Tfilah es de acceso libre — y queremos que siga así. Si estas oraciones te han ayudado, considera hacer una pequeña donación. Apoya nuestro trabajo →
Inicio Libro de Tehilim Salmo 143

Salmo 143

No entres en juicio con tu siervo

תהילים 143

El Salmo 143 (Tehilim 143) es una de las súplicas más despojadas de David. No alega mérito propio: el versículo 2 pide directamente que Hashem no lo juzgue con estricta justicia, «porque ningún viviente es justo delante de ti». Es una de las formulaciones más citadas sobre los límites de la rectitud humana.

La estructura va del oscurecimiento al pedido de luz. En los versículos 3 y 4 el enemigo lo aplasta y su espíritu se desvanece; en el 5 recuerda los días antiguos y medita en las obras de Hashem; en el 8 pide oír «por la mañana» el jésed y que se le muestre el camino por donde debe andar.

El versículo 10, «enséñame a hacer tu voluntad», resume el pedido final del salmo: no solo ser salvado, sino ser guiado.

Cuándo se dice: En momentos de angustia y al pedir perdón

1
מִזְמוֹר לְדָוִד יְהוָה שְׁמַע תְּפִלָּתִי הַאֲזִינָה אֶל־תַּחֲנוּנַי בֶּאֱמֻנָתְךָ עֲנֵנִי בְּצִדְקָתֶךָ׃
Mizmor leDavid. Adonai shemá tefilatí, haazína el tajanunai, beemunatejá anéni betzidkatéja.
Salmo de David. Hashem, escucha mi oración, presta oído a mis súplicas; en tu fidelidad respóndeme, en tu justicia.
2
וְאַל־תָּבוֹא בְמִשְׁפָּט אֶת־עַבְדֶּךָ כִּי לֹא־יִצְדַּק לְפָנֶיךָ כָל־חָי׃
Veal tavó vemishpat et avdéja, ki lo yitzdak lefanéja jol jai.
Y no entres en juicio con tu siervo, porque ningún viviente es justo delante de ti.
3
כִּי רָדַף אוֹיֵב נַפְשִׁי דִּכָּא לָאָרֶץ חַיָּתִי הוֹשִׁיבַנִי בְמַחֲשַׁכִּים כְּמֵתֵי עוֹלָם׃
Ki radaf oyev nafshí, diká laáretz jayatí, hoshiváni vemajashakim kemeté olam.
Porque el enemigo persiguió mi alma, aplastó contra la tierra mi vida, me hizo habitar en tinieblas como los muertos de hace mucho.
4
וַתִּתְעַטֵּף עָלַי רוּחִי בְּתוֹכִי יִשְׁתּוֹמֵם לִבִּי׃
Vatitatef alai rují, betojí yishtomem libí.
Y mi espíritu desfallece dentro de mí; en mi interior se desola mi corazón.
5
זָכַרְתִּי יָמִים מִקֶּדֶם הָגִיתִי בְכָל־פָּעֳלֶךָ בְּמַעֲשֵׂה יָדֶיךָ אֲשׂוֹחֵחַ׃
Zajarti yamim mikédem, haguíti vejol paoléja, bemaasé yadéja asoéaj.
Recuerdo los días de antaño, medito en toda tu obra, en la hechura de tus manos reflexiono.
6
פֵּרַשְׂתִּי יָדַי אֵלֶיךָ נַפְשִׁי כְּאֶרֶץ־עֲיֵפָה לְךָ סֶלָה׃
Perásti yadai eléja, nafshí keéretz ayefá lejá. Sela.
Extiendo mis manos hacia ti; mi alma, como tierra sedienta, hacia ti. Selá.
7
מַהֵר עֲנֵנִי יְהוָה כָּלְתָה רוּחִי אַל־תַּסְתֵּר פָּנֶיךָ מִמֶּנִּי וְנִמְשַׁלְתִּי עִם־יֹרְדֵי בוֹר׃
Maher anéni Adonai kaletá rují, al taster panéja miméni, venimshalti im yorde vor.
Apresúrate, respóndeme, Hashem; se ha consumido mi espíritu. No ocultes tu rostro de mí, para que no sea semejante a los que descienden a la fosa.
8
הַשְׁמִיעֵנִי בַבֹּקֶר חַסְדֶּךָ כִּי־בְךָ בָטָחְתִּי הוֹדִיעֵנִי דֶּרֶךְ־זוּ אֵלֵךְ כִּי־אֵלֶיךָ נָשָׂאתִי נַפְשִׁי׃
Hashmiéni vabóker jasdéja ki bejá vatájti, hodiéni dérej zu elej, ki eléja nasáti nafshí.
Hazme oír por la mañana tu jésed, porque en ti he confiado. Hazme saber el camino por donde debo andar, porque a ti he elevado mi alma.
9
הַצִּילֵנִי מֵאֹיְבַי יְהוָה אֵלֶיךָ כִסִּתִי׃
Hatziléni meoyevai Adonai, eléja jisíti.
Líbrame de mis enemigos, Hashem; en ti me he refugiado.
10
לַמְּדֵנִי לַעֲשׂוֹת רְצוֹנֶךָ כִּי־אַתָּה אֱלוֹהָי רוּחֲךָ טוֹבָה תַּנְחֵנִי בְּאֶרֶץ מִישׁוֹר׃
Lamedéni laasot retzonéja ki atá Elohai, rujajá tová tanjéni beéretz mishor.
Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Di-s. Tu espíritu bueno me guíe por tierra llana.
11
לְמַעַן־שִׁמְךָ יְהוָה תְּחַיֵּנִי בְּצִדְקָתְךָ תוֹצִיא מִצָּרָה נַפְשִׁי׃
Lemáan shimjá Adonai tejayéni, betzidkatejá totzí mitzará nafshí.
Por amor de tu nombre, Hashem, dame vida; en tu justicia saca de la angustia mi alma.
12
וּבְחַסְדְּךָ תַּצְמִית אֹיְבָי וְהַאֲבַדְתָּ כָּל־צֹרֲרֵי נַפְשִׁי כִּי אֲנִי עַבְדֶּךָ׃
Uvejasdejá tatzmit oyevai, vehaavadta kol tzorare nafshí, ki aní avdéja.
Y en tu jésed extermina a mis enemigos, y haz perecer a todos los que oprimen mi alma, porque yo soy tu siervo.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el Salmo 143?
El Salmo 143 es una súplica de David que pide ser respondido sin ser juzgado con rigor, reconociendo que ningún ser humano puede presentarse como plenamente justo. Describe un estado de agotamiento espiritual —el enemigo lo persigue, su corazón se desola— y busca salida en el recuerdo de las obras pasadas de Hashem. Termina pidiendo no solo rescate sino dirección: «enséñame a hacer tu voluntad».
¿Qué quiere decir «no entres en juicio con tu siervo»?
El versículo 2 pide que Hashem no aplique la justicia estricta, porque bajo ese criterio ningún viviente resultaría justo. No es una negación de la responsabilidad, sino un pedido de que la relación se base en el jésed y no en el saldo exacto de méritos. Es uno de los versículos más citados del libro cuando se habla de la humildad ante el juicio.
¿Por qué el Salmo 143 pide oír el jésed «por la mañana»?
La mañana es en Tehilim la imagen habitual del momento en que termina la noche de la angustia y aparece la salvación. En el versículo 8 David pide que la primera cosa que escuche al amanecer sea la bondad de Hashem, y en la misma frase pide que se le indique el camino por donde debe andar. Consuelo y dirección se piden juntos.