El Salmo 101 (Tehilim 101) es un salmo de David en el que el rey no pide nada: se compromete. Ocho versículos en primera persona que enumeran lo que hará y lo que no tolerará —ni en la corte, ni en la ciudad, ni «dentro de mi casa».
La frase central es la pregunta del versículo 2, «¿cuándo vendrás a mí?», intercalada entre dos declaraciones de conducta íntegra. David condiciona su propia rectitud a la presencia divina y, a la vez, la ofrece como preparación para ella. Rashi señala que la integridad que promete empieza en el ámbito privado, «dentro de mi casa», antes de aplicarse al reino.
El resto del salmo dibuja el retrato inverso: el calumniador secreto, el de ojos altivos, el que obra engaño. A ninguno se le dará lugar. El versículo final extiende el criterio de la casa del rey a toda «la ciudad de Hashem».
1
לְדָוִד מִזְמוֹר חֶסֶד־וּמִשְׁפָּט אָשִׁירָה לְךָ יְהוָה אֲזַמֵּרָה׃
LeDavid mizmor. Jésed umishpat ashíra, lejá Adonai azamera.
De David, salmo. Jésed y justicia cantaré; a ti, Hashem, entonaré salmos.
2
אַשְׂכִּילָה בְּדֶרֶךְ תָּמִים מָתַי תָּבוֹא אֵלָי אֶתְהַלֵּךְ בְּתָם־לְבָבִי בְּקֶרֶב בֵּיתִי׃
Askíla bedérej tamim, matai tavó elai, ethalej betom levaví bekérev betí.
Actuaré con sabiduría en el camino íntegro. ¿Cuándo vendrás a mí? Andaré con integridad de corazón dentro de mi casa.
3
לֹא־אָשִׁית לְנֶגֶד עֵינַי דְּבַר־בְּלִיָּעַל עֲשֹׂה־סֵטִים שָׂנֵאתִי לֹא יִדְבַּק בִּי׃
Lo asit lenégued enai devar beliyáal, asó setim sanéti, lo yidbak bi.
No pondré ante mis ojos cosa vil; el obrar desvíos aborrezco, no se me pegará.
4
לֵבָב עִקֵּשׁ יָסוּר מִמֶּנִּי רָע לֹא אֵדָע׃
Levav ikesh yasur miméni, ra lo edá.
El corazón torcido se apartará de mí; al mal no he de conocer.
5
מְלָשְׁנִי בַסֵּתֶר רֵעֵהוּ אוֹתוֹ אַצְמִית גְּבַהּ־עֵינַיִם וּרְחַב לֵבָב אֹתוֹ לֹא אוּכָל׃
Melashní vaséter reéhu otó atzmit, gevah enáyim urjav levav otó lo ujal.
Al que calumnia en secreto a su prójimo, a ese destruiré; al de ojos altivos y corazón ancho, a ese no soportaré.
6
עֵינַי בְּנֶאֶמְנֵי־אֶרֶץ לָשֶׁבֶת עִמָּדִי הֹלֵךְ בְּדֶרֶךְ תָּמִים הוּא יְשָׁרְתֵנִי׃
Enai beneemné éretz lashévet imadí, holej bedérej tamim hu yesharténi.
Mis ojos están sobre los fieles de la tierra, para que habiten conmigo; el que anda por camino íntegro, ese me servirá.
7
לֹא־יֵשֵׁב בְּקֶרֶב בֵּיתִי עֹשֵׂה רְמִיָּה דֹּבֵר שְׁקָרִים לֹא־יִכּוֹן לְנֶגֶד עֵינָי׃
Lo yeshev bekérev betí osé remiyá, dover shekarim lo yikón lenégued enai.
No habitará dentro de mi casa el que obra engaño; el que habla mentiras no se sostendrá ante mis ojos.
8
לַבְּקָרִים אַצְמִית כָּל־רִשְׁעֵי־אָרֶץ לְהַכְרִית מֵעִיר־יְהוָה כָּל־פֹּעֲלֵי אָוֶן׃
Labekarim atzmit kol rishé áretz, lehajrit meír Adonai kol poalé áven.
Cada mañana destruiré a todos los malvados de la tierra, para cortar de la ciudad de Hashem a todos los que obran iniquidad.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata el Salmo 101?
El Salmo 101 es la declaración de conducta de David como rey: promete cantar jésed y justicia, gobernar con integridad y no dar lugar en su entorno al calumniador, al soberbio ni al mentiroso. A diferencia de la mayoría de los salmos, no contiene una petición sino un compromiso personal. Los ocho versículos alternan entre lo que David hará y a quién no admitirá cerca de sí.
¿Qué significa «¿cuándo vendrás a mí?» en el Salmo 101?
Es una pregunta que David intercala en medio de sus promesas de conducta, en el versículo 2. Preparándose para vivir con integridad en su propia casa, pregunta cuándo llegará la presencia divina a acompañarlo. La colocación de la pregunta sugiere que la integridad privada es la condición de esa cercanía, no su recompensa.
¿Por qué el Salmo 101 habla de «dentro de mi casa»?
Porque David establece que la rectitud de un gobernante se mide primero en el ámbito doméstico. La expresión aparece dos veces, en los versículos 2 y 7, enmarcando el salmo: primero él mismo andará con integridad de corazón en su casa, y luego declara que ningún hombre engañoso habitará en ella. Solo en el versículo final el criterio se extiende a toda la ciudad de Hashem.