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Salmo 22

El clamor desde la oscuridad

תהילים 22

El Salmo 22 (Tehilim 22) lleva el encabezado «sobre Ayélet HaShájar», la cierva del alba. El Talmud (Meguilá 15b, Yomá 29a) aplica esa imagen a Ester, que entró ante el rey en la hora más oscura, justo antes del amanecer; por eso muchas comunidades lo leen como el salmo del día de Purim.

El salmo comienza con el grito más crudo de todo el libro —«¿por qué me has abandonado?»— y termina con toda la tierra reconociendo la realeza de Hashem. Ese giro es la clave: no es un salmo de desesperación sino la descripción del camino que va desde la oscuridad total hasta el canto público de gratitud.

El versículo 17 dice literalmente «como un león, mis manos y mis pies»: es una imagen de fieras que acechan al perseguido, en continuidad con los perros, los toros y el león de los versículos vecinos.

Cuándo se dice: En Purim, como salmo del día

1
לַמְנַצֵּחַ עַל־אַיֶּלֶת הַשַּׁחַר מִזְמוֹר לְדָוִד׃
Lamnatzéaj al ayélet hashájar, mizmor leDavid.
Al director del coro, sobre Ayélet HaShájar. Salmo de David.
2
אֵלִי אֵלִי לָמָה עֲזַבְתָּנִי רָחוֹק מִישׁוּעָתִי דִּבְרֵי שַׁאֲגָתִי׃
Elí Elí láma azavtáni, rajok mishuatí divré shaagatí.
Di-s mío, Di-s mío, ¿por qué me has abandonado? Lejos de mi salvación están las palabras de mi rugido.
3
אֱלֹהַי אֶקְרָא יוֹמָם וְלֹא תַעֲנֶה וְלַיְלָה וְלֹא־דוּמִיָּה לִי׃
Elohai ekrá yomam veló taané, veláila veló dumiyá li.
Di-s mío, clamo de día y no respondes, y de noche, y no hay silencio para mí.
4
וְאַתָּה קָדוֹשׁ יוֹשֵׁב תְּהִלּוֹת יִשְׂרָאֵל׃
Veatá kadosh, yoshev tehilot Yisrael.
Y tú eres santo, entronizado sobre las alabanzas de Yisrael.
5
בְּךָ בָּטְחוּ אֲבֹתֵינוּ בָּטְחוּ וַתְּפַלְּטֵמוֹ׃
Bejá batejú avoténu, batejú vatefaletémo.
En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y los libraste.
6
אֵלֶיךָ זָעֲקוּ וְנִמְלָטוּ בְּךָ בָטְחוּ וְלֹא־בוֹשׁוּ׃
Eléja zaakú venimlátu, bejá vatejú veló vóshu.
A ti clamaron y fueron rescatados; en ti confiaron y no quedaron avergonzados.
7
וְאָנֹכִי תוֹלַעַת וְלֹא־אִישׁ חֶרְפַּת אָדָם וּבְזוּי עָם׃
Veanojí toláat veló ish, jerpat adam uvzuy am.
Pero yo soy gusano y no hombre, oprobio de la gente y despreciado por el pueblo.
8
כָּל־רֹאַי יַלְעִגוּ לִי יַפְטִירוּ בְשָׂפָה יָנִיעוּ רֹאשׁ׃
Kol roai yalígu li, yaftíru vesafá, yaníu rosh.
Todos los que me ven se burlan de mí; tuercen los labios, mueven la cabeza.
9
גֹּל אֶל־יְהוָה יְפַלְּטֵהוּ יַצִּילֵהוּ כִּי חָפֵץ בּוֹ׃
Gol el Adonai yefaletéhu, yatziléhu ki jáfetz bo.
«Encomiéndate a Hashem, que él lo libre; que lo rescate, pues se complace en él».
10
כִּי־אַתָּה גֹחִי מִבָּטֶן מַבְטִיחִי עַל־שְׁדֵי אִמִּי׃
Ki atá gojí mibáten, mavtijí al shedé imí.
Pues tú me sacaste del vientre, me diste confianza sobre los pechos de mi madre.
11
עָלֶיךָ הָשְׁלַכְתִּי מֵרָחֶם מִבֶּטֶן אִמִּי אֵלִי אָתָּה׃
Aléja hoshlájti meréjem, mibéten imí Elí áta.
Sobre ti fui echado desde el seno; desde el vientre de mi madre tú eres mi Di-s.
12
אַל־תִּרְחַק מִמֶּנִּי כִּי־צָרָה קְרוֹבָה כִּי־אֵין עוֹזֵר׃
Al tirjak mimeni ki tzará kerová, ki en ozer.
No te alejes de mí, porque la angustia está cerca, porque no hay quien ayude.
13
סְבָבוּנִי פָּרִים רַבִּים אַבִּירֵי בָשָׁן כִּתְּרוּנִי׃
Sevavúni parim rabim, abiré Vashán kiterúni.
Me rodearon muchos toros; los fuertes de Bashán me cercaron.
14
פָּצוּ עָלַי פִּיהֶם אַרְיֵה טֹרֵף וְשֹׁאֵג׃
Patzú alai pihem, aryé toref veshoeg.
Abrieron contra mí su boca, como león que desgarra y ruge.
15
כַּמַּיִם נִשְׁפַּכְתִּי וְהִתְפָּרְדוּ כָּל־עַצְמוֹתָי הָיָה לִבִּי כַּדּוֹנָג נָמֵס בְּתוֹךְ מֵעָי׃
Kamáyim nishpájti, vehitparedú kol atzmotai, hayá libí kadonag, names betoj meai.
Como agua fui derramado, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón se volvió como cera, derretido dentro de mis entrañas.
16
יָבֵשׁ כַּחֶרֶשׂ כֹּחִי וּלְשׁוֹנִי מֻדְבָּק מַלְקוֹחָי וְלַעֲפַר־מָוֶת תִּשְׁפְּתֵנִי׃
Yavesh kajéres kojí, ulshoní mudbak malkojai, velaafar mávet tishpeténi.
Se secó como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pega a mi paladar; en el polvo de la muerte me has puesto.
17
כִּי סְבָבוּנִי כְּלָבִים עֲדַת מְרֵעִים הִקִּיפוּנִי כָּאֲרִי יָדַי וְרַגְלָי׃
Ki sevavúni kelavim, adat mereim hikifúni, kaarí yadai veraglai.
Porque me rodearon perros, una banda de malhechores me cercó, como un león, mis manos y mis pies.
18
אֲסַפֵּר כָּל־עַצְמוֹתָי הֵמָּה יַבִּיטוּ יִרְאוּ־בִי׃
Asaper kol atzmotai, hema yabítu yirú vi.
Puedo contar todos mis huesos; ellos miran, me observan.
19
יְחַלְּקוּ בְגָדַי לָהֶם וְעַל־לְבוּשִׁי יַפִּילוּ גוֹרָל׃
Yejalekú vegadai lahem, veal levushí yapílu goral.
Reparten mis vestidos entre ellos, y sobre mi ropa echan suertes.
20
וְאַתָּה יְהוָה אַל־תִּרְחָק אֱיָלוּתִי לְעֶזְרָתִי חוּשָׁה׃
Veatá Adonai al tirják, eyalutí leezratí júsha.
Y tú, Hashem, no te alejes; fuerza mía, apresúrate a socorrerme.
21
הַצִּילָה מֵחֶרֶב נַפְשִׁי מִיַּד־כֶּלֶב יְחִידָתִי׃
Hatzíla mejérev nafshí, miyad kélev yejidatí.
Libra de la espada mi alma, de la garra del perro mi única.
22
הוֹשִׁיעֵנִי מִפִּי אַרְיֵה וּמִקַּרְנֵי רֵמִים עֲנִיתָנִי׃
Hoshiéni mipí aryé, umikarné remim anitáni.
Sálvame de la boca del león; y de los cuernos de los búfalos me respondiste.
23
אֲסַפְּרָה שִׁמְךָ לְאֶחָי בְּתוֹךְ קָהָל אֲהַלְלֶךָּ׃
Asaperá shimjá leejai, betoj kahal ahalelka.
Contaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la asamblea te alabaré.
24
יִרְאֵי יְהוָה הַלְלוּהוּ כָּל־זֶרַע יַעֲקֹב כַּבְּדוּהוּ וְגוּרוּ מִמֶּנּוּ כָּל־זֶרַע יִשְׂרָאֵל׃
Yiré Adonai halelúhu, kol zera Yaakov kabedúhu, vegúru mimenu kol zera Yisrael.
Los que temen a Hashem, alábenlo; toda la descendencia de Yaakov, hónrenlo; y témanle toda la descendencia de Yisrael.
25
כִּי לֹא־בָזָה וְלֹא שִׁקַּץ עֱנוּת עָנִי וְלֹא־הִסְתִּיר פָּנָיו מִמֶּנּוּ וּבְשַׁוְּעוֹ אֵלָיו שָׁמֵעַ׃
Ki lo vazá veló shikatz enut aní, veló histir panav mimenu, uvshavó elav shaméa.
Porque no despreció ni aborreció la aflicción del afligido, ni le ocultó su rostro; y cuando clamó a él, lo escuchó.
26
מֵאִתְּךָ תְהִלָּתִי בְּקָהָל רָב נְדָרַי אֲשַׁלֵּם נֶגֶד יְרֵאָיו׃
Meitejá tehilatí bekahal rav, nedarai ashalem négued yereav.
De ti viene mi alabanza en la gran asamblea; mis votos cumpliré delante de los que le temen.
27
יֹאכְלוּ עֲנָוִים וְיִשְׂבָּעוּ יְהַלְלוּ יְהוָה דֹּרְשָׁיו יְחִי לְבַבְכֶם לָעַד׃
Yojlú anavim veyisbáu, yehalelú Adonai doreshav, yejí levavjem laad.
Comerán los humildes y se saciarán; alabarán a Hashem los que lo buscan. ¡Viva el corazón de ustedes para siempre!
28
יִזְכְּרוּ וְיָשֻׁבוּ אֶל־יְהוָה כָּל־אַפְסֵי־אָרֶץ וְיִשְׁתַּחֲווּ לְפָנֶיךָ כָּל־מִשְׁפְּחוֹת גּוֹיִם׃
Yizkerú veyashúvu el Adonai kol afsé áretz, veyishtajavú lefanéja kol mishpejot goyim.
Recordarán y volverán a Hashem todos los confines de la tierra, y se postrarán ante ti todas las familias de las naciones.
29
כִּי לַיהוָה הַמְּלוּכָה וּמֹשֵׁל בַּגּוֹיִם׃
Ki lAdonai hamelujá, umoshel bagoyim.
Porque de Hashem es la realeza, y él gobierna sobre las naciones.
30
אָכְלוּ וַיִּשְׁתַּחֲוּוּ כָּל־דִּשְׁנֵי־אֶרֶץ לְפָנָיו יִכְרְעוּ כָּל־יוֹרְדֵי עָפָר וְנַפְשׁוֹ לֹא חִיָּה׃
Ajelú vayishtajavú kol dishné éretz, lefanav yijreú kol yordé afar, venafshó lo jiyá.
Comieron y se postraron todos los prósperos de la tierra; ante él se arrodillarán todos los que descienden al polvo, aquel que no logró conservar viva su alma.
31
זֶרַע יַעַבְדֶנּוּ יְסֻפַּר לַאדֹנָי לַדּוֹר׃
Zera yaavdenu, yesupar lAdonai lador.
Una descendencia le servirá; se hablará del Señor a la generación venidera.
32
יָבֹאוּ וְיַגִּידוּ צִדְקָתוֹ לְעַם נוֹלָד כִּי עָשָׂה׃
Yavóu veyaguídu tzidkató, leam nolad ki asá.
Vendrán y contarán su justicia al pueblo que ha de nacer, porque él lo hizo.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «Ayélet HaShájar» en el Salmo 22?
Ayélet HaShájar significa «la cierva del alba», la primera luz que aparece cuando la noche es más oscura. El Talmud (Yomá 29a) aplica esta imagen a Ester, y de allí la costumbre de leer el Salmo 22 en Purim. La expresión resume la estructura del salmo entero: comienza en la oscuridad más profunda y termina en luz plena.
¿Qué dice realmente el Salmo 22:17 en hebreo?
El hebreo dice ka'arí yadai veraglai, «como un león, mis manos y mis pies». El versículo continúa la serie de imágenes de fieras que aparecen en todo el salmo: toros, perros, leones y búfalos, todos figuras de los perseguidores. La lectura judía nunca ha entendido aquí una perforación; la palabra ka'arí es «como un león» y así la explican Rashi y Radak.
¿Por qué el Salmo 22 empieza preguntando «¿por qué me has abandonado?»
Porque expresa la experiencia del ocultamiento divino, hester panim, cuando la ayuda parece no llegar aunque uno siga clamando. David no niega la relación: sigue diciendo «Di-s mío» mientras pregunta. El salmo demuestra que la queja dirigida a Hashem es en sí misma un acto de fe, y por eso puede terminar con toda la tierra reconociendo su realeza.
¿Cuándo se dice el Salmo 22?
En muchas comunidades se recita en Purim como salmo del día, por la conexión talmúdica entre Ayélet HaShájar y Ester. También se lee, junto con otros capítulos de Tehilim, en momentos de angustia personal o de peligro. Su tema es el paso de la desesperación al agradecimiento público.