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Salmo 103

Bendice, alma mía, a Hashem

תהילים 103

El Salmo 103 (Tehilim 103) es un salmo de David que empieza y termina con la misma frase: «Bendice, alma mía, a Hashem». Entre esas dos líneas idénticas el salmo se abre desde lo más íntimo —el alma que se dirige a sí misma— hasta abarcar a los ángeles y a todas las obras de la creación.

Su centro es el versículo 8, «Misericordioso y clemente es Hashem, lento para la ira y grande en jésed», que retoma casi palabra por palabra los atributos de misericordia revelados a Moshé en Shemot 34. A partir de allí el salmo despliega tres imágenes de perdón: la distancia entre los cielos y la tierra, la distancia entre el oriente y el occidente, y la compasión de un padre por sus hijos.

El versículo 14 explica por qué: «Porque él conoce nuestra inclinación, recuerda que polvo somos». El perdón no se funda en el mérito humano sino en el conocimiento que el Creador tiene de la materia con la que fue hecho el hombre.

1
לְדָוִד בָּרֲכִי נַפְשִׁי אֶת־יְהוָה וְכָל־קְרָבַי אֶת־שֵׁם קָדְשׁוֹ׃
LeDavid. Barjí nafshí et Adonai, vejol keravai et shem kodshó.
De David. Bendice, alma mía, a Hashem, y todo mi interior, a su santo nombre.
2
בָּרֲכִי נַפְשִׁי אֶת־יְהוָה וְאַל־תִּשְׁכְּחִי כָּל־גְּמוּלָיו׃
Barjí nafshí et Adonai, veal tishkejí kol guemulav.
Bendice, alma mía, a Hashem, y no olvides ninguno de sus beneficios.
3
הַסֹּלֵחַ לְכָל־עֲוֺנֵכִי הָרֹפֵא לְכָל־תַּחֲלֻאָיְכִי׃
Hasoléaj lejol avonéji, harofé lejol tajaluáiji.
El que perdona todas tus faltas, el que sana todas tus dolencias.
4
הַגּוֹאֵל מִשַּׁחַת חַיָּיְכִי הַמְעַטְּרֵכִי חֶסֶד וְרַחֲמִים׃
Hagoel mishájat jayáiji, hameatrejí jésed verajamim.
El que rescata tu vida de la fosa, el que te corona de jésed y misericordia.
5
הַמַּשְׂבִּיַע בַּטּוֹב עֶדְיֵךְ תִּתְחַדֵּשׁ כַּנֶּשֶׁר נְעוּרָיְכִי׃
Hamasbía batov edyej, titjadesh kanésher neuráiji.
El que sacia de bien tu ornato; se renueva como el águila tu juventud.
6
עֹשֵׂה צְדָקוֹת יְהוָה וּמִשְׁפָּטִים לְכָל־עֲשׁוּקִים׃
Osé tzedakot Adonai, umishpatim lejol ashukim.
Hashem hace actos de justicia y derecho para todos los oprimidos.
7
יוֹדִיעַ דְּרָכָיו לְמֹשֶׁה לִבְנֵי יִשְׂרָאֵל עֲלִילוֹתָיו׃
Yodía derajav leMoshé, livné Yisrael alilotav.
Dio a conocer sus caminos a Moshé, a los hijos de Yisrael sus obras.
8
רַחוּם וְחַנּוּן יְהוָה אֶרֶךְ אַפַּיִם וְרַב־חָסֶד׃
Rajum vejanun Adonai, érej apáyim verav jásed.
Misericordioso y clemente es Hashem, lento para la ira y grande en jésed.
9
לֹא־לָנֶצַח יָרִיב וְלֹא לְעוֹלָם יִטּוֹר׃
Lo lanétzaj yariv, veló leolam yitor.
No contenderá para siempre, ni guardará rencor eternamente.
10
לֹא כַחֲטָאֵינוּ עָשָׂה לָנוּ וְלֹא כַעֲוֺנֹתֵינוּ גָּמַל עָלֵינוּ׃
Lo jajataénu ása lánu, veló jaavonoténu gamal alénu.
No hizo con nosotros conforme a nuestros pecados, ni nos retribuyó conforme a nuestras iniquidades.
11
כִּי כִגְבֹהַּ שָׁמַיִם עַל־הָאָרֶץ גָּבַר חַסְדּוֹ עַל־יְרֵאָיו׃
Ki jigvóah shamáyim al haáretz, gavar jasdó al yereav.
Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, así prevaleció su jésed sobre los que le temen.
12
כִּרְחֹק מִזְרָח מִמַּעֲרָב הִרְחִיק מִמֶּנּוּ אֶת־פְּשָׁעֵינוּ׃
Kirjok mizraj mimaarav, hirjik miménu et peshaénu.
Como está lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones.
13
כְּרַחֵם אָב עַל־בָּנִים רִחַם יְהוָה עַל־יְרֵאָיו׃
Kerajem av al banim, rijam Adonai al yereav.
Como se compadece un padre de sus hijos, se compadeció Hashem de los que le temen.
14
כִּי־הוּא יָדַע יִצְרֵנוּ זָכוּר כִּי־עָפָר אֲנָחְנוּ׃
Ki hu yadá yitzrénu, zajur ki afar anájnu.
Porque él conoce nuestra inclinación, recuerda que polvo somos.
15
אֱנוֹשׁ כֶּחָצִיר יָמָיו כְּצִיץ הַשָּׂדֶה כֵּן יָצִיץ׃
Enosh kejatzir yamav, ketzitz hasadé ken yatzitz.
El hombre, como la hierba son sus días; como la flor del campo, así florece.
16
כִּי רוּחַ עָבְרָה־בּוֹ וְאֵינֶנּוּ וְלֹא־יַכִּירֶנּוּ עוֹד מְקוֹמוֹ׃
Ki rúaj avra bo veenénu, veló yakirénu od mekomó.
Porque pasa por él un viento y ya no está, y su lugar no lo reconoce más.
17
וְחֶסֶד יְהוָה מֵעוֹלָם וְעַד־עוֹלָם עַל־יְרֵאָיו וְצִדְקָתוֹ לִבְנֵי בָנִים׃
Vejésed Adonai meolam vead olam al yereav, vetzidkató livné vanim.
Mas el jésed de Hashem es desde siempre y para siempre sobre los que le temen, y su justicia para los hijos de los hijos,
18
לְשֹׁמְרֵי בְרִיתוֹ וּלְזֹכְרֵי פִקֻּדָיו לַעֲשׂוֹתָם׃
Leshomeré veritó, ulezojré fikudav laasotam.
para los que guardan su pacto y para los que recuerdan sus preceptos para cumplirlos.
19
יְהוָה בַּשָּׁמַיִם הֵכִין כִּסְאוֹ וּמַלְכוּתוֹ בַּכֹּל מָשָׁלָה׃
Adonai bashamáyim hejín kisó, umaljutó bakol mashála.
Hashem estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todo.
20
בָּרֲכוּ יְהוָה מַלְאָכָיו גִּבֹּרֵי כֹחַ עֹשֵׂי דְבָרוֹ לִשְׁמֹעַ בְּקוֹל דְּבָרוֹ׃
Barjú Adonai malajav, guiboré jóaj osé devaró, lishmóa bekol devaró.
Bendigan a Hashem, ángeles suyos, poderosos en fuerza, que cumplen su palabra obedeciendo la voz de su palabra.
21
בָּרֲכוּ יְהוָה כָּל־צְבָאָיו מְשָׁרְתָיו עֹשֵׂי רְצוֹנוֹ׃
Barjú Adonai kol tzevaav, mesharetav osé retzonó.
Bendigan a Hashem todas sus huestes, servidores suyos que hacen su voluntad.
22
בָּרֲכוּ יְהוָה כָּל־מַעֲשָׂיו בְּכָל־מְקֹמוֹת מֶמְשַׁלְתּוֹ בָּרֲכִי נַפְשִׁי אֶת־יְהוָה׃
Barjú Adonai kol maasav, bejol mekomot memshaltó, barjí nafshí et Adonai.
Bendigan a Hashem todas sus obras, en todos los lugares de su dominio. Bendice, alma mía, a Hashem.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «Barjí nafshí» en el Salmo 103?
«Barjí nafshí et Hashem» significa «bendice, alma mía, a Hashem», y es la frase con la que David abre y cierra el Salmo 103. El que ora no se dirige a otros ni a Hashem, sino a su propia alma, ordenándose a sí mismo recordar y agradecer. La repetición al final del capítulo cierra el círculo después de haber convocado también a los ángeles y a toda la creación.
¿Qué relación tiene el Salmo 103 con los trece atributos de misericordia?
El versículo 8 del Salmo 103 —«Misericordioso y clemente es Hashem, lento para la ira y grande en jésed»— reproduce el comienzo de los atributos de misericordia que fueron revelados a Moshé en Shemot 34. El salmo los toma como punto de partida y luego los desarrolla con imágenes concretas de perdón en los versículos 11 a 13. Por eso el capítulo se lee tradicionalmente como una meditación sobre cómo opera el perdón divino.
¿Por qué el Salmo 103 dice «recuerda que polvo somos»?
El versículo 14 da la razón de fondo del perdón: Hashem conoce la inclinación con la que fue hecho el ser humano y recuerda que es polvo. La misericordia no responde al mérito del hombre sino al conocimiento que el Creador tiene de su fragilidad. Los versículos siguientes refuerzan la idea comparando la vida humana con la flor del campo que un viento basta para borrar.