Nishmat Kol Jai — La oración de gratitud
Nishmat Kol Jai es una de las alabanzas más elevadas del sidur: un himno de gratitud que declara que, aunque nuestra boca estuviera llena de canto como el mar, no alcanzaríamos a agradecer a Hashem ni una milésima parte de Sus bondades. Se dice en Shabat y en las festividades, y existe además una antigua costumbre, traída en nombre de Rabí Yehudá HeJasid, de aceptar sobre uno mismo decirla al salvarse de una angustia. El Ben Ish Jai escribe que esta alabanza es preciosa y muy elevada, y que se debe decir con melodía. Este texto sigue el nusaj Edot HaMizraj.
El alma de todo ser viviente bendecirá Tu Nombre, Hashem, Di-s nuestro; y el espíritu de toda carne glorificará y ensalzará Tu recuerdo, Rey nuestro, siempre. Desde siempre y para siempre Tú eres Di-s, y fuera de Ti no tenemos (rey) redentor ni salvador, libertador ni rescatador, que responda y se apiade en todo tiempo de angustia y aflicción. No tenemos rey que ayude ni que sostenga, sino Tú.
Di-s de los primeros y de los últimos, Di-s de todas las criaturas, Señor de todas las generaciones, alabado con todas las alabanzas, que conduce Su mundo con bondad y a Sus criaturas con misericordia. Y Hashem, Di-s, es verdad: no dormita ni duerme. Él despierta a los que duermen y hace despertar a los adormecidos, da vida a los muertos y cura a los enfermos, abre los ojos de los ciegos y endereza a los encorvados, hace hablar a los mudos y descifra lo oculto. Y solo a Ti agradecemos.
Y aunque nuestra boca estuviera llena de canto como el mar, y nuestra lengua de júbilo como el estruendo de sus olas, y nuestros labios de alabanza como la extensión del firmamento, y nuestros ojos iluminaran como el sol y como la luna, y nuestras manos estuvieran extendidas como las águilas del cielo, y nuestros pies fueran ligeros como los de las gacelas, no nos bastaría para agradecerte, Hashem, Di-s nuestro, ni para bendecir Tu Nombre, Rey nuestro, ni siquiera por una de las mil miles de millares y las muchas decenas de millares de veces de los favores, milagros y maravillas que hiciste con nosotros y con nuestros padres. Antaño nos redimiste de Egipto, Hashem, Di-s nuestro, y de la casa de esclavos nos rescataste. En el hambre nos alimentaste y en la abundancia nos sustentaste; de la espada nos salvaste, de la peste nos libraste y de enfermedades graves y numerosas nos sacaste.
Hasta aquí nos ayudaron Tus misericordias y no nos abandonaron Tus bondades. Por eso, los miembros que repartiste en nosotros, y el espíritu y el alma que soplaste en nuestras narices, y la lengua que pusiste en nuestra boca: ellos agradecerán y bendecirán, alabarán y glorificarán Tu Nombre, Rey nuestro, siempre. Porque toda boca a Ti agradecerá, y toda lengua a Ti alabará, y todo ojo a Ti esperará, y toda rodilla ante Ti se doblará, y toda estatura ante Ti se postrará, y los corazones Te temerán, y las entrañas y los riñones cantarán a Tu Nombre. Como está dicho: «Todos mis huesos dirán: Hashem, ¿quién como Tú, que salva al pobre del que es más fuerte que él, y al pobre y al menesteroso del que lo despoja?». El clamor de los pobres Tú escuchas; el grito del humilde atiendes y salvas. Y está escrito: «Canten con júbilo, justos, en Hashem; a los rectos les corresponde la alabanza».
En la boca de los rectos serás ensalzado, y en los labios de los justos serás bendecido, y en la lengua de los piadosos serás santificado, y entre los santos serás alabado.
En las asambleas de las miríadas de Tu pueblo, la Casa de Israel: pues es deber de todas las criaturas ante Ti, Hashem, Di-s nuestro y Di-s de nuestros padres, agradecer, loar, alabar, glorificar, ensalzar, honrar y exaltar, por encima de todas las palabras de los cánticos y las alabanzas de David hijo de Ishái, Tu siervo, Tu ungido.
Y por eso, sea alabado Tu Nombre para siempre, Rey nuestro, el Di-s, el Rey grande y santo en el cielo y en la tierra. Porque a Ti corresponden, Hashem, Di-s nuestro y Di-s de nuestros padres, por siempre jamás: canto y alabanza, loa y melodía, fuerza y dominio, victoria, grandeza, poderío, alabanza y esplendor, santidad y realeza, bendiciones y agradecimientos a Tu Nombre grande y santo. Y desde siempre y para siempre Tú eres Di-s. Bendito eres Tú, Rey grande y alabado con las alabanzas, Di-s de los agradecimientos, Señor de las maravillas, Creador de todas las almas, Amo de todas las obras, que elige los cánticos de melodía, Rey, Di-s vivo de los mundos. Amén.
Nishmat kol jai tevarej et Shimjá, Adonai Elohenu, verúaj kol basar tefaer utromem zijrejá Malkenu tamid. Min haolam vead haolam Atá El, umibaladeja en lanu (mélej) goel umoshía, pode umatzil, veoné umerajem bejol et tzará vetzuká. En lanu mélej ozer vesomej elá Atá.
Elohé harishonim vehaajaronim, Elóah kol beriyot, Adón kol toladot, hamehulal bejol hatishbajot, hamenaheg olamó bejésed uveriyotav berajamim. VAdonai Elohim emet, lo yanum veló yishán, hameorer yeshenim vehamekitz nirdamim, mejayé metim, verofé jolim, pokéaj ivrim, vezokef kefufim, hamesíaj ilmim, vehamefanéaj nealamim, uljá levadejá anajnu modim.
Veilu finu malé shirá kayam, ulshonenu riná kahamón galav, vesiftotenu shévaj kemerjavé rakía, veenenu meirot kashémesh vejayaréaj, veyadenu ferusot kenishré shamáyim, veraglenu kalot kaayalot, en anajnu maspikim lehodot lejá Adonai Elohenu, ulvarej et Shimjá Malkenu, al ajat meélef alfé alafim verov ribé revavot peamim, hatovot nisim veniflaot sheasita imanu veim avotenu. Milefanim miMitzráyim gealtanu, Adonai Elohenu, mibet avadim peditanu. Beraav zantanu, uvsavá kilkaltanu, mejérev hitzaltanu, midéver milatanu, umejolaim raim verabim dilitanu.
Ad hená azarunu rajameja, veló azavunu jasadeja. Al ken evarim shepilagta banu, verúaj uneshamá shenafajta beapenu, velashón asher samta befinu, hen hem yodu vivarejú, vishabejú, vifaarú et Shimjá Malkenu tamid. Ki jol pe lejá yodé, vejol lashón lejá teshabéaj, vejol áyin lejá tetzapé, vejol bérej lejá tijrá, vejol komá lefaneja tishtajavé, vehalvavot yiraúja, vehakérev vehakelayot yezamerú liShmeja, kadavar shenéemar: «Kol atzmotai tomarna Adonai mi jamoja, matzil aní mejazak miménu, veaní veevión migozló». Shavat aniyim Atá tishmá, tzaakat hadal takshiv vetoshía. Vejatuv: «Ranenú tzadikim bAdonai, laysharim navá tehilá».
Befí yesharim titromam, uvsifté tzadikim titbarej, uvilshón jasidim titkadash, uvkérev kedoshim tithalal.
Bemik'halot rivevot Amejá Bet Israel, sheken jovat kol hayetzurim lefaneja, Adonai Elohenu vElohé avotenu, lehodot, lehalel, leshabéaj, lefaer, leromem, lehader, ulnatzéaj, al kol divré shirot vetishbajot David ben Yishái Avdejá Meshijeja.
Uvjén, yishtabaj Shimjá laad Malkenu, haEl haMélej hagadol vehakadosh bashamáyim uvaáretz, ki lejá naé Adonai Elohenu vElohé avotenu leolam vaed: shir ushvajá, halel vezimrá, oz umemshalá, nétzaj, guedulá, guevurá, tehilá vetiféret, kedushá umaljut, berajot vehodaot leShimjá hagadol vehakadosh. Umeolam vead olam Atá El. Baruj Atá Mélej gadol umhulal batishbajot, El hahodaot, Adón haniflaot, Boré kol haneshamot, Ribón kol hamaasim, habojer beshiré zimrá, Mélej El jai haolamim. Amén.
Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.
Preguntas frecuentes
Nishmat Kol Jai forma parte de la tefilá de Shabat y de las festividades. El Ben Ish Jai explica que el secreto de Nishmat Kol Jai corresponde al agregado de santidad del Shabat en el mundo de Yetzirá, y por eso su lugar es precisamente en esos días. Además, se acostumbra decirla como acción de gracias después de salvarse de una angustia.
El Ben Ish Jai escribe que esta alabanza es preciosa y muy elevada, que se debe decir con melodía, y que es propicia para toda angustia en la que una persona se encuentre: que haga el voto de decir esta alabanza de Nishmat Kol Jai después de salvarse, y le será de provecho. Así lo trae en nombre de Rabí Yehudá HeJasid. Rabí Eliezer Papo, en Jésed LaAlafim, agrega que por medio de esta segulá se salvaron muchos.
Según Jésed LaAlafim, la tradición recibida de Rabí Yehudá HeJasid es que la persona acepte sobre sí que, cuando se salve de la angustia, dirá Nishmat Kol Jai con agradecimiento y voz de canto delante de diez hombres. El Maharitz, cabeza del exilio de Temán, escribe lo mismo en sus Hiljot Sakaná: sobre toda angustia, que acepte decir Nishmat Kol Jai con agradecimiento y voz de canto ante diez hombres cuando se salve, y esa segulá está probada y comprobada.
El autor de Dérej Yeshará trae una tradición probada y comprobada: cuando la persona sale de la ciudad, que diga: «Acepto sobre mí que cuando llegue a tal lugar, entonces diré [la tefilá de] Nishmat Kol Jai tevarej», y cuando llegue allí, que cumpla su voto. Rabí Yehudá Alí, en Kémaj Sólet, formula lo mismo: al salir de la ciudad acepta decir Nishmat Kol Jai al llegar en paz, y al llegar en paz cumple su voto.