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Salmo 125

Como el monte Tzión

תהילים 125

El Salmo 125 (Tehilim 125) es uno de los quince Cánticos de las Ascensiones, la serie que ocupa los Salmos 120 a 134. Se apoya en la geografía de Yerushaláim para decir algo sobre la confianza: quien confía en Hashem es como el monte Tzión, que no se mueve, y así como la ciudad está rodeada de montañas, Hashem rodea a su pueblo.

El versículo 3 introduce una preocupación distinta de la habitual. No pide solo que el dominio de los malvados no se prolongue sobre la heredad de los justos por el sufrimiento que causa, sino por lo que ese dominio prolongado puede provocar: que los propios justos terminen extendiendo la mano hacia la iniquidad. Es un reconocimiento de que la opresión sostenida desgasta la conducta.

El capítulo termina con dos versículos paralelos: un pedido de bien para los rectos de corazón y una advertencia para los que se apartan por caminos torcidos, y cierra con tres palabras, «paz sobre Yisrael», que reaparecen al final del Salmo 128.

1
שִׁיר הַמַּעֲלוֹת הַבֹּטְחִים בַּיהוָה כְּהַר־צִיּוֹן לֹא־יִמּוֹט לְעוֹלָם יֵשֵׁב׃
Shir hamaalot. Habotjim baAdonai, kehar Tzión lo yimot, leolam yeshev.
Cántico de las ascensiones. Los que confían en Hashem son como el monte Tzión, que no se tambalea, que permanece para siempre.
2
יְרוּשָׁלִַם הָרִים סָבִיב לָהּ וַיהוָה סָבִיב לְעַמּוֹ מֵעַתָּה וְעַד־עוֹלָם׃
Yerushaláim harim saviv la, vaAdonai saviv leamó, meatá vead olam.
Yerushaláim tiene montañas alrededor de ella, y Hashem está alrededor de su pueblo, desde ahora y para siempre.
3
כִּי לֹא יָנוּחַ שֵׁבֶט הָרֶשַׁע עַל גּוֹרַל הַצַּדִּיקִים לְמַעַן לֹא־יִשְׁלְחוּ הַצַּדִּיקִים בְּעַוְלָתָה יְדֵיהֶם׃
Ki lo yanúaj shévet harésha al goral hatzadikim, lemáan lo yishlejú hatzadikim beavláta yedehem.
Porque no reposará el cetro de la maldad sobre la heredad de los justos, para que los justos no extiendan sus manos hacia la iniquidad.
4
הֵיטִיבָה יְהוָה לַטּוֹבִים וְלִישָׁרִים בְּלִבּוֹתָם׃
Hetíva Adonai latovim, velisharim belibotam.
Haz bien, Hashem, a los buenos y a los rectos en sus corazones.
5
וְהַמַּטִּים עַקַלְקַלּוֹתָם יוֹלִיכֵם יְהוָה אֶת־פֹּעֲלֵי הָאָוֶן שָׁלוֹם עַל־יִשְׂרָאֵל׃
Vehamatim akalkalotam yolijem Adonai et poalé haáven, shalom al Yisrael.
Y a los que se desvían por sus sendas torcidas, Hashem los hará andar junto con los obradores de iniquidad. Paz sobre Yisrael.

Preguntas frecuentes

¿Qué enseña el Salmo 125?
El Salmo 125 enseña que la confianza en Hashem da una estabilidad comparable a la de una montaña. Usa dos hechos geográficos de Yerushaláim como imagen: el monte Tzión no se mueve de su lugar, y la ciudad está rodeada de montañas por todos lados. El salmo aplica ambas cosas al pueblo, y luego pide que el dominio de los malvados no se prolongue sobre la heredad de los justos.
¿Por qué el Salmo 125 pide que el dominio de los malvados no dure?
El versículo 3 da una razón poco esperada: para que los justos no terminen extendiendo sus manos hacia la iniquidad. No se trata solamente del sufrimiento que causa la opresión, sino del efecto que tiene con el tiempo sobre quienes la padecen. El salmo reconoce que una injusticia prolongada puede desgastar la conducta de la persona recta y por eso pide que no se prolongue.
¿Qué significa que Hashem rodea a su pueblo?
La imagen viene del terreno real de Yerushaláim, que está rodeada de montañas y por eso resulta difícil de atacar desde fuera. El salmo toma esa protección visible y dice que existe una equivalente e invisible: así como las montañas rodean a la ciudad, Hashem rodea a su pueblo. La frase añade «desde ahora y para siempre», es decir, que no depende de una circunstancia particular.