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Salmo 44

Escuchamos con nuestros oídos

תהילים 44

El Salmo 44, de los hijos de Kóraj, empieza con la memoria heredada: los padres contaron lo que Di-s hizo en los días antiguos, cuando Yisrael tomó la tierra no por su espada sino por la diestra divina. A partir del versículo 10 el tono cambia por completo y el salmo se vuelve un reclamo colectivo: el pueblo ha sido entregado como ovejas al matadero y dispersado entre las naciones.

Lo que distingue a este salmo es que quienes hablan insisten en su inocencia: no olvidaron el nombre de nuestro Di-s ni extendieron sus manos a un poder ajeno, y aun así son perseguidos. Termina sin resolución, con un pedido desnudo: «Levántate en nuestra ayuda y redímenos por tu bondad».

Cuándo se dice: En tiempos de persecución del pueblo de Yisrael

1
לַמְנַצֵּחַ לִבְנֵי־קֹרַח מַשְׂכִּיל׃
Lamnatzéaj livnei Kóraj maskil.
Al director del canto. De los hijos de Kóraj. Maskil.
2
אֱלֹהִים בְּאָזְנֵינוּ שָׁמַעְנוּ אֲבוֹתֵינוּ סִפְּרוּ־לָנוּ פֹּעַל פָּעַלְתָּ בִימֵיהֶם בִּימֵי קֶדֶם׃
Elohim beoznénu shamánu, avoténu siperu lánu, póal paalta vimehem bimé kédem.
Di-s, con nuestros oídos escuchamos, nuestros padres nos contaron la obra que hiciste en sus días, en los días antiguos.
3
אַתָּה יָדְךָ גּוֹיִם הוֹרַשְׁתָּ וַתִּטָּעֵם תָּרַע לְאֻמִּים וַתְּשַׁלְּחֵם׃
Atá yadejá goyim horashta vatitaem, tara leumim vateshalejem.
Tú, con tu mano, desposeíste naciones y los plantaste a ellos; quebrantaste pueblos y los expandiste.
4
כִּי לֹא בְחַרְבָּם יָרְשׁוּ אָרֶץ וּזְרוֹעָם לֹא־הוֹשִׁיעָה לָּמוֹ כִּי־יְמִינְךָ וּזְרוֹעֲךָ וְאוֹר פָּנֶיךָ כִּי רְצִיתָם׃
Ki lo vejarbam yareshu áretz, uzroam lo hoshía lámo, ki yeminejá uzroajá veor panéja ki retzitam.
Porque no con su espada heredaron la tierra, ni su brazo los salvó, sino tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.
5
אַתָּה־הוּא מַלְכִּי אֱלֹהִים צַוֵּה יְשׁוּעוֹת יַעֲקֹב׃
Atá hu malkí Elohim, tzavé yeshuot Yaakov.
Tú eres mi Rey, Di-s; ordena las salvaciones de Yaakov.
6
בְּךָ צָרֵינוּ נְנַגֵּחַ בְּשִׁמְךָ נָבוּס קָמֵינוּ׃
Bejá tzarénu nenaguéaj, beshimjá navús kaménu.
Contigo embestiremos a nuestros adversarios; en tu nombre pisotearemos a los que se levantan contra nosotros.
7
כִּי לֹא בְקַשְׁתִּי אֶבְטָח וְחַרְבִּי לֹא תוֹשִׁיעֵנִי׃
Ki lo vekashtí evtaj, vejarbí lo toshiéni.
Porque no confío en mi arco, ni mi espada me salvará.
8
כִּי הוֹשַׁעְתָּנוּ מִצָּרֵינוּ וּמְשַׂנְאֵינוּ הֱבִישׁוֹתָ׃
Ki hoshatánu mitzarénu, umsanenu hevishota.
Pues tú nos salvaste de nuestros adversarios y avergonzaste a los que nos odian.
9
בֵּאלֹהִים הִלַּלְנוּ כָל־הַיּוֹם וְשִׁמְךָ לְעוֹלָם נוֹדֶה סֶלָה׃
BElohim hilálnu jol hayom, veshimjá leolam nodé selá.
En Di-s nos gloriamos todo el día, y tu nombre agradeceremos para siempre. Selá.
10
אַף־זָנַחְתָּ וַתַּכְלִימֵנוּ וְלֹא־תֵצֵא בְּצִבְאוֹתֵינוּ׃
Af zanajta vatajliménu, veló tetzé betzivoténu.
Sin embargo nos has desechado y avergonzado, y ya no sales con nuestros ejércitos.
11
תְּשִׁיבֵנוּ אָחוֹר מִנִּי־צָר וּמְשַׂנְאֵינוּ שָׁסוּ לָמוֹ׃
Teshivénu ajor miní tzar, umsanenu shásu lámo.
Nos haces retroceder ante el adversario, y los que nos odian saquean para sí.
12
תִּתְּנֵנוּ כְּצֹאן מַאֲכָל וּבַגּוֹיִם זֵרִיתָנוּ׃
Titenénu ketzon maajal, uvagoyim zeritánu.
Nos entregas como ovejas para comer, y entre las naciones nos has dispersado.
13
תִּמְכֹּר־עַמְּךָ בְלֹא־הוֹן וְלֹא־רִבִּיתָ בִּמְחִירֵיהֶם׃
Timkor amejá veló hon, veló ribita bimjirehem.
Vendes a tu pueblo sin ganancia, y no aumentaste tu precio por ellos.
14
תְּשִׂימֵנוּ חֶרְפָּה לִשְׁכֵנֵינוּ לַעַג וָקֶלֶס לִסְבִיבוֹתֵינוּ׃
Tesiménu jerpá lishjenénu, láag vakéles lisvivoténu.
Nos pones como afrenta para nuestros vecinos, burla y escarnio para los que nos rodean.
15
תְּשִׂימֵנוּ מָשָׁל בַּגּוֹיִם מְנוֹד־רֹאשׁ בַּל־אֻמִּים׃
Tesiménu mashal bagoyim, menod rosh bal umim.
Nos pones como refrán entre las naciones, motivo de meneo de cabeza entre los pueblos.
16
כָּל־הַיּוֹם כְּלִמָּתִי נֶגְדִּי וּבֹשֶׁת פָּנַי כִּסָּתְנִי׃
Kol hayom kelimatí negdí, uvóshet panai kisátni.
Todo el día mi humillación está frente a mí, y la vergüenza de mi rostro me cubre,
17
מִקּוֹל מְחָרֵף וּמְגַדֵּף מִפְּנֵי אוֹיֵב וּמִתְנַקֵּם׃
Mikol mejaref umgadef, mipené oyev umitnakem.
por la voz del que afrenta y blasfema, ante el enemigo y el vengativo.
18
כָּל־זֹאת בָּאַתְנוּ וְלֹא שְׁכַחֲנוּךָ וְלֹא־שִׁקַּרְנוּ בִּבְרִיתֶךָ׃
Kol zot baátnu veló shejajanúja, veló shikarnu bivritéja.
Todo esto nos ha sobrevenido y no te olvidamos, ni fuimos falsos a tu pacto.
19
לֹא־נָסוֹג אָחוֹר לִבֵּנוּ וַתֵּט אֲשֻׁרֵינוּ מִנִּי אָרְחֶךָ׃
Lo nasog ajor libénu, vatet ashurénu miní orjéja.
No se volvió atrás nuestro corazón, ni se desviaron nuestros pasos de tu senda,
20
כִּי דִכִּיתָנוּ בִּמְקוֹם תַּנִּים וַתְּכַס עָלֵינוּ בְצַלְמָוֶת׃
Ki dikitánu bimkom tanim, vatejás alénu vetzalmávet.
aunque nos quebrantaste en el lugar de los chacales y nos cubriste con sombra de muerte.
21
אִם־שָׁכַחְנוּ שֵׁם אֱלֹהֵינוּ וַנִּפְרֹשׂ כַּפֵּינוּ לְאֵל זָר׃
Im shajajnu shem Elohénu, vanifrós kapénu leEl zar.
Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Di-s y extendido nuestras manos a un dios ajeno,
22
הֲלֹא אֱלֹהִים יַחֲקָר־זֹאת כִּי־הוּא יֹדֵעַ תַּעֲלֻמוֹת לֵב׃
Haló Elohim yajkor zot, ki hu yodéa taalumot lev.
¿acaso Di-s no lo investigaría? Pues él conoce los secretos del corazón.
23
כִּי־עָלֶיךָ הֹרַגְנוּ כָל־הַיּוֹם נֶחְשַׁבְנוּ כְּצֹאן טִבְחָה׃
Ki aléja horagnu jol hayom, nejshavnu ketzon tivjá.
Pero por ti nos matan todo el día, somos considerados como ovejas de matadero.
24
עוּרָה לָמָּה תִישַׁן אֲדֹנָי הָקִיצָה אַל־תִּזְנַח לָנֶצַח׃
Úra láma tishán Adonai, hakítza al tiznaj lanétzaj.
Despierta, ¿por qué duermes, Señor? Levántate, no nos deseches para siempre.
25
לָמָּה־פָנֶיךָ תַסְתִּיר תִּשְׁכַּח עָנְיֵנוּ וְלַחֲצֵנוּ׃
Láma fanéja tastir, tishkaj onyénu velajatzénu.
¿Por qué escondes tu rostro y olvidas nuestra miseria y nuestra opresión?
26
כִּי שָׁחָה לֶעָפָר נַפְשֵׁנוּ דָּבְקָה לָאָרֶץ בִּטְנֵנוּ׃
Ki shajá leafar nafshénu, davká laáretz biténu.
Porque nuestra alma está hundida en el polvo, nuestro vientre pegado a la tierra.
27
קוּמָה עֶזְרָתָה לָּנוּ וּפְדֵנוּ לְמַעַן חַסְדֶּךָ׃
Kúma ezráta lánu, ufdénu lemáan jasdéja.
Levántate en nuestra ayuda, y redímenos por tu bondad.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata el Salmo 44?
El Salmo 44 es un reclamo colectivo del pueblo de Yisrael que sufre sin haber abandonado a Di-s. La primera parte recuerda cómo los antepasados conquistaron la tierra no por su fuerza sino por la diestra divina; la segunda describe derrota, dispersión y humillación entre las naciones. Su punto más agudo es la insistencia en la propia fidelidad: no olvidamos tu nombre, y aun así esto nos ocurre.
¿Por qué el Salmo 44 dice «despierta, ¿por qué duermes?»?
Es una expresión de audacia en la oración, no una afirmación literal sobre Hashem. El salmista usa el lenguaje humano del que grita a alguien que parece no responder, para expresar el desconcierto de un sufrimiento prolongado. En este versículo el hebreo dice Adonai escrito con álef-dálet, por lo que se traduce «Señor».
¿Qué significa «somos considerados como ovejas de matadero»?
Describe a un pueblo entregado a la muerte sin defensa y sin causa propia. En el salmo la frase va precedida por «por ti nos matan todo el día», es decir, el sufrimiento viene precisamente por permanecer fieles. Es uno de los versículos más citados de Tehilim al hablar del martirio judío a lo largo de la historia.