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Salmo 79

Entraron naciones en tu heredad

תהילים 79

El Salmo 79 es un lamento nacional por la destrucción de Yerushaláim. En sus tres primeros versículos, Asaf describe la escena sin adornos: naciones entraron en la heredad, el Templo quedó profanado, la ciudad reducida a montones de piedra y los muertos sin nadie que los sepultara.

El salmo pide dos cosas a la vez, y esa tensión es lo que lo define. Pide justicia contra quienes devoraron a Yaakov, y pide perdón por las culpas propias, reconociendo que la comunidad está muy debilitada. El argumento no es el mérito sino el nombre de Di-s: si el pueblo desaparece, las naciones preguntarán dónde quedó su protector.

Termina con una imagen de continuidad. Aun en la ruina, quienes hablan siguen siendo el rebaño de su pastoreo, y se comprometen a contar su alabanza de generación en generación.

Cuándo se dice: El día 16 del ciclo mensual de Tehilim

1
מִזְמוֹר לְאָסָף אֱלֹהִים בָּאוּ גוֹיִם בְּנַחֲלָתֶךָ טִמְּאוּ אֶת־הֵיכַל קָדְשֶׁךָ שָׂמוּ אֶת־יְרוּשָׁלִַם לְעִיִּים׃
Mizmor leAsaf. Elohim báu goyim benajalatéja, timeú et hejal kodshéja, samu et Yerushaláim leiyim.
Salmo de Asaf. Di-s, entraron naciones en tu heredad, profanaron el Templo de tu santidad, dejaron a Yerushaláim en montones de ruinas.
2
נָתְנוּ אֶת־נִבְלַת עֲבָדֶיךָ מַאֲכָל לְעוֹף הַשָּׁמָיִם בְּשַׂר חֲסִידֶיךָ לְחַיְתוֹ־אָרֶץ׃
Natenú et nivlat avadéja maajal leof hashamáyim, besar jasidéja lejaytó áretz.
Entregaron los cuerpos de tus siervos como alimento a las aves del cielo, la carne de tus fieles a las bestias de la tierra.
3
שָׁפְכוּ דָמָם כַּמַּיִם סְבִיבוֹת יְרוּשָׁלִָם וְאֵין קוֹבֵר׃
Shafejú damam kamáyim sevivot Yerushaláim, veén kover.
Derramaron su sangre como agua alrededor de Yerushaláim, y no hubo quien los sepultara.
4
הָיִינוּ חֶרְפָּה לִשְׁכֵנֵינוּ לַעַג וָקֶלֶס לִסְבִיבוֹתֵינוּ׃
Hayínu jerpá lishjenénu, láag vakéles lisvivoténu.
Fuimos afrenta para nuestros vecinos, burla y escarnio para los que nos rodean.
5
עַד־מָה יְהוָה תֶּאֱנַף לָנֶצַח תִּבְעַר כְּמוֹ־אֵשׁ קִנְאָתֶךָ׃
Ad ma Adonai teenaf lanétzaj, tivar kemó esh kinatéja.
¿Hasta cuándo, Hashem, estarás airado? ¿Para siempre arderá como fuego tu celo?
6
שְׁפֹךְ חֲמָתְךָ אֶל־הַגּוֹיִם אֲשֶׁר לֹא־יְדָעוּךָ וְעַל מַמְלָכוֹת אֲשֶׁר בְּשִׁמְךָ לֹא קָרָאוּ׃
Shefoj jamatejá el hagoyim asher lo yedaúja, veal mamlajot asher beshimjá lo karáu.
Derrama tu furor sobre las naciones que no te conocieron, y sobre los reinos que no invocaron tu nombre.
7
כִּי אָכַל אֶת־יַעֲקֹב וְאֶת־נָוֵהוּ הֵשַׁמּוּ׃
Ki ajal et Yaakov, veet navéhu heshámu.
Porque devoraron a Yaakov, y desolaron su morada.
8
אַל־תִּזְכָּר־לָנוּ עֲוֺנֹת רִאשֹׁנִים מַהֵר יְקַדְּמוּנוּ רַחֲמֶיךָ כִּי דַלּוֹנוּ מְאֹד׃
Al tizkor lánu avonot rishonim, maher yekademúnu rajaméja, ki dalónu meod.
No recuerdes contra nosotros las culpas de los primeros; que pronto vengan a nuestro encuentro tus misericordias, porque hemos quedado muy débiles.
9
עָזְרֵנוּ אֱלֹהֵי יִשְׁעֵנוּ עַל־דְּבַר כְּבוֹד־שְׁמֶךָ וְהַצִּילֵנוּ וְכַפֵּר עַל־חַטֹּאתֵינוּ לְמַעַן שְׁמֶךָ׃
Ozrénu Elohé yish-énu al devar kevod sheméja, vehatzilénu vejaper al jatoténu lemáan sheméja.
Ayúdanos, Di-s de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados por causa de tu nombre.
10
לָמָּה יֹאמְרוּ הַגּוֹיִם אַיֵּה אֱלֹהֵיהֶם יִוָּדַע בַּגּוֹיִם לְעֵינֵינוּ נִקְמַת דַּם־עֲבָדֶיךָ הַשָּׁפוּךְ׃
Lama yomerú hagoyim ayé Elohehem, yivadá bagoyim leenénu nikmat dam avadéja hashafuj.
¿Por qué han de decir las naciones: ¿dónde está su Di-s? Que se conozca entre las naciones, ante nuestros ojos, la venganza por la sangre derramada de tus siervos.
11
תָּבוֹא לְפָנֶיךָ אֶנְקַת אָסִיר כְּגֹדֶל זְרוֹעֲךָ הוֹתֵר בְּנֵי תְמוּתָה׃
Tavó lefanéja enkat asir, kegódel zeroajá hoter bené temutá.
Llegue ante ti el gemido del prisionero; conforme a la grandeza de tu brazo, preserva a los condenados a muerte.
12
וְהָשֵׁב לִשְׁכֵנֵינוּ שִׁבְעָתַיִם אֶל־חֵיקָם חֶרְפָּתָם אֲשֶׁר חֵרְפוּךָ אֲדֹנָי׃
Vehashev lishjenénu shivatáyim el jekam, jerpatam asher jerefúja Adonai.
Y devuelve a nuestros vecinos siete veces en su seno la afrenta con que te afrentaron, Señor.
13
וַאֲנַחְנוּ עַמְּךָ וְצֹאן מַרְעִיתֶךָ נוֹדֶה לְּךָ לְעוֹלָם לְדֹר וָדֹר נְסַפֵּר תְּהִלָּתֶךָ׃
Vaanájnu amejá vetzón maritéja, nodé lejá leolam, ledor vador nesaper tehilatéja.
Y nosotros, tu pueblo y el rebaño de tu pastoreo, te agradeceremos para siempre; de generación en generación contaremos tu alabanza.

Preguntas frecuentes

¿Qué describe el Salmo 79?
El Salmo 79 describe la destrucción de Yerushaláim y la profanación del Templo por ejércitos extranjeros. Los primeros versículos hablan de la ciudad convertida en ruinas, de la sangre derramada alrededor de sus muros y de los muertos que quedaron sin sepultura. Es uno de los lamentos nacionales más directos de todo Tehilim.
¿Por qué el Salmo 79 pide perdón y venganza al mismo tiempo?
Porque reconoce dos verdades simultáneas: que la catástrofe llegó también por culpas propias y que quienes la ejecutaron actuaron con crueldad. El versículo 8 pide que no se recuerden las culpas de las generaciones anteriores, y el 9 pide expiación; los versículos 6 y 12 piden justicia contra los agresores. Esa doble petición es característica de los lamentos comunitarios de Tehilim.
¿Qué significa la pregunta dónde está su Di-s en el Salmo 79?
Es la burla que las naciones dirigen al pueblo derrotado, citada dentro del salmo como argumento de la súplica. El salmista razona que la desaparición de Yisrael no sería solo su propia pérdida sino una profanación del nombre de Di-s ante el mundo. Por eso pide ser salvado por causa de ese nombre y no por mérito propio.