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Oración para el 7 de Adar — Hilulá de Moshé Rabenu

Tefilá le-Zayin be-Adar
Sobre esta oración

El 7 de Adar es el día de la hilulá de Moshé Rabenu, la paz sea con él, el elegido de las criaturas. Esta oración agradece que Hashem haya revelado el conocimiento de Su divinidad por medio de Moshé, que sacó al pueblo de las cuarenta y nueve puertas de impureza y le entregó la Torá. Pide poder alcanzar también nosotros ese conocimiento, recibir un guía verdadero, ser salvados de las opiniones ajenas y merecer la redención. Se dice en cualquier momento del día 7 de Adar.

Cuándo
El 7 de Adar, durante el día.
Tradición
Edot HaMizraj
Duración
~30 minutos
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Lee para comprender

Oración para el 7 de Adar, día de la hilulá de Moshé Rabenu, la paz sea con él, el elegido de las criaturas

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Ti mi alma, Di-s. Mi alma tiene sed de Di-s, del Di-s viviente. ¿Cuándo vendré y me presentaré ante Di-s?” Porque Tú, Hashem, sólo Tú conoces Tu grandeza, Tu poder, Tu esplendor, Tu elevación y Tu majestad; porque Tu grandeza es insondable, y la percepción de Tu divinidad es sumamente elevada y sublime, pues ningún pensamiento Te aprehende en absoluto. Pero por la inmensidad de Tu misericordia y de Tu clemencia, con la que deseas hacer bien a Tus criaturas, realizaste grandes obras y dispusiste muchas causas, y contrajiste la percepción de Tu divinidad mediante muchas contracciones diferentes, de causa en efecto, de intelecto supremo a intelecto inferior. Y diste fuerza a Tus tzadikim verdaderos para alcanzar la percepción de Tu divinidad y el conocimiento de Tu majestad; y los agraciaste con sabiduría, entendimiento y discernimiento, de modo que por la fuerza de su entendimiento tienen poder para introducir la percepción de Tu divinidad también en nuestro pobre conocimiento. Tal como comenzaste a revelar la percepción de Tu divinidad por medio de Moshé, Tu profeta, fiel de Tu casa, quien nos sacó de Egipto, de las cuarenta y nueve puertas de impureza, y nos introdujo en las cuarenta y nueve puertas de santidad; y nos acercó a Ti y a Tu servicio, y nos dio la Torá y las mitzvot santas, que son todas ellas medidas y contracciones para alcanzar por su medio la percepción de Tu divinidad. Porque por medio de cada mitzvá, y por medio de cada letra de Tu santa Torá, escrita y oral, cuando merecemos cumplirlas en santidad y en pureza como corresponde, tenemos fuerza para atraer hacia nosotros el conocimiento que nos permite percibir Tu divinidad por medio de las diversas medidas y contracciones de la santa Torá. ¡Cuán grande es Tu bondad, la que obraste con nosotros por medio de Moshé, nuestro maestro, la paz sea con él, quien iluminó nuestros ojos y nos sacó de la penumbra a la luz, de la oscuridad a una gran luz, desde lo profundo del exilio en cuerpo, alma y bienes, desde las cuarenta y nueve puertas de impureza hacia las cuarenta y nueve puertas de santidad! Porque por la grandeza inmensa del nivel de Moshé, nuestro maestro, la paz sea con él, él podía introducir la percepción de Tu divinidad incluso en personas humildes, situadas en el escalón más bajo, como nosotros hoy.

Y ahora he venido ante Ti, Hashem, Di-s mío y Di-s de mis padres, “grande en consejo y poderoso en obra”: enséñame e instrúyeme por qué camino, de qué manera, por qué mérito, con qué consejo y con qué recurso podré también yo alcanzar la percepción de Tu divinidad, para lo cual fui creado; pues Tú sabes que no fui creado en este mundo humilde sino para perseguir este buen fin: alcanzar la percepción de Tu divinidad, bendito seas.

Amo del mundo: Tú conoces la magnitud de mi lejanía de la percepción de lo divino. Porque no basta con que no me haya cuidado de cumplir todas las palabras de Tu Torá y de Tus mitzvot, por medio de las cuales se merece percibirte, cada uno según lo que su corazón puede medir, como está escrito: “Conocido es en las puertas su Esposo”, cada uno según lo que su corazón puede medir; sino que además hice lo que hice, y dañé lo que dañé, y arruiné lo que arruiné; pequé, erré y transgredí, e hice lo malo ante Tus ojos, con desprecio del alma, con voluntad y con traición, hasta que me alejé de Ti como me alejé, en el extremo más extremo del alejamiento. Porque por medio de cada pecado, falta y daño arruiné un canal, un sendero y una vía de la sabiduría, del entendimiento y del conocimiento, por medio de los cuales podía alcanzar la percepción de Tu divinidad. Hasta que, por la multitud de mis faltas, tan numerosas y sin medida, sin proporción ni número, más pesadas que la arena de los mares, más numerosas que el polvo de la tierra y más abundantes que los cabellos de nuestra cabeza, por medio de ello arruiné, destruí y devasté toda clase de canales, senderos y vías de la santa sabiduría, y destruí los caminos por los cuales se Te alcanza. Y cada vez añadí pecados sobre pecados, faltas sobre faltas y transgresiones sobre transgresiones, muchas y enormes en extremo, hasta que “mis faltas han pasado sobre mi cabeza; como carga pesada me abruman”; hasta que por ello hice muchos miles y decenas de miles de muros de hierro y cortinas que separan entre yo y la percepción de Ti.

Amo de todo el mundo: Tú sabes que no hay quien pueda introducir en nosotros la percepción de lo divino sino los tzadikim verdaderos de la generación, los grandes en un nivel altísimo. Porque conforme a la magnitud de nuestra caída y de nuestro alejamiento de Ti, y conforme a la bajeza de nuestra alma, que conocemos en nosotros mismos, necesitamos ahora un guía verdadero que sea grande en un nivel extraordinario e inmenso; porque cuanto más se debilita el enfermo, tanto mayor médico necesita. E Israel en Egipto, que estaban en un nivel muy bajo, en las cuarenta y nueve puertas de impureza, no hubo quien pudiera ayudarlos sino Moshé, nuestro maestro, la paz sea con él. Y ahora, que hemos caído en un exilio grande, en cuerpo y alma, mucho más que el exilio de Egipto, ciertamente no hay quien pueda ayudarnos sino el tzadik grande en un nivel altísimo, que sea del nivel de Moshé, nuestro maestro. Y no basta con que no merezcamos acercarnos a un tzadik verdadero como ése, sino que además, por nuestras muchas faltas, derramaste Tu ira sobre nosotros y nos quitaste todas las luces de nuestros ojos, todos nuestros tzadikim verdaderos, grandes en un nivel extraordinario e inmenso. ¿Y qué haremos ahora, en este momento, en especial un hombre como yo, un enfermo como yo, quebrantado y afligido por los sufrimientos del alma y del cuerpo como yo, herido, golpeado, agitado y confundido, “varón de dolores y experimentado en enfermedad”, lleno de heridas muchas y enormes sin medida: “Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en mí nada sano: herida, contusión y llaga fresca”? ¿Qué diré, qué hablaré y con qué me justificaré? ¿Quién se apiadará de mí y quién se levantará por mí?

Padre mío que estás en los cielos: Tú conoces todo mi corazón. “Mira mi aflicción y líbrame.” Tú que ves la afrenta de los humillados, mira mi afrenta. Tú que Te compadeces del pobre, compadécete de nuestra pobreza. “El que libra al pobre del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que lo despoja”: libra y salva a un pobre y menesteroso como yo; sácame de entre los dientes de los leones. “Libra de la espada mi alma; de la mano del perro mi única.” Porque yo reconozco y confieso ante Ti con todo el corazón y el alma que yo mismo soy el culpable de todo esto, de principio a fin. Pero ¿qué haré, Padre mío que estás en los cielos? Porque me parece a mí mismo como si estuviera atrapado en una red, y como preso con cadenas de hierro y puertas de bronce, y no tengo ninguna esperanza sino en Tus misericordias, Tus bondades y Tu clemencia verdaderas, tal como diste a conocer a Moshé, nuestro maestro, que Tú agracias y tienes misericordia aunque no sean dignos ni merecedores de que se les tenga misericordia, como está escrito: “Y dijo: Yo haré pasar todo Mi bien delante de ti, y proclamaré el Nombre de Hashem delante de ti; y agraciaré a quien agracie, y tendré misericordia de quien tenga misericordia.” Y explicaron nuestros maestros, de bendita memoria: aunque no sea digno de ser agraciado, aunque no sea digno de que se le tenga misericordia. “Saca de la prisión mi alma para agradecer Tu Nombre; en mí se coronarán los tzadikim, porque me colmarás de bien.”

Ayúdame y sálvame, y perdóname todas mis muchas faltas; y corrígeme con buen consejo de Tu parte, y sálvame pronto por causa de Tu Nombre. Y concédeme acercarme a Ti verdaderamente desde ahora y para siempre; y haz lo que hayas de hacer de modo que yo merezca alcanzar la percepción de Tu divinidad con verdad y con fe completa, en santidad y en gran pureza, y con humildad verdadera, conforme a Tu voluntad y a la voluntad de Tus tzadikim verdaderos. Y protégeme, guárdame y sálvame del deseo del dinero, para que no suba a mi corazón ningún anhelo ni deseo de dinero en absoluto; y que merezca aborrecer la ganancia deshonesta, odiar el dinero con el odio más completo. Y sálvame de la preocupación por la parnasá, de la fatiga y de la persecución de este mundo; y que no confunda mi mente ni perturbe mi pensamiento con ninguna cosa de los asuntos de este mundo en absoluto; sino que todos mis pensamientos, mi sabiduría, mi entendimiento, mi conocimiento, mi corazón, mi alma y mi cuerpo estén siempre abrazados y adheridos a Ti, y anhelantes de Ti, y ansiosos de Tu majestad con verdad y con fe completa; hasta que merezca una sabiduría completa de santidad, la sabiduría inferior y la sabiduría suprema, hasta que merezca alcanzar siempre la percepción de Tu divinidad con verdad y con fe completa. Y concédeme siempre percepciones nuevas y verdaderas en el conocimiento de Tu majestad y en el anhelo de Tu santa fe. Y agrácianos de Tu parte con sabiduría, entendimiento y discernimiento, hasta que merezca, con Tu misericordia, introducir la percepción de Tu divinidad también en muchas otras personas, en santidad y en gran pureza, conforme a Tu buena voluntad. Y que merezca, con Tu misericordia, revelar y difundir Tu divinidad, Tu majestad y Tu señorío a todos los habitantes del mundo; y sepa todo lo hecho que Tú lo hiciste, y comprenda toda criatura que Tú la formaste; y sea bendecido y alabado Tu Nombre, Rey nuestro, en boca de todos; y se revele, se eleve, se glorifique, se ensalce y se exalte Tu reinado por siempre; y diga todo aquel que tiene aliento en su nariz: Hashem, Di-s de Israel, es Rey, y Su reinado domina sobre todo.

Y por eso agrácianos con Tu gran misericordia, y sácanos de este amargo exilio, del exilio del cuerpo, del alma y de los bienes de santidad, todos los cuales están hundidos en un exilio grande y muy amargo. Y eleva a la Shejiná y a la congregación de Israel de su exilio, de entre los cuatro reinos; pues hace ya muchos años que el reino de santidad, que gobierna sobre el conjunto de los cuatro mundos, descendió de su trono por nuestras muchas faltas y entregó el dominio en manos de los cuatro reinos; y por medio de ello fuimos exiliados de nuestra tierra y nos alejamos de nuestro suelo, en lo material y en lo espiritual; y de destierro en destierro fuimos, y de vasija en vasija fuimos vaciados, hasta que se debilitó nuestra fuerza y nuestra mano decayó mucho. Y por medio de ello se fortalece el exilio particular sobre cada uno de Israel, que es el exilio del alma por medio de los deseos de este mundo y sus vanidades; y todo esto proviene únicamente de los idólatras entre los cuales estamos, como está escrito: “Y se mezclaron con las naciones y aprendieron sus obras.” “Di-s, no guardes silencio; no calles ni Te quedes quieto, Di-s.” Y escucha la voz de Tu clamor y de Tu grito, pues Tú mismo, por así decirlo, clamas y rugís con un grito grande y amargo por el exilio de la Shejiná y de la congregación de Israel, como está escrito: “Hashem rugirá desde lo alto, y desde Su santa morada dará Su voz; rugirá con fuerza sobre Su morada.” Y escucha la voz del clamor y del grito de la Shejiná y de la congregación de Israel, que grita con voz amarga por las angustias de nuestra alma, cuando los idólatras se fortalecen contra nosotros cada día. Y no basta con que dominen sobre nosotros en el cuerpo y en los bienes, sino que además quieren, Di-s libre, prevalecer con su sabiduría externa, engañosa y necia, cuando en verdad toda su sabiduría es completa necedad e insensatez. Y ya han sido atrapados muchos de nuestros hermanos, los hijos de Israel, en su red y en su mala trampa; y aún siguen acechando para atrapar y devorar, Di-s libre, más almas de Israel en la red de su sabiduría engañosa, la de la filosofía, la herejía y la negación, que tanto se ha difundido por nuestras faltas. Apiádate y ten compasión de nosotros, y saca su presa de su boca; alcanza y salva a nosotros, a nuestros hermanos, a nuestra descendencia y a toda la descendencia de Tu pueblo, la casa de Israel, de la red y de la trampa mala que ahora está tendida sobre todos los vivientes, como no la hubo desde los días antiguos. Concédenos una fe completa para coronarte rey sobre nosotros, sobre nuestra alma y sobre todos nuestros miembros y tendones, en todo momento. Que se despierten las misericordias de Tu corazón sobre Ti mismo y sobre Tus hijos, porque ¿quién puede soportar la voz del clamor y del grito del Santo, bendito sea, y de Su Shejiná? ¿Quién puede tapar su oído y su corazón ante la voz de su clamor y de su amargo grito? Y pon en nuestro corazón clamar siempre a Ti hasta que tengas misericordia de nosotros; clamaremos y Tú dirás: heme aquí. “Los que hacen mención de Hashem, no callen, ni Le den descanso, hasta que restablezca y hasta que ponga a Yerushaláim como alabanza en la tierra.”

Amo del mundo: “Tu reino es reino de todos los mundos, y Tu dominio en toda generación.” Apiádate, ten compasión y misericordia de Tu reinado, que se extiende por los cuatro mundos; y redime, saca y eleva a la Shejiná de Tu fuerza y de Tu reinado de entre las naciones. Y eleva al reino de santidad y a la congregación de Israel del exilio de los cuatro reinos; y al reino de la maldad desarráigalo pronto, quiébralo, derríbalo, humíllalo, somételo y abátelo pronto, en nuestros días. Y desarraiga, quiebra y anula todas las opiniones ajenas de las sabidurías externas, de la filosofía y de la herejía, del mundo; e infunde en ellos un espíritu de confusión, y trastorna su entendimiento, y cierra su boca; y desarraiga, quiebra y anula su pensamiento y su mal designio del mundo.

Y ayúdanos y sálvanos para que merezcamos alcanzar el atributo de la bondad de verdad, en la plenitud más completa, como Avraham Avinu, la paz sea con él, que se aferró al atributo de la bondad en plenitud; y que merezcamos hacer bondad y verdad con todos los seres humanos.

Y concédenos, con Tu gran misericordia, y envíanos tzadikim verdaderos, amonestadores de verdad, que se ocupen siempre de amonestarnos con una amonestación abierta desde un amor oculto. Y pon en nuestro corazón que inclinemos nuestro oído y nuestro corazón para recibir su buena amonestación, aunque a veces venga por vía de humillación; aun así, que merezcamos recibir sus palabras de amonestación con amor, con afecto y con gran alegría, y que estemos entre los que aman las amonestaciones. Y que merezcamos volver ante Ti en teshuvá completa y verdadera; y que se revele una gran bondad por medio de su buena amonestación, como está escrito: “Abre su boca con sabiduría, y la enseñanza de la bondad está en su lengua.” Y que merezcamos por medio de ello el atributo de la bondad en plenitud, en santidad y en pureza; y que estemos siempre incluidos en el atributo de Avraham Avinu, la paz sea con él, cuyo atributo era la bondad. Y por medio de esta bondad merezcamos, con Tu misericordia, separar, distinguir y elevar al reino de santidad de entre los cuatro reinos del otro lado; y que merezcamos abatir, someter, quebrar, desarraigar y anular la cáscara del reino de Amalek, el malvado, que está compuesta de los cuatro reinos; y ayúdanos a borrar su nombre y su memoria del mundo, como está escrito: “Borrarás la memoria de Amalek de debajo del cielo; no lo olvides.” Y que se cumpla el versículo que dice: “El enemigo ha desaparecido en ruinas perpetuas; y las ciudades que destruiste, su memoria pereció con ellas. Pero Hashem permanecerá para siempre; ha dispuesto Su trono para el juicio.” Y desarraiga, quiebra y anula todas las sabidurías externas, y toda la herejía y la negación, del mundo; y que se revele la fe santa en todo el mundo, y que todos acepten el yugo de Tu reinado, y reines sobre ellos pronto, por siempre. Y que merezcamos elevar al reino de santidad hacia la luz del rostro que ilumina en las tres festividades de peregrinación.

Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.

Preguntas frecuentes

El 7 de Adar es el du00eda de la hilulu00e1 de Moshu00e9 Rabenu, la paz sea con u00e9l, a quien esta oraciu00f3n llama u201cel elegido de las criaturasu201d. La oraciu00f3n recuerda que u00e9l sacu00f3 al pueblo de Egipto, de las cuarenta y nueve puertas de impureza, y lo introdujo en las cuarenta y nueve puertas de santidad.