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Salmo 123

Nuestros ojos hacia Hashem

תהילים 123

El Salmo 123 (Tehilim 123) es el cuarto de los quince Cánticos de las Ascensiones, los capítulos 120 a 134 del libro. Es el más breve del grupo y está construido sobre una sola imagen sostenida: la mirada.

El versículo 2 compara la actitud del pueblo con la de un siervo que mira la mano de su amo y la de una sierva que mira la mano de su señora. No es una mirada al rostro sino a la mano, el gesto de quien depende y espera una señal, sin saber cuándo llegará. La frase termina en suspenso: «hasta que se apiade de nosotros».

Los dos últimos versículos nombran lo que se está soportando. La palabra buz, «desprecio», aparece tres veces en cuatro versículos, y el salmista distingue dos formas de humillación: la burla de los que viven cómodos y despreocupados, y el desprecio de los soberbios.

1
שִׁיר הַמַּעֲלוֹת אֵלֶיךָ נָשָׂאתִי אֶת־עֵינַי הַיֹּשְׁבִי בַּשָּׁמָיִם׃
Shir hamaalot. Eléja nasáti et enai, hayoshví bashamáyim.
Cántico de las ascensiones. Hacia ti alcé mis ojos, tú que habitas en los cielos.
2
הִנֵּה כְעֵינֵי עֲבָדִים אֶל־יַד אֲדוֹנֵיהֶם כְּעֵינֵי שִׁפְחָה אֶל־יַד גְּבִרְתָּהּ כֵּן עֵינֵינוּ אֶל־יְהוָה אֱלֹהֵינוּ עַד שֶׁיְּחָנֵּנוּ׃
Hiné jené avadim el yad adonehem, keené shifjá el yad guevirtá, ken enenu el Adonai Elohenu ad sheyejonénu.
He aquí, como los ojos de los siervos hacia la mano de sus amos, como los ojos de la sierva hacia la mano de su señora, así nuestros ojos hacia Hashem, nuestro Di-s, hasta que se apiade de nosotros.
3
חָנֵּנוּ יְהוָה חָנֵּנוּ כִּי־רַב שָׂבַעְנוּ בוּז׃
Jonénu Adonai jonénu, ki rav savánu vuz.
Ten piedad de nosotros, Hashem, ten piedad de nosotros, porque ya estamos hartos de desprecio.
4
רַבַּת שָׂבְעָה־לָּהּ נַפְשֵׁנוּ הַלַּעַג הַשַּׁאֲנַנִּים הַבּוּז לִגְאֵיוֹנִים׃
Rabat saveá la nafshenu, haláag hashaananim, habuz ligueyonim.
Demasiado se ha hartado nuestra alma de la burla de los despreocupados, del desprecio de los soberbios.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el Salmo 123?
El Salmo 123 es un pedido de piedad hecho por quien ya lleva mucho tiempo esperando. Su imagen central es la de un siervo que mira la mano de su amo: no mira el rostro, mira la mano, porque de allí vendrá la señal, y no sabe cuándo. El salmo aplica esa postura a la relación con Hashem y termina describiendo lo que se está soportando mientras tanto: la burla de los que viven cómodos y el desprecio de los soberbios.
¿Por qué el Salmo 123 habla de la mano del amo y no de su rostro?
Porque la mano es el lugar donde se decide lo que va a pasar. El siervo antiguo observaba la mano de su señor para captar la orden apenas se diera y también porque de esa mano dependía su sustento. El salmo usa esa escena para describir una espera que no tiene fecha ni garantía de plazo, pero que no aparta la mirada.
¿Contra qué se queja el Salmo 123?
Contra el desprecio, no contra la violencia física. La palabra hebrea buz aparece tres veces en solo cuatro versículos, y el salmista separa dos fuentes: los shaananim, los que viven tranquilos y despreocupados y se burlan desde esa comodidad, y los soberbios, que desprecian por altivez. Es el sufrimiento de ser humillado de manera sostenida, no el de un golpe puntual.