El Salmo 133 tiene tres versículos y una sola idea: la bondad de que los hermanos habiten juntos. Es uno de los Cantos de las Subidas y se atribuye a David en su encabezado.
Para describir esa unión el salmo usa dos imágenes de algo que desciende y se extiende. La primera es el aceite de la unción sobre la cabeza de Aharón, que baja por la barba hasta el borde de sus vestiduras. La segunda es el rocío del Jermón, la montaña del norte, que cae sobre los montes de Tzión.
Ambas imágenes tienen en común que el bien no se queda arriba: baja, alcanza los extremos y no se pierde en el camino. El versículo final explica por qué ese lugar importa: allí Hashem ordenó la bendición, vida para siempre.
Cuándo se dice:
El día 27 del ciclo mensual de Tehilim
Ketal Jermón sheyored al harré Tzión, ki sham tzivá Adonai et haberajá, jayim ad haolam.
Como el rocío del Jermón que desciende sobre los montes de Tzión; porque allí ordenó Hashem la bendición: vida para siempre.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el Salmo 133?
El Salmo 133 celebra la unión entre hermanos y la describe con dos imágenes de algo que desciende sin perderse: el aceite de la unción que baja de la cabeza de Aharón hasta el borde de sus vestiduras, y el rocío del Jermón que cae sobre los montes de Tzión. En ambos casos lo que está arriba alcanza a lo que está abajo. El salmo concluye que en ese lugar Hashem ordenó la bendición y la vida para siempre.
¿Por qué el Salmo 133 menciona a Aharón?
Aharón fue ungido como kohén gadol con el aceite de la unción, que se derramaba sobre su cabeza. El salmo elige esa escena porque el aceite no se queda en el punto donde cae: desciende por la barba y llega hasta la ropa. Además, la tradición recuerda a Aharón como quien perseguía la paz entre las personas, lo que lo hace especialmente apropiado para un salmo sobre la unión.
¿Qué es el rocío del Jermón?
El Jermón es la montaña más alta del norte de la Tierra de Yisrael, conocida por su humedad abundante. El salmo imagina ese rocío descendiendo sobre los montes de Tzión, muy lejos hacia el sur, como una bendición que viaja de un extremo a otro. Es la misma idea que la del aceite: algo bueno que no se detiene donde nace.