Pétaj Eliyahu — La introducción del Tikunei HaZohar
Pétaj Eliyahu es la introducción del Tikunei HaZohar: las palabras con que Eliyahu HaNaví, recordado para bien, abrió ante Rabí Shimón bar Yojái y su compañía. En ella se describe cómo Hashem es Uno, oculto por encima de todo pensamiento, y cómo conduce los mundos por medio de las diez Sefirot sin estar Él limitado por ninguna de ellas. Se acostumbra decirla antes de la oración, porque ayuda a abrir el corazón en la Tefilá.
Es bueno decir Petijat Eliyahu antes de cada oración, pues ayuda a abrir el corazón en la Tefilá.
Abrió Eliyahu HaNaví, recordado para bien, y dijo: Señor de los mundos, Tú eres Uno, pero no en el sentido del número. Tú eres el más elevado sobre todos los elevados, el más oculto sobre todos los ocultos; ningún pensamiento Te capta en absoluto. Tú eres quien hizo salir diez ordenamientos, y los llamamos diez Sefirot, para conducir por medio de ellas los mundos ocultos que no se revelan y los mundos que sí se revelan; y por medio de ellas Te ocultas de los seres humanos. Y Tú eres quien las ata y las unifica. Y puesto que Tú estás dentro de ellas, a todo el que separa una de otra de estas diez se le considera como si hubiera hecho separación en Ti. Y estas diez Sefirot avanzan según su orden: una larga, una corta y una intermedia. Y Tú eres quien las conduce, y no hay quien Te conduzca a Ti: ni arriba, ni abajo, ni desde ningún lado. Vestiduras les preparaste, y de ellas vuelan las almas hacia los seres humanos. Y varios cuerpos les preparaste, que se llaman «cuerpo» respecto de las vestiduras que los cubren, y se denominan de este modo: Jésed es el brazo derecho; Guevurá, el brazo izquierdo; Tiféret, el cuerpo; Nétzaj y Hod, las dos piernas; Yesod, el final del cuerpo, señal del pacto sagrado; Maljut es la boca, y la llamamos Torá Oral. Jojmá es el cerebro, y ella es el pensamiento interior; Biná es el corazón, y con ella el corazón entiende. Y sobre estas dos está escrito: «Lo oculto pertenece a Hashem, nuestro Di-s». Kéter Elyón es la corona del reinado, y sobre ella se dijo: «Anuncia desde el principio el final». Y ella es la caja de los tefilín. Dentro está la letra Yud, la letra He, la letra Vav y la letra He, que es el camino de Atzilut. Ella es el riego del árbol, con sus brazos y sus ramas, como el agua que riega al árbol y él crece con ese riego.
Señor de los mundos, Tú eres la Causa de las causas y el Origen de los orígenes, que riega al árbol con aquel manantial. Y aquel manantial es como el alma para el cuerpo, que es vida para el cuerpo. Y en Ti no hay semejanza ni figura de nada de lo que está dentro ni fuera. Creaste los cielos y la tierra, y sacaste de ellos el sol, la luna, las estrellas y las constelaciones; y en la tierra, árboles, hierbas, el Jardín del Edén, plantas, animales, aves, peces, bestias y seres humanos, para dar a conocer por medio de ellos los mundos superiores, y cómo se conducen por ellos los superiores y los inferiores, y cómo se distinguen los superiores de los inferiores. Y no hay quien Te conozca en absoluto. Y fuera de Ti no hay unidad en los mundos superiores ni en los inferiores, y Tú eres reconocido como Amo sobre todo. Y cada una de las Sefirot tiene un nombre conocido, y por ellos se nombran los ángeles. Pero Tú no tienes nombre conocido, porque Tú llenas todos los nombres, y Tú eres la plenitud de todos ellos. Y cuando Tú Te retiras de ellos, quedan todos los nombres como un cuerpo sin alma. Tú eres sabio, pero no con una sabiduría conocida; Tú eres entendido, pero no con un entendimiento conocido. No tienes un lugar conocido, sino que todo es para dar a conocer Tu fuerza y Tu poder a los seres humanos, y para mostrarles cómo se conduce el mundo con juicio.
Y con misericordia, que son justicia y derecho, según las obras de los seres humanos. Din es Guevurá; Mishpat es la columna del medio; Tzédek es el Reino santo. «Balanzas justas» son las dos columnas de la verdad; «hin justo» es la señal del pacto. Todo es para mostrar cómo se conduce el mundo. Pero no es que Tú tengas una justicia conocida que sea juicio, ni un derecho conocido que sea misericordia, ni nada de todas estas medidas en absoluto. ¡Levántate, Rabí Shimón, y que se renueven palabras por medio de ti! Pues tienes permiso para revelar secretos ocultos por tu intermedio, lo que no se dio permiso de revelar a ninguna persona hasta ahora.
Se levantó Rabí Shimón, abrió y dijo: «Tuya, Hashem, es la grandeza y el poder…». Seres superiores, escuchen; los que duermen en Jevrón, y el Pastor Fiel, despierten de su sueño. «Despierten y canten los que moran en el polvo»: estos son los tzadikim que están del lado de aquella de la que se dijo «Yo duermo, pero mi corazón vela», y no son muertos. Por eso se dijo de ellos: «Despierten y canten». Pastor Fiel, tú y los Patriarcas, despierten y canten para despertar a la Shejiná, que duerme en el exilio; pues hasta ahora todos los tzadikim duermen y el sueño está en sus ojos.
De inmediato la Shejiná dio tres voces hacia el Pastor Fiel y le dijo: Levántate, Pastor Fiel, pues de ti se dijo «La voz de mi amado llama» a mi puerta, con sus cuatro letras, y dice con ellas: «Ábreme, hermana mía, compañera mía, paloma mía, mi perfecta», pues «se ha completado tu iniquidad, hija de Tzión, no volverá a desterrarte». «Que mi cabeza está llena de rocío». ¿Qué significa «llena de rocío»? Sino que dijo el Santo, bendito es Él: Tú pensaste que desde el día en que fue destruido el Templo Yo entré en Mi casa y entré en el asentamiento; no es así, pues no he entrado todo el tiempo que tú estás en el exilio. He aquí una señal para ti: «Que mi cabeza está llena de rocío»: la letra He es la Shejiná en el exilio; su plenitud y su vida es el rocío. Y esto es: la letra Yud, la letra He, la letra Vav; y la letra He es la Shejiná, que no es del cómputo de «tal»; sino que la letra Yud, la letra He y la letra Vav son las letras que suman el cómputo de «tal», pues ella colma a la Shejiná del manantial de todas las fuentes superiores. De inmediato se levantó el Pastor Fiel, y los santos Patriarcas con él.
Hasta aquí el secreto de la Unidad. Bendito sea Hashem para siempre. Amén y amén.
Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.
Preguntas frecuentes
Pu00e9taj Eliyahu es la introducciu00f3n del Tikunei HaZohar, escrita en arameo, en la que Eliyahu HaNavu00ed, recordado para bien, abre sus palabras ante Rabu00ed Shimu00f3n bar Yoju00e1i. Describe que Hashem es Uno, que ningu00fan pensamiento Lo capta, y que conduce los mundos por medio de las diez Sefirot sin estar limitado por ninguna de ellas.
Se acostumbra decir Pu00e9taj Eliyahu antes de la oraciu00f3n, ya que ayuda a abrir el corazu00f3n en la Tefilu00e1. Muchos lo dicen antes de Shajarit y tambiu00e9n antes de Minju00e1 de Shabat.
Pu00e9taj Eliyahu enumera las diez Sefirot y las compara con partes del cuerpo: Ju00e9sed es el brazo derecho, Guevuru00e1 el brazo izquierdo, Tifu00e9ret el cuerpo, Nu00e9tzaj y Hod las dos piernas, Yesod el final del cuerpo, Maljut la boca, Jojmu00e1 el cerebro, Binu00e1 el corazu00f3n y Ku00e9ter Elyu00f3n la corona del reinado. El texto subraya que son medios de conducciu00f3n y no una descripciu00f3n de Hashem mismo.