ׃
Yimajú miséfer jayim, veim tzadikim al yikatévu.
Que sean borrados del libro de la vida, y no sean inscritos con los tzadikim.
30
וַאֲנִי עָנִי וְכוֹאֵב יְשׁוּעָתְךָ אֱלֹהִים תְּשַׂגְּבֵנִי׃
Vaaní aní vejoev, yeshuatejá Elohim tesaguevéni.
Y yo estoy afligido y dolorido; tu salvación, Di-s, me elevará.
31
אֲהַלְלָה שֵׁם־אֱלֹהִים בְּשִׁיר וַאֲגַדְּלֶנּוּ בְתוֹדָה׃
Ahalelá Shem Elohim beshir, vaagadelénu vetodá.
Alabaré el Nombre de Di-s con cántico, y lo engrandeceré con acción de gracias.
32
וְתִיטַב לַיהוָה מִשּׁוֹר פָּר מַקְרִן מַפְרִיס׃
Vetitav lAdonai mishor par makrin mafris.
Y agradará a Hashem más que un toro, más que un novillo con cuernos y pezuñas.
33
רָאוּ עֲנָוִים יִשְׂמָחוּ דֹּרְשֵׁי אֱלֹהִים וִיחִי לְבַבְכֶם׃
Raú anavim yismáju, dorshé Elohim vijí levavjem.
Lo verán los humildes y se alegrarán; ustedes que buscan a Di-s, que reviva su corazón.
34
כִּי־שֹׁמֵעַ אֶל־אֶבְיוֹנִים יְהוָה וְאֶת־אֲסִירָיו לֹא בָזָה׃
Ki shoméa el evyonim Adonai, veet asirav lo vazá.
Porque Hashem escucha a los necesitados, y no desprecia a sus prisioneros.
35
יְהַלְלוּהוּ שָׁמַיִם וָאָרֶץ יַמִּים וְכָל־רֹמֵשׂ בָּם׃
Yehalelúhu shamáyim vaáretz, yamim vejol romés bam.
Lo alabarán los cielos y la tierra, los mares y todo lo que se mueve en ellos.
36
כִּי אֱלֹהִים יוֹשִׁיעַ צִיּוֹן וְיִבְנֶה עָרֵי יְהוּדָה וְיָשְׁבוּ שָׁם וִירֵשׁוּהָ׃
Ki Elohim yoshía Tzión veyivné aré Yehudá, veyashvú sham virshúha.
Porque Di-s salvará a Tzión y edificará las ciudades de Yehudá; habitarán allí y la poseerán.
37
וְזֶרַע עֲבָדָיו יִנְחָלוּהָ וְאֹהֲבֵי שְׁמוֹ יִשְׁכְּנוּ־בָהּ׃
Vezéra avadav yinjalúha, veohavé Shemó yishkenú vah.
Y la descendencia de sus siervos la heredará, y los que aman su Nombre morarán en ella.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata el Salmo 69?
El Salmo 69 es el clamor de David cuando siente que se está hundiendo: las aguas le llegan hasta el alma, el cieno no tiene fondo y la corriente lo arrastra. Junto al peligro describe un aislamiento total, incluso frente a sus propios hermanos. La segunda mitad pide justicia contra los perseguidores en términos muy duros, y el final se abre hacia la alabanza y la reconstrucción de Tzión.
¿Qué significa «el celo por tu casa me ha consumido»?
Significa que la devoción de David por la casa de Hashem fue la causa directa de su aislamiento y de las burlas que recibió. El versículo continúa diciendo que las afrentas dirigidas contra Hashem cayeron sobre él, es decir, que cargó personalmente con el desprecio ajeno hacia lo sagrado. En la lectura judía se trata de la experiencia concreta de David, no de una figura futura.
¿Por qué el Salmo 69 tiene maldiciones tan duras?
Porque expresa sin filtro el dolor de alguien perseguido injustamente, que pide que la medida usada contra él vuelva sobre sus perseguidores. Los versículos piden que su mesa se vuelva trampa, que sus ojos se oscurezcan y que sus campamentos queden desolados. Tehilim no suaviza esas emociones: las coloca dentro de la oración en lugar de dejarlas fuera.
¿Cómo termina el Salmo 69?
Termina con un giro completo hacia la esperanza: la alabanza del Nombre de Di-s con cántico agrada más que las ofrendas de animales, los humildes lo ven y se alegran, y los cielos, la tierra y los mares se suman a la alabanza. Los dos últimos versículos anuncian que Di-s salvará a Tzión y reconstruirá las ciudades de Yehudá. La descendencia de sus siervos heredará la tierra y morará en ella.