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Oración para Bein HaMetzarim — Las Tres Semanas, del 17 de Tamuz al 9 de Av

Tefilá LiYmei Bein HaMetzarim
Sobre esta oración

Los días de Bein HaMetzarim, las Tres Semanas que van del 17 de Tamuz al 9 de Av, son los días en que el pueblo de Israel guarda duelo por la destrucción del Bet HaMikdash y por su exilio. Esta oración se dice cada uno de esos días, salvo en Shabat, en cualquier momento en que se desee. En ella se pide la venida del Mashíaj, la resolución de todas las dudas de la Torá y del consejo, y aprender a llorar de verdad por la destrucción y por las angustias del pueblo.

Cuándo
Cada día de Bein HaMetzarim, del 17 de Tamuz al 9 de Av (salvo en Shabat)
Tradición
Edot HaMizraj
Duración
~13 minutos
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Lee para comprender

Los días de Bein HaMetzarim son los días en que el pueblo de Israel guarda duelo por la destrucción de su Bet HaMikdash y por su exilio; los días en que el pueblo de Israel llora sus angustias y todo lo que pasó sobre él en dos mil años de terrible exilio. He aquí una hermosa oración que conviene y se recomienda decir en estos días, los días de Bein HaMetzarim.

Sea Tu voluntad, Hashem, Di-s nuestro y Di-s de nuestros padres, que tengas piedad de nosotros y nos concedas, y envíes y traigas pronto al Mashíaj de nuestra justicia; y que él repare todo este mundo junto con todos los mundos, desde el principio hasta el fin, que todos dependen de este mundo de la acción. Ten piedad de él y de nosotros, y tráelo pronto en paz; y repare todo con una reparación admirable y temible. E ilumine para nosotros el conocimiento verdadero, y abra nuestros ojos y nuestro corazón en Tu Torá; y merezcamos por medio de él comprender todas las palabras de la Torá en su claridad y en su verdad, y no nos quede ninguna duda ni ninguna pregunta abierta en ninguna ley ni en ningún camino de las leyes y los caminos de la Torá, sino que todo nos sea claro como un vestido. E incluso todas las preguntas y las dudas que quedaron sin resolver ante los grandes justos de las primeras generaciones, todas ellas las resuelva, las aclare y nos las dé a conocer; y repare el «teikú» que abarca todas las dudas del mundo: tanto las dudas generales que tienen los grandes de Israel en todas las leyes y caminos de la Torá, como las dudas y la división de consejo particulares que tiene cada uno de Israel, desde el más grande de los grandes hasta el más pequeño de los pequeños. Porque hay muchos que desean, anhelan y añoran muchísimo volver a Ti, pero los caminos de la teshuvá y de la Torá se les ocultaron, y su corazón está dividido por muchas dudas y por la división del consejo; y en particular alguien como yo hoy, pues Tú sabes todo lo que ha pasado sobre mí por la enorme cantidad de dudas y de división de consejo que tengo en la mayoría de las cosas. Y también ahora se han multiplicado las dudas y las divisiones de consejo en mi corazón en muchas cosas y de muchas maneras, y mi mente está muy confundida por ello, hasta que «desfalleció la fuerza del portador».

Amo del mundo, Amo del mundo: «Hashem, Di-s, es verdad, grande en consejo y poderoso en obras». Tú sabes todo esto: ten piedad de todo el pueblo de Israel y de mí, y envíanos una iluminación admirable del mundo de la reparación que se extiende por medio del Mashíaj de nuestra justicia, de modo que el «teikú» sea reparado con una reparación admirable y verdadera; y se resuelvan todas las preguntas y se aclaren debidamente todas las dudas y todas las dudas de dudas del mundo; y merezcamos siempre un consejo completo y bueno en verdad, en todas las cosas del mundo.

Y ten piedad de nosotros y enséñanos el camino de la verdad, cómo lamentarnos y elevar lamentos por la destrucción del Bet HaMikdash en todo momento, y en particular cada noche a la medianoche exacta, y en los días de Bein HaMetzarim, y sobre todo en el Nueve de Av, para decir «Ejá» y las kinot con corazón quebrantado y humillado, en verdad absoluta. Y derramemos nuestro corazón como agua ante el rostro de Hashem, pongamos nuestra boca en el polvo, quizá haya esperanza; golpeemos nuestra cabeza contra las paredes de nuestra casa por la enorme cantidad de nuestras angustias, generales y particulares, pues hace ya tantos años que nuestra ciudad está destruida y nuestro Bet HaMikdash desolado, y ha sido quitado el honor de la casa de nuestra vida; y cada día su angustia es mayor que la del anterior; y en particular ahora, en que han salido decretos duros y extraños sobre Israel, que es imposible soportar, y nuestra vida pende ante nosotros por el temor de nuestro corazón ante los demás decretos duros que se oyen, que quieren decretar, Di-s libre, que el Misericordioso nos salve. ¡Ay! ¿Qué ha sido de nosotros?

Lleno de misericordia: ayúdanos a sentir bien en nuestro corazón las angustias de Israel y las angustias de nuestra alma, hasta que merezcamos quebrar nuestro corazón ante Ti en verdad, y derramar nuestro corazón como agua ante Tu rostro, Hashem de las huestes, en verdad, por la magnitud de nuestra transgresión, por la abundancia de nuestras iniquidades y por la enorme dureza de nuestra cerviz, que prolongaron nuestro exilio y nos causaron todas nuestras angustias. «Alcemos nuestro corazón junto con las manos hacia Di-s en los cielos». Tomemos el oficio de nuestros padres santos, para clamar y gritar un grito grande y amargo; vaguemos por los mercados y por las calles, y recemos, supliquemos, clamemos e imploremos a Hashem, Di-s Altísimo, «hasta que mire y vea Hashem desde los cielos»; hasta que despiertes Tu misericordia sobre nosotros, y nos consueles pronto, y nos redimas y nos rescates de todos los sufrimientos y de todas las angustias, generales y particulares. E ilumina sobre nosotros también ahora una iluminación admirable del Mashíaj de nuestra justicia, de modo que endulce también ahora todos los juicios de sobre nosotros, generales y particulares, y anule todas las angustias, todos los sufrimientos y todos los decretos que no son buenos, de sobre nosotros y de sobre todo Israel. E ilumine sobre nosotros la luz de la verdad en todo momento, y nos repare siempre con reparaciones nuevas y admirables, y nos dé a conocer y nos aclare todas las dudas, todas las preguntas y toda división de consejo; y merezcamos siempre un consejo completo en verdad absoluta, de modo que merezcamos volver a Ti pronto, en verdad y con corazón entero, y ocuparnos de la Torá, de la oración, de los preceptos y de las buenas obras todos los días de nuestra vida.

Y nos guardes y nos salves siempre de toda clase de pecados, iniquidades y transgresiones del mundo, y no nos apartemos de Tu voluntad ni a la derecha ni a la izquierda. Y se conmueva Tu misericordia por Tus hijos, y nos traigas al Mashíaj de nuestra justicia pronto, y nos redima con una redención completa, una redención eterna. Y entonces nos reparará el aspecto del «teikú» con la reparación más plena y absoluta, y se añadirá la letra Nun de las «kinot» al «teikú», y del «teikú» se hará «tikún»; y se anularán todas las kinot del mundo, y las kinot se transformarán en tikún.

Lleno de misericordia, Señor de las salvaciones, Señor de los consuelos: consuélanos, por favor, de todas nuestras angustias, y ayúdanos en todos nuestros asuntos y en todos nuestros deseos; y extiende sobre nosotros la sukká de Tu paz, y enderézanos con buen consejo de Tu parte, y sálvanos pronto por Tu Nombre. Concédenos la verdad absoluta. Sálvame a mí y a todo Israel de las dudas y de la división de consejo, que tanto impiden y confunden en Tu servicio. Concédenos un consejo completo y verdadero en todo momento, de modo que merezca volver a Ti en verdad, y ser conforme a Tu buena voluntad desde ahora y para siempre. Amén, sela.

Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.

Preguntas frecuentes

Bein HaMetzarim son las Tres Semanas que van del 17 de Tamuz al 9 de Av. Son los du00edas en que el pueblo de Israel guarda duelo por la destrucciu00f3n del Bet HaMikdash y por su exilio, y llora sus angustias y todo lo que pasu00f3 sobre u00e9l durante dos mil au00f1os de exilio.