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Pérek Shirá — El canto de la creación

Pérek Shirá
Sobre esta oración

Pérek Shirá recoge el canto de toda la creación: cada elemento, planta, ave y animal alaba a Hashem con un versículo propio de la Escritura. El texto se abre con las palabras de Rabí y de Rabí Eliézer HaGadol sobre el mérito de quien lo dice, y se cierra con el relato de Rabí Yeshayá y una petición. Es una de las Segulot más difundidas y se acostumbra decirlo a diario.

Cuándo
A diario
Tradición
Edot HaMizraj
Duración
~35 minutos
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Lee para comprender

Pérek Shirá — Introducción y mérito de su recitación

Dijo Rabí: Todo el que se ocupa de Pérek Shirá en este mundo, merece estudiar y enseñar, guardar, hacer y cumplir; y su estudio se le sostiene en la mano; y se salva del Yetzer HaRá, y de todo daño, y del castigo de la tumba, y del juicio del Guehinom, y de los dolores del Mashíaj; y prolonga sus días, y merece los días del Mashíaj y la vida del Olam HaBá.

Se enseñó: dijo Rabí Eliézer: Todo el que dice este canto en este mundo, merece decirlo en el Olam HaBá, como está dicho: «Entonces cantará Moshé»; no dice «cantó», sino «cantará»: lo cantará en el tiempo venidero.

Se enseñó: Rabí Eliézer HaGadol dice: Todo el que se ocupa de este Pérek Shirá cada día, yo doy testimonio sobre él de que es hijo del Olam HaBá, y se salva de todo daño, y del Yetzer HaRá, y de juicio duro, y del Satán, y de toda clase de destructores y dañinos. Esfuérzate con todo tu corazón y con toda tu alma en conocer Mis caminos y guardar Mis Mitzvot y Mis estatutos. Guarda Mi Torá en tu corazón, y ante tus ojos esté Mi temor. Guarda tu boca y tu lengua de todo pecado y culpa, y Yo estaré contigo en todo lugar adonde vayas, y te enseñaré entendimiento y discernimiento en cada cosa. Y has de saber que todo lo que creó el Santo, bendito es Él, no lo creó sino para Su gloria, como está dicho: «Todo el que es llamado por Mi Nombre, para Mi gloria lo creé, lo formé y también lo hice».

Dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria, sobre David, rey de Israel: cuando terminó el libro de Tehilim se enalteció su ánimo y dijo ante el Santo, bendito es Él: ¿Hay alguna criatura que hayas creado en Tu mundo que diga cantos y alabanzas más que yo? En ese momento se le apareció una rana y le dijo: David, no se enaltezca tu ánimo, pues yo digo cantos y alabanzas más que tú. Y no solo eso, sino que cada canto que digo lleva consigo tres mil parábolas, como está dicho: «Y pronunció tres mil parábolas, y sus cantos fueron mil cinco». Y no solo eso, sino que yo me ocupo de una gran Mitzvá, y esta es la Mitzvá de la que me ocupo: hay a la orilla del mar una especie que no se sustenta sino del agua, y cuando tiene hambre me toma y me come. Esa es la Mitzvá, para cumplir lo que está dicho: «Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan; y si tiene sed, dale de beber agua; pues brasas amontonas sobre su cabeza, y Hashem te lo pagará». No leas «te lo pagará», sino «te lo completará».

Pérek Shirá — Capítulo primero

Los cielos dicen: «Los cielos relatan la gloria de Di-s, y la obra de Sus manos declara el firmamento» (Tehilim 19:2).

La tierra dice: «De Hashem es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan» (Tehilim 24:1). Y dice: «Desde el extremo de la tierra oímos cánticos: gloria al justo» (Yeshayahu 24:16).

El Gan Édén dice: «Despierta, viento del norte, y ven, viento del sur; sopla en mi jardín, fluyan sus perfumes; venga mi amado a su jardín y coma de sus frutos preciosos» (Shir HaShirim 4:16).

El Guehinom dice: «Porque sació al alma sedienta, y al alma hambrienta llenó de bien» (Tehilim 107:9).

El desierto dice: «Se alegrarán el desierto y la tierra seca; se regocijará la estepa y florecerá como la rosa» (Yeshayahu 35:1).

Los campos dicen: «Hashem con sabiduría fundó la tierra; estableció los cielos con entendimiento» (Mishlé 3:19).

Las aguas dicen: «A la voz que Él da, hay tumulto de aguas en los cielos, y hace subir las nubes desde el extremo de la tierra» (Yirmiyahu 51:16).

Los mares dicen: «Más que las voces de muchas aguas, más que los poderosos rompientes del mar, es poderoso Hashem en las alturas» (Tehilim 93:4).

Los ríos dicen: «Los ríos batan palmas; juntos canten los montes con júbilo» (Tehilim 98:8).

Los manantiales dicen: «Y cantores como danzantes: todas mis fuentes están en ti» (Tehilim 87:7).

Pérek Shirá — Capítulo segundo

El día dice: «Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría» (Tehilim 19:3).

La noche dice: «Para anunciar por la mañana Tu bondad, y Tu fidelidad en las noches» (Tehilim 92:3).

El sol dice: «El sol y la luna se detuvieron en su morada; a la luz de Tus saetas caminan, al resplandor del brillo de Tu lanza» (Jabakuk 3:11).

La luna dice: «Hizo la luna para los tiempos señalados; el sol conoce su ocaso» (Tehilim 104:19).

Las estrellas dicen: «Tú eres Hashem, Tú solo; Tú hiciste los cielos, los cielos de los cielos y todo su ejército, la tierra y todo lo que hay en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y Tú das vida a todos ellos, y el ejército de los cielos se postra ante Ti» (Nejemiá 9:6).

Las nubes dicen: «Puso las tinieblas por Su escondite, a Su alrededor Su tienda: oscuridad de aguas, densas nubes de los cielos» (Tehilim 18:12).

Las nubes de gloria dicen: «También con la humedad carga la nube; dispersa la nube de Su luz» (Iyov 37:11).

El viento dice: «Diré al norte: Da; y al sur: No retengas. Trae a Mis hijos desde lejos, y a Mis hijas desde el extremo de la tierra» (Yeshayahu 43:6).

Los relámpagos dicen: «Relámpagos hizo para la lluvia; saca el viento de Sus tesoros» (Tehilim 135:7).

El rocío dice: «Seré como rocío para Israel; florecerá como la azucena y echará sus raíces como el Levanón» (Hoshea 14:6).

Las lluvias dicen: «Lluvia generosa derramaste, Di-s; a Tu heredad, cuando estaba fatigada, Tú la afirmaste» (Tehilim 68:10).

Pérek Shirá — Capítulo tercero

Los árboles del campo dicen: «Entonces cantarán los árboles del bosque ante Hashem, porque viene a juzgar la tierra» (Divrei HaYamim I 16:33).

La vid dice: «Así dijo Hashem: Como cuando se halla mosto en el racimo, y se dice: No lo destruyas, porque hay bendición en él, así haré por causa de Mis siervos, para no destruirlo todo» (Yeshayahu 65:8).

La higuera dice: «El que cuida la higuera comerá su fruto» (Mishlé 27:18).

La granada dice: «Como mitad de granada es tu sien detrás de tu velo» (Shir HaShirim 4:3).

La palmera dice: «El justo florecerá como la palmera; crecerá como el cedro en el Levanón» (Tehilim 92:13).

El manzano dice: «Como el manzano entre los árboles del bosque, así es mi amado entre los jóvenes; a su sombra deseé sentarme, y su fruto fue dulce a mi paladar» (Shir HaShirim 2:3).

La espiga de trigo dice: «Canto de las subidas: Desde las profundidades Te llamé, Hashem» (Tehilim 130:1).

La espiga de cebada dice: «Oración del pobre cuando desfallece y derrama su lamento ante Hashem» (Tehilim 102:1).

El resto de las espigas dicen: «Se visten de rebaños los prados, y los valles se cubren de grano; se aclaman, y también cantan» (Tehilim 65:14).

Las hortalizas del campo dicen: «Riegas sus surcos, allanas sus terrones, con lluvias los ablandas, bendices su brote» (Tehilim 65:11).

Las hierbas dicen: «Sea la gloria de Hashem para siempre; alégrese Hashem en Sus obras» (Tehilim 104:31).

Pérek Shirá — Capítulo cuarto

El gallo dice: Cuando el Santo, bendito es Él, viene junto a los tzadikim en el Gan Édén, todos los árboles del Gan Édén destilan perfumes, y cantan y alaban; y entonces también él se despierta y alaba.

Con la primera voz dice: «Alcen, portones, sus cabezas; y álcense, puertas eternas, y entrará el Rey de la Gloria. ¿Quién es este Rey de la Gloria? Hashem fuerte y poderoso, Hashem poderoso en la batalla» (Tehilim 24:7-8).

Con la segunda voz dice: «Alcen, portones, sus cabezas; y alcen, puertas eternas, y entrará el Rey de la Gloria. ¿Quién es este Rey de la Gloria? Hashem de los Ejércitos, Él es el Rey de la Gloria. Selá» (Tehilim 24:9-10).

Con la tercera voz dice: «Levántense, tzadikim, y ocúpense de la Torá, para que su recompensa sea doble en el Olam HaBá».

Con la cuarta voz dice: «Tu salvación esperé, Hashem» (Bereshit 49:18).

Con la quinta voz dice: «¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?» (Mishlé 6:9).

Con la sexta voz dice: «No ames el sueño, no sea que empobrezcas; abre tus ojos y te saciarás de pan» (Mishlé 20:13).

Con la séptima voz dice: «Es tiempo de actuar para Hashem; han anulado Tu Torá» (Tehilim 119:126).

La gallina dice: «Él da pan a toda carne, porque para siempre es Su bondad» (Tehilim 136:25).

La paloma dice: «Como grulla y golondrina piaba, gemía como la paloma; se alzaron mis ojos a lo alto: Hashem, estoy oprimido, sé mi fiador» (Yeshayahu 38:14). Dice la paloma ante el Santo, bendito es Él: Amo del mundo, que mi sustento sea amargo como la oliva pero de Tu mano, y no dulce como la miel por medio de carne y sangre.

El águila dice: «Y Tú, Hashem, Di-s de los Ejércitos, Di-s de Israel, despierta para castigar a todas las naciones; no tengas piedad de ninguno de los pérfidos malhechores. Selá» (Tehilim 59:6).

La grulla dice: «Agradezcan a Hashem con el kinor; con el nével de diez cuerdas cántenle» (Tehilim 33:2).

El pájaro dice: «También el pájaro halló casa, y la golondrina nido para sí, donde poner sus polluelos: Tus altares, Hashem de los Ejércitos, Rey mío y Di-s mío» (Tehilim 84:4).

La golondrina dice: «Para que mi gloria Te cante y no calle; Hashem, Di-s mío, para siempre Te agradeceré» (Tehilim 30:13).

El vencejo dice: «Mi ayuda viene de Hashem, que hizo los cielos y la tierra» (Tehilim 121:2).

El ave tziyá dice: «Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón» (Tehilim 97:11).

El ave retzifí dice: «Consuelen, consuelen a Mi pueblo, dice el Di-s de ustedes» (Yeshayahu 40:1).

La cigüeña dice: «Hablen al corazón de Yerushaláim y clámenle que se ha cumplido su plazo, que su iniquidad ha sido perdonada, que ha recibido de la mano de Hashem el doble por todos sus pecados» (Yeshayahu 40:2).

El cuervo dice: «¿Quién prepara para el cuervo su alimento, cuando sus crías claman a Di-s?» (Iyov 38:41).

El estornino dice: «Y será conocida entre las naciones su descendencia, y sus vástagos en medio de los pueblos; todos los que los vean los reconocerán, porque son simiente bendecida por Hashem» (Yeshayahu 61:9).

El ganso doméstico dice: «Agradezcan a Hashem, invoquen Su Nombre, den a conocer entre los pueblos Sus obras. Cántenle, entónenle salmos; hablen de todas Sus maravillas» (Tehilim 105:1-2).

El ganso salvaje que vaga por el desierto, cuando ve a Israel ocupándose de la Torá, dice: «Voz que clama en el desierto: Preparen el camino de Hashem, allanen en la estepa una senda para nuestro Di-s» (Yeshayahu 40:3). Y sobre el hallazgo de su sustento en el desierto dice: «Maldito el hombre que confía en el hombre; bendito el hombre que confía en Hashem, y Hashem es su seguridad» (Yirmiyahu 17:5-7).

Los polluelos dicen: «Confíen en Hashem por siempre, porque en Ka-h, Hashem, está la Roca de los mundos» (Yeshayahu 26:4).

El ave rajamá dice: «Les silbaré y los reuniré, porque los he redimido; y se multiplicarán como se multiplicaron» (Zejariá 10:8).

La mariposa de los viñedos dice: «Alzaré mis ojos a los montes: ¿de dónde vendrá mi ayuda?» (Tehilim 121:1).

La langosta jasil dice: «Hashem, Tú eres mi Di-s; Te exaltaré, agradeceré Tu Nombre, porque has hecho maravillas: designios de antaño, fidelidad firme» (Yeshayahu 25:1).

La semamit dice: «Alábenlo con címbalos sonoros; alábenlo con címbalos de júbilo» (Tehilim 150:5).

La mosca dice, cuando Israel no se ocupa de la Torá: «Una voz dice: Clama. Y respondió: ¿Qué he de clamar? Toda carne es hierba, y toda su bondad como flor del campo. Se seca la hierba, se marchita la flor; mas la palabra de nuestro Di-s permanece para siempre» (Yeshayahu 40:6-8). «Creador del fruto de los labios: Paz, paz al lejano y al cercano, dice Hashem, y lo sanaré» (Yeshayahu 57:19).

Los grandes monstruos marinos dicen: «Alaben a Hashem desde la tierra, monstruos marinos y todos los abismos» (Tehilim 148:7).

El Livyatán dice: «Agradezcan a Hashem porque es bueno, porque para siempre es Su bondad» (Tehilim 136:1).

Los peces dicen: «La voz de Hashem sobre las aguas; el Di-s de la gloria hizo tronar; Hashem sobre las aguas caudalosas» (Tehilim 29:3).

La rana dice: «Bendito sea el Nombre de la gloria de Su reino para siempre jamás».

Pérek Shirá — Capítulo quinto

El ganado menor puro dice: «¿Quién como Tú entre los poderes, Hashem? ¿Quién como Tú, magnífico en santidad, temible en alabanzas, hacedor de maravillas?» (Shemot 15:11).

El ganado mayor puro dice: «Canten con júbilo a Di-s, nuestra fortaleza; aclamen al Di-s de Yaakov» (Tehilim 81:2).

El ganado menor impuro dice: «Haz bien, Hashem, a los buenos, y a los rectos en sus corazones» (Tehilim 125:4).

El ganado mayor impuro dice: «Cuando comas del fruto del trabajo de tus manos, dichoso serás y te irá bien» (Tehilim 128:2).

El camello dice: «Hashem rugirá desde lo alto, y desde Su santa morada dará Su voz; rugirá con fuerza sobre Su morada» (Yirmiyahu 25:30).

El caballo dice: «He aquí que como los ojos de los siervos hacia la mano de sus amos, como los ojos de la sierva hacia la mano de su señora, así nuestros ojos hacia Hashem, nuestro Di-s, hasta que se apiade de nosotros» (Tehilim 123:2).

El mulo dice: «Te agradecerán, Hashem, todos los reyes de la tierra, porque escucharon las palabras de Tu boca» (Tehilim 138:4).

El asno dice: «Tuya, Hashem, es la grandeza, el poder, el esplendor, la eternidad y la majestad; porque todo lo que hay en los cielos y en la tierra es Tuyo. Tuyo, Hashem, es el reino, y Tú Te elevas por encima de todo como cabeza» (Divrei HaYamim I 29:11).

El buey dice: «Entonces cantó Moshé y los hijos de Israel este canto a Hashem, y dijeron: Cantaré a Hashem porque se ha ensalzado grandemente; al caballo y a su jinete arrojó al mar» (Shemot 15:1).

Los animales del campo dicen: «Bendito el que es bueno y hace el bien».

El ciervo dice: «Y yo cantaré Tu fuerza, y alabaré de mañana Tu bondad; porque has sido mi altura y refugio en el día de mi angustia» (Tehilim 59:17).

El elefante dice: «¡Qué grandes son Tus obras, Hashem! ¡Muy profundos son Tus pensamientos!» (Tehilim 92:6).

El león dice: «Hashem saldrá como un valiente; como hombre de guerra despertará Su celo; gritará, y también clamará, y sobre Sus enemigos prevalecerá» (Yeshayahu 42:13).

El oso dice: «Alcen la voz el desierto y sus ciudades, los poblados donde habita Kedar; canten los que moran en la roca, desde la cumbre de los montes clamen. Den gloria a Hashem, y anuncien Su alabanza en las islas» (Yeshayahu 42:11-12).

El lobo dice: «Por toda causa de transgresión, por buey, por asno, por cordero, por vestido, por toda cosa perdida de la que se diga: Esta es, ante los jueces vendrá el asunto de ambos; aquel a quien los jueces condenen, pagará el doble a su prójimo» (Shemot 22:8).

La zorra dice: «¡Ay del que edifica su casa sin justicia y sus altos sin derecho; que hace trabajar a su prójimo de balde y no le da su salario!» (Yirmiyahu 22:13).

El zarzir dice: «Canten con júbilo, tzadikim, en Hashem; a los rectos les corresponde la alabanza» (Tehilim 33:1).

El gato dice: «Perseguiré a mis enemigos y los alcanzaré, y no volveré hasta acabar con ellos» (Tehilim 18:38).

Pérek Shirá — Capítulo sexto

Los seres rastreros dicen: «Alégrese Israel en su Hacedor; los hijos de Tzión se regocijen en su Rey» (Tehilim 149:2).

Los machos de los seres rastreros dicen: «Tu esposa será como vid fructífera en el interior de tu casa; tus hijos, como plantas de olivo alrededor de tu mesa» (Tehilim 128:3).

La serpiente dice: «Hashem sostiene a todos los que caen, y endereza a todos los encorvados» (Tehilim 145:14).

El escorpión dice: «Bueno es Hashem para todos, y Su misericordia sobre todas Sus obras» (Tehilim 145:9).

El caracol dice: «Como caracol que se disuelve al andar, como aborto de mujer que no vio el sol» (Tehilim 58:9).

La hormiga dice: «Ve a la hormiga, perezoso; mira sus caminos y hazte sabio» (Mishlé 6:6).

El ratón dice: «Y Tú eres justo en todo lo que ha venido sobre mí, porque has obrado con verdad, y yo he obrado con maldad» (Nejemiá 9:33).

La comadreja dice: «Todo lo que respira alabe a Ka-h. ¡Haleluyá!» (Tehilim 150:6).

Los perros dicen: «Vengan, postrémonos e inclinémonos; arrodillémonos ante Hashem, nuestro Hacedor» (Tehilim 95:6).

Y después se dicen estos versículos

Rabí Yeshayá, discípulo de Rabí Janiná ben Dosá, ayunó ochenta y cinco ayunos. Dijo: Los perros, de los que está escrito «y los perros son de alma insaciable, no conocen la saciedad», ¿han de merecer decir canto? Le respondió un ángel desde el Cielo y le dijo: Yeshayá, ¿hasta cuándo vas a ayunar por este asunto? Hay un juramento de parte del Omnipresente, bendito es Él, desde el día en que reveló Su secreto al profeta Jabakuk, de no revelar esto a ninguna criatura del mundo; pero como eres discípulo de un hombre grande, me enviaron del Cielo para atenderte. Y dijeron: De los perros está escrito «y contra ninguno de los hijos de Israel afilará un perro su lengua»; y no solo eso, sino que merecieron que con su excremento se curtan los cueros sobre los que se escriben tefilín, mezuzot y un Séfer Torá. Por eso merecieron decir canto. Y en cuanto a lo que preguntaste, vuelve atrás y no agregues más en este asunto, como está escrito: «El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de angustias». Bendito sea Hashem para siempre. Amén y amén. Bendito sea Hashem desde Tzión, el que mora en Yerushaláim. ¡Haleluyá! Bendito sea Hashem, Di-s, Di-s de Israel, el único que hace maravillas. Y bendito sea el Nombre de Su gloria para siempre, y llénese toda la tierra de Su gloria. Amén y amén.

Y después se dice esta petición

(del Gaón Rabí Mordejai Gross, que viva largos años)

Señor de todos los mundos: sea Tu voluntad, Hashem, Di-s mío y Di-s de mis padres, que por el mérito de Pérek Shirá, que he leído y en el que me he ocupado, que es el canto de lo inanimado, lo vegetal y lo vivo, y de los ángeles santos designados sobre ellos de parte de Hashem, bendito sea; y la vinculación de la Shejiná con todos los mundos, y la unión de los inferiores con los superiores; y siendo su recitación como la ofrenda de un sacrificio sobre el altar: que esta hora sea una hora de misericordia, hora de escucha, hora de atención; y Te llamemos y nos respondas, Te supliquemos y Te dejes suplicar por nosotros. Que suba ante Ti nuestra lectura y nuestra ocupación en Pérek Shirá como si hubiéramos alcanzado todos los secretos maravillosos y temibles que están sellados en él, con todas sus condiciones. Haznos volver en Teshuvá completa ante Ti, y que merezcamos el lugar del cual son extraídas las nefashot, las rujot y las neshamot; y sea como si hubiéramos hecho todo lo que nos corresponde alcanzar, sea en esta reencarnación, sea en otras. Y que seamos de los que ascienden y merecen el Olam HaBá junto con los demás tzadikim y jasidim. Y llena todos los pedidos de nuestro corazón para bien (aquí se agrega el pedido personal, con detalle). Y está con nuestro corazón y con las palabras de nuestra boca en el momento de nuestros pensamientos, y con nuestras manos en el momento de nuestras obras. Y envía Berajá, éxito y holgura en toda la obra de nuestras manos; y del polvo de nuestra pobreza levántanos, y de los muladares de nuestra indigencia elévanos. Y con la fuerza del canto se endulcen todos los rigores y se extienda la Berajá por todos los mundos. Y que merezcamos cantar en el tiempo venidero. Y devuelve Tu Shejiná a Tu ciudad santa pronto, en nuestros días. Amén.

Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.

Preguntas frecuentes

Pu00e9rek Shiru00e1 es un texto antiguo que recoge el canto de toda la creaciu00f3n: los cielos, la tierra, las aguas, los u00e1rboles, las aves, los peces y los animales, y cada uno alaba a Hashem con un versu00edculo propio de la Escritura. Estu00e1 dividido en seis capu00edtulos y se cierra con el relato de Rabu00ed Yeshayu00e1 sobre el canto de los perros.