El Salmo 115 (Tehilim 115) empieza pidiendo que el honor no sea para quien reza sino para el nombre de Hashem, y sigue con la pregunta burlona de las naciones: «¿dónde está ahora su Di-s?». La respuesta ocupa el centro del salmo: los ídolos tienen boca, ojos, oídos, nariz, manos y pies, y ninguno de esos órganos funciona; quienes los fabrican terminan siendo como ellos.
La segunda mitad cambia de tono y llama por turnos a Yisrael, a la casa de Aharón y a los que temen a Hashem, repitiendo tres veces la misma frase de confianza, y luego repite tres veces la bendición sobre esos mismos grupos.
Los Salmos 113 al 118 forman el Halel. Se dice el Halel completo el primer día de Pésaj (los dos primeros en la diáspora), en Shavuot, todos los días de Sukot, en Sheminí Atzéret y los ocho días de Janucá; en Rosh Jódesh y en los días restantes de Pésaj se dice el «medio Halel», que omite la primera parte del Salmo 115 y la primera parte del Salmo 116. En el Séder de Pésaj los Salmos 113 y 114 se dicen antes de la comida y los Salmos 115 al 118 después.
Los once primeros versículos de este capítulo son precisamente lo que se omite en el medio Halel; la lectura se retoma en «Hashem se acordó de nosotros».
Cuándo se dice:
En el Halel; los versículos 1 al 11 se omiten en el medio Halel
1
לֹא לָנוּ יְהוָה לֹא לָנוּ כִּי־לְשִׁמְךָ תֵּן כָּבוֹד עַל־חַסְדְּךָ עַל־אֲמִתֶּךָ׃
Lo lanu Adonai lo lanu, ki leshimjá ten kavod, al jasdejá al amitéja.
No a nosotros, Hashem, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu jésed, por tu verdad.
2
לָמָּה יֹאמְרוּ הַגּוֹיִם אַיֵּה־נָא אֱלֹהֵיהֶם׃
Lama yomrú hagoyim, ayé na Elohehem.
¿Por qué han de decir las naciones: «¿Dónde está ahora su Di-s?»?
3
וֵאלֹהֵינוּ בַשָּׁמָיִם כֹּל אֲשֶׁר־חָפֵץ עָשָׂה׃
VElohenu vashamáyim, kol asher jafetz asá.
Nuestro Di-s está en los cielos; todo lo que quiso, hizo.
4
עֲצַבֵּיהֶם כֶּסֶף וְזָהָב מַעֲשֵׂה יְדֵי אָדָם׃
Atzabehem késef vezahav, maasé yedé adam.
Sus ídolos son plata y oro, obra de manos de hombre.
5
פֶּה־לָהֶם וְלֹא יְדַבֵּרוּ עֵינַיִם לָהֶם וְלֹא יִרְאוּ׃
Pe lahem veló yedaberu, enáyim lahem veló yirú.
Boca tienen y no hablan, ojos tienen y no ven.
6
אָזְנַיִם לָהֶם וְלֹא יִשְׁמָעוּ אַף לָהֶם וְלֹא יְרִיחוּן׃
Oznáyim lahem veló yishmáu, af lahem veló yerijún.
Oídos tienen y no oyen, nariz tienen y no huelen.
7
יְדֵיהֶם וְלֹא יְמִישׁוּן רַגְלֵיהֶם וְלֹא יְהַלֵּכוּ לֹא־יֶהְגּוּ בִּגְרוֹנָם׃
Yedehem veló yemishún, raglehem veló yehaléju, lo yehgú bigronam.
Sus manos no palpan, sus pies no caminan, no emiten sonido con su garganta.
8
כְּמוֹהֶם יִהְיוּ עֹשֵׂיהֶם כֹּל אֲשֶׁר־בֹּטֵחַ בָּהֶם׃
Kemohem yihyú osehem, kol asher botéaj bahem.
Como ellos serán los que los hacen, todo el que confía en ellos.
9
יִשְׂרָאֵל בְּטַח בַּיהוָה עֶזְרָם וּמָגִנָּם הוּא׃
Yisrael betaj bAdonai, ezram umaguinam hu.
Yisrael, confía en Hashem; su ayuda y su escudo es Él.
10
בֵּית אַהֲרֹן בִּטְחוּ בַיהוָה עֶזְרָם וּמָגִנָּם הוּא׃
Bet Aharón bitjú vAdonai, ezram umaguinam hu.
Casa de Aharón, confíen en Hashem; su ayuda y su escudo es Él.
11
יִרְאֵי יְהוָה בִּטְחוּ בַיהוָה עֶזְרָם וּמָגִנָּם הוּא׃
Yiré Adonai bitjú vAdonai, ezram umaguinam hu.
Los que temen a Hashem, confíen en Hashem; su ayuda y su escudo es Él.
12
יְהוָה זְכָרָנוּ יְבָרֵךְ יְבָרֵךְ אֶת־בֵּית יִשְׂרָאֵל יְבָרֵךְ אֶת־בֵּית אַהֲרֹן׃
Adonai zejaránu yevarej, yevarej et bet Yisrael, yevarej et bet Aharón.
Hashem se acordó de nosotros, bendecirá: bendecirá a la casa de Yisrael, bendecirá a la casa de Aharón.
13
יְבָרֵךְ יִרְאֵי יְהוָה הַקְּטַנִּים עִם־הַגְּדֹלִים׃
Yevarej yiré Adonai, haketanim im haguedolim.
Bendecirá a los que temen a Hashem, a los pequeños junto con los grandes.
14
יֹסֵף יְהוָה עֲלֵיכֶם עֲלֵיכֶם וְעַל־בְּנֵיכֶם׃
Yosef Adonai alejem, alejem veal benejem.
Hashem los aumentará, a ustedes y a sus hijos.
15
בְּרוּכִים אַתֶּם לַיהוָה עֹשֵׂה שָׁמַיִם וָאָרֶץ׃
Berujim atem lAdonai, osé shamáyim vaáretz.
Benditos sean ustedes de Hashem, que hizo los cielos y la tierra.
16
הַשָּׁמַיִם שָׁמַיִם לַיהוָה וְהָאָרֶץ נָתַן לִבְנֵי־אָדָם׃
Hashamáyim shamáyim lAdonai, vehaáretz natán livné adam.
Los cielos son cielos de Hashem, y la tierra la dio a los hijos del hombre.
17
לֹא הַמֵּתִים יְהַלְלוּ־יָהּ וְלֹא כָּל־יֹרְדֵי דוּמָה׃
Lo hametim yehalelú Yah, veló kol yordé dumá.
No son los muertos los que alaban a Kah, ni todos los que descienden al silencio.
18
וַאֲנַחְנוּ נְבָרֵךְ יָהּ מֵעַתָּה וְעַד־עוֹלָם הַלְלוּ־יָהּ׃
Vaanajnu nevarej Yah, meatá vead olam, haleluyah.
Pero nosotros bendeciremos a Kah desde ahora y para siempre. Halelu-Kah.