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¿Por qué las lágrimas y las súplicas hacen que se acepte la oración?

Hay quien no tiene méritos y aun así es respondido, solo por la fuerza de sus súplicas y sus lágrimas. Textos del Séfer Jasidim, Séfer Jaredim y el Ramban.

· 2 min de lectura

Breve selección de textos sobre la grandeza y la importancia de la tefilá:

¿Puede ser aceptada la oración de quien no tiene méritos?

“Hay un hombre que no es digno de que el Omnipresente reciba su oración, salvo por la fuerza de sus súplicas y las lágrimas de sus ojos, pues él llora y suplica constantemente. Aunque no tenga en su mano méritos ni buenas obras, el Santo Bendito Es recibe su oración y cumple su deseo.” (Séfer Jasidim)

¿Por qué avergonzarse de pedir a Hashem si no nos avergüenza pedir a la gente?

En el momento de necesidad, hombre, ¿cuánto te humillas con muchos ruegos ante seres mortales para que te presten dinero? ¿Y cuántas veces te devuelven con las manos vacías? Humíllate, pues, ante Di-s mil veces más, ¡porque todo depende de Su voluntad!

“¿Y cómo no te avergüenzas, cuando pides en tu oración tantas peticiones y tantos bienes de Él, bendito sea, si tu oración no es con súplicas y lágrimas?” (Séfer Jaredim)

¿Por qué el hecho mismo de poder orar es un acto de bondad?

“Todo el asunto de la tefilá proviene del atributo de bondad del Creador, bendito sea, hacia nosotros, pues Él escucha y responde cada vez que lo llamamos… que forma parte del servicio que estudiemos Su Torá y que le oremos en los momentos de aflicción, y que nuestros ojos y nuestro corazón estén dirigidos a Él como los ojos de los siervos a la mano de sus amos… que creamos que Él, bendito y elevado sea, escucha la oración, y que Él es quien salva de las aflicciones por medio de la oración y del clamor.” (Anotaciones del Ramban al Séfer HaMitzvot)

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