Asher Yatzar — La bendición por el cuerpo
Asher Yatzar es la berajá que se recita después de usar el baño, cada vez, al lavarse las manos. Es un agradecimiento por algo que solemos dar por sentado: que el cuerpo humano funcione. Su texto reconoce que el hombre fue formado «con sabiduría», y que basta con que uno solo de sus conductos se obstruya o se abra indebidamente para que la vida se vuelva imposible.
Bendito eres Tú, Hashem, Di-s nuestro, Rey del universo, que formó al hombre con sabiduría y creó en él orificios y más orificios, cavidades y más cavidades. Manifiesto y sabido es ante el trono de Tu gloria que si se obstruyera uno solo de ellos, o si se abriera uno solo de ellos, sería imposible subsistir siquiera una hora. Bendito eres Tú, Hashem, que sana a toda carne y obra maravillas.
Baruj Atá Adonai, Elohenu Mélej ha'olam, asher yatzar et ha'adam bejojmá, uvará vo nekavim nekavim, jalulim jalulim. Galui veyadúa lifné kisé jevodeja she'im yisatem ejad mehem, o im yipatéaj ejad mehem, i efshar lehitkayem afilu sha'á ejat. Baruj Atá Adonai, rofé jol basar umafli la'asot.
Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.
Preguntas frecuentes
Asher Yatzar se recita despuu00e9s de usar el bau00f1o, cada vez, tras lavarse las manos. Es una bendiciu00f3n de agradecimiento por el funcionamiento normal del cuerpo, y por eso se dice tambiu00e9n cuando la necesidad fue mu00ednima.
u00abAsher yatzaru00bb significa u00abque formu00f3u00bb, y son las primeras palabras de la beraju00e1: u00abque formu00f3 al hombre con sabiduru00edau00bb. La bendiciu00f3n agradece a Hashem por haber creado el cuerpo humano con orificios y cavidades cuyo funcionamiento preciso hace posible la vida.
Porque el texto reconoce que la vida depende de un equilibrio muy fino: si uno solo de esos conductos se obstruyera, o se abriera cuando no debe, u00abseru00eda imposible subsistir siquiera una horau00bb. La beraju00e1 convierte un acto cotidiano en un momento de gratitud por la salud del cuerpo.
La beraju00e1 concluye con las palabras u00abBaruj Atu00e1 Adonai, rofu00e9 jol basar umafli la'asotu00bb u2014 u00abBendito eres Tu00fa, Hashem, que sana a toda carne y obra maravillasu00bb. Esa firma final resume el reconocimiento de que la sanaciu00f3n y el funcionamiento del cuerpo vienen de Hashem.