Salmo 45
Canto de amor para el rey
תהילים 45
El Salmo 45 es un canto de bodas, único en Tehilim por su tema. Los hijos de Kóraj lo titulan «canto de amores», y describe primero al rey —su belleza, su espada ceñida, su trono de rectitud, sus vestiduras perfumadas de mirra y áloe— y luego a la novia, hija de rey, a quien se le pide que olvide su pueblo y la casa de su padre para entregarse a su nuevo destino.
La tradición judía lo lee en varios niveles: como celebración de un rey de la casa de David, y también, siguiendo a Rashi y al Targum, como una alegoría de la relación entre Hashem y el pueblo de Yisrael. La frase «toda la gloria de la hija del rey está adentro» se cita con frecuencia como elogio de la dignidad interior.
1
לַמְנַצֵּחַ עַל־שֹׁשַׁנִּים לִבְנֵי־קֹרַח מַשְׂכִּיל שִׁיר יְדִידֹת׃
Lamnatzéaj al shoshanim livnei Kóraj maskil shir yedidot.
Al director del canto, sobre shoshanim. De los hijos de Kóraj. Maskil. Canto de amores.
2
רָחַשׁ לִבִּי דָּבָר טוֹב אֹמֵר אָנִי מַעֲשַׂי לְמֶלֶךְ לְשׁוֹנִי עֵט סוֹפֵר מָהִיר׃
Rajash libí davar tov, omer aní maasai lemélej, leshoní et sofer mahir.
Bulle mi corazón con una palabra buena; digo yo: mis obras son para el rey; mi lengua es pluma de escriba veloz.
3
יָפְיָפִיתָ מִבְּנֵי אָדָם הוּצַק חֵן בְּשְׂפְתוֹתֶיךָ עַל־כֵּן בֵּרַכְךָ אֱלֹהִים לְעוֹלָם׃
Yofyáfita mibené adam, hutzak jen besiftotéja, al ken berajejá Elohim leolam.
Eres el más hermoso de los hijos del hombre; la gracia se ha derramado en tus labios, por eso te bendijo Di-s para siempre.
4
חֲגוֹר־חַרְבְּךָ עַל־יָרֵךְ גִּבּוֹר הוֹדְךָ וַהֲדָרֶךָ׃
Jagor jarbejá al yarej guibor, hodejá vahadaréja.
Ciñe tu espada al muslo, valiente; es tu esplendor y tu majestad.
5
וַהֲדָרְךָ צְלַח רְכַב עַל־דְּבַר־אֱמֶת וְעַנְוָה־צֶדֶק וְתוֹרְךָ נוֹרָאוֹת יְמִינֶךָ׃
Vahadarjá tzelaj rejav al devar emet veanvá tzédek, vetorejá noraot yeminéja.
Y en tu majestad triunfa, cabalga por causa de la verdad, la humildad y la justicia, y tu diestra te enseñará cosas temibles.
6
חִצֶּיךָ שְׁנוּנִים עַמִּים תַּחְתֶּיךָ יִפְּלוּ בְּלֵב אוֹיְבֵי הַמֶּלֶךְ׃
Jitzéja shenunim, amim tajtéja yipelu, belev oyevé hamélej.
Tus flechas son afiladas —pueblos caerán debajo de ti—, en el corazón de los enemigos del rey.
7
כִּסְאֲךָ אֱלֹהִים עוֹלָם וָעֶד שֵׁבֶט מִישֹׁר שֵׁבֶט מַלְכוּתֶךָ׃
Kisajá Elohim olam vaed, shévet mishor shévet maljutéja.
Tu trono, otorgado por Di-s, permanece por siempre jamás; cetro de rectitud es el cetro de tu reino.
8
אָהַבְתָּ צֶּדֶק וַתִּשְׂנָא רֶשַׁע עַל־כֵּן מְשָׁחֲךָ אֱלֹהִים אֱלֹהֶיךָ שֶׁמֶן שָׂשׂוֹן מֵחֲבֵרֶיךָ׃
Ahavta tzédek vatisná résha, al ken meshajajá Elohim Elohéja shémen sasón mejaveréja.
Amaste la justicia y odiaste la maldad; por eso te ungió Di-s, tu Di-s, con óleo de alegría por encima de tus compañeros.
9
מֹר־וַאֲהָלוֹת קְצִיעוֹת כָּל־בִּגְדֹתֶיךָ מִן־הֵיכְלֵי שֵׁן מִנִּי שִׂמְּחוּךָ׃
Mor vaahalot ketziot kol bigdotéja, min hejlé shen miní simejúja.
Mirra, áloe y casia son todas tus vestiduras; desde palacios de marfil te alegran.
10
בְּנוֹת מְלָכִים בְּיִקְּרוֹתֶיךָ נִצְּבָה שֵׁגַל לִימִינְךָ בְּכֶתֶם אוֹפִיר׃
Benot melajim beyikerotéja, nitzevá shegal liminejá bejétem Ofir.
Hijas de reyes están entre las que te honran; la reina se ha erguido a tu derecha con oro de Ofir.
11
שִׁמְעִי־בַת וּרְאִי וְהַטִּי אָזְנֵךְ וְשִׁכְחִי עַמֵּךְ וּבֵית אָבִיךְ׃
Shimí vat urí vehatí oznej, veshijejí amej uvet avij.
Escucha, hija, y mira, e inclina tu oído; olvida tu pueblo y la casa de tu padre.
12
וְיִתְאָו הַמֶּלֶךְ יָפְיֵךְ כִּי־הוּא אֲדֹנַיִךְ וְהִשְׁתַּחֲוִי־לוֹ׃
Veyitav hamélej yofyej, ki hu adonáyij vehishtajaví lo.
Y el rey deseará tu hermosura, porque él es tu señor; póstrate ante él.
13
וּבַת־צֹר בְּמִנְחָה פָּנַיִךְ יְחַלּוּ עֲשִׁירֵי עָם׃
Uvat Tzor beminjá panáyij yejalu ashiré am.
Y la hija de Tzor vendrá con un presente; los ricos del pueblo buscarán tu favor.
14
כָּל־כְּבוּדָּה בַת־מֶלֶךְ פְּנִימָה מִמִּשְׁבְּצוֹת זָהָב לְבוּשָׁהּ׃
Kol kevudá vat mélej penima, mimishbetzot zahav levushá.
Toda la gloria de la hija del rey está adentro; de engastes de oro es su vestidura.
15
לִרְקָמוֹת תּוּבַל לַמֶּלֶךְ בְּתוּלוֹת אַחֲרֶיהָ רֵעוֹתֶיהָ מוּבָאוֹת לָךְ׃
Lirkamot tuval lamélej, betulot ajaréha reoteha muvaot laj.
Con bordados será llevada ante el rey; vírgenes tras ella, sus compañeras, te son traídas.
16
תּוּבַלְנָה בִּשְׂמָחֹת וָגִיל תְּבֹאֶינָה בְּהֵיכַל מֶלֶךְ׃
Tuvalna bismajot vaguil, tevoena behejal mélej.
Serán conducidas con alegrías y regocijo, entrarán en el palacio del rey.
17
תַּחַת אֲבֹתֶיךָ יִהְיוּ בָנֶיךָ תְּשִׁיתֵמוֹ לְשָׂרִים בְּכָל־הָאָרֶץ׃
Tájat avotéja yihyú vanéja, teshitémo lesarim bejol haáretz.
En lugar de tus padres estarán tus hijos; los pondrás como príncipes en toda la tierra.
18
אַזְכִּירָה שִׁמְךָ בְּכָל־דֹּר וָדֹר עַל־כֵּן עַמִּים יְהוֹדֻךָ לְעֹלָם וָעֶד׃
Azkíra shimjá bejol dor vador, al ken amim yehodúja leolam vaed.
Haré recordar tu nombre por todas las generaciones; por eso los pueblos te agradecerán por siempre jamás.
Preguntas frecuentes
¿De qué habla el Salmo 45?
El Salmo 45 es un canto nupcial dedicado a un rey y a su novia. Su primera mitad describe al rey en su esplendor —su gracia al hablar, su espada, su trono de rectitud, sus vestiduras perfumadas— y su segunda mitad se dirige a la novia, hija de rey, invitándola a dejar atrás la casa de su padre. Es el único salmo de Tehilim con este tema.
¿Qué significa «toda la gloria de la hija del rey está adentro»?
Es un elogio de la dignidad interior por encima del despliegue exterior. La frase se ha citado tradicionalmente para describir el valor de lo que no se exhibe: el carácter, la modestia y la vida interna de la persona. En el contexto del salmo contrasta con la descripción minuciosa de las vestiduras bordadas de oro que vienen a continuación.
¿A quién se refiere el rey del Salmo 45?
La lectura tradicional judía lo entiende como un rey de la casa de David en su día de bodas. Rashi y el Targum lo leen además como una alegoría: el rey representa a Hashem y la novia al pueblo de Yisrael, en la línea de la lectura alegórica del Shir HaShirim. El versículo «tu trono, otorgado por Di-s» se entiende como que la realeza del rey le fue otorgada, no que el rey sea divino.