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Salmo 40

Esperé, esperé en Hashem

תהילים 40

El Salmo 40 comienza con una salvación ya ocurrida: David fue sacado de un pozo estruendoso y del lodo, y sus pies fueron puestos sobre una roca. La respuesta a esa salvación es un cántico nuevo puesto en su boca, y el efecto de ese cántico es que otros lo vean y confíen.

En su parte central el salmo formula un principio que atraviesa a los profetas: lo que se pide no es sacrificio ni ofrenda, sino la disposición a escuchar y a hacer la voluntad de Hashem, con la Torá guardada dentro de las entrañas.

La última sección cambia de tono y vuelve a pedir auxilio ante nuevas angustias. Esos versículos finales reaparecen, con pequeñas variantes, como el Salmo 70 completo.

1
לַמְנַצֵּחַ לְדָוִד מִזְמוֹר׃
Lamnatzéaj leDavid mizmor.
Al director del canto. De David, salmo.
2
קַוֺּה קִוִּיתִי יְהוָה וַיֵּט אֵלַי וַיִּשְׁמַע שַׁוְעָתִי׃
Kavó kivíti Adonai, vayet elai vayishmá shavatí.
Esperé, esperé en Hashem, y Él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor.
3
וַיַּעֲלֵנִי מִבּוֹר שָׁאוֹן מִטִּיט הַיָּוֵן וַיָּקֶם עַל־סֶלַע רַגְלַי כּוֹנֵן אֲשֻׁרָי׃
Vayaaléni mibor shaón, mitit hayaven, vayákem al sela raglai, konén ashurai.
Me sacó de un pozo estruendoso, del lodo cenagoso, y puso mis pies sobre una roca; afirmó mis pasos.
4
וַיִּתֵּן בְּפִי שִׁיר חָדָשׁ תְּהִלָּה לֵאלֹהֵינוּ יִרְאוּ רַבִּים וְיִירָאוּ וְיִבְטְחוּ בַּיהוָה׃
Vayitén befí shir jadash, tehilá lElohenu, yir'ú rabim veyiráu, veyivtejú bAdonai.
Y puso en mi boca un cántico nuevo, una alabanza a nuestro Di-s; muchos lo verán y temerán, y confiarán en Hashem.
5
אַשְׁרֵי הַגֶּבֶר אֲשֶׁר־שָׂם יְהֹוָה מִבְטַחוֹ וְלֹא־פָנָה אֶל־רְהָבִים וְשָׂטֵי כָזָב׃
Ashrei haguéver asher sam Adonai mivtajó, veló faná el rehavim vesatei jazav.
Dichoso el hombre que pone en Hashem su confianza y no se vuelve hacia los soberbios ni hacia los que se desvían tras la mentira.
6
רַבּוֹת עָשִׂיתָ אַתָּה יְהוָה אֱלֹהַי נִפְלְאֹתֶיךָ וּמַחְשְׁבֹתֶיךָ אֵלֵינוּ אֵין עֲרֹךְ אֵלֶיךָ אַגִּידָה וַאֲדַבֵּרָה עָצְמוּ מִסַּפֵּר׃
Rabot asíta Ata Adonai Elohai, nifleotéja umajshevotéja elenu, ein aroj eléja, aguída vaadabéra, atzemú misaper.
Mucho hiciste tú, Hashem, Di-s mío: tus maravillas y tus pensamientos hacia nosotros; nada se te compara. Si quisiera declararlos y hablar de ellos, son demasiados para contarlos.
7
זֶבַח וּמִנְחָה לֹא־חָפַצְתָּ אָזְנַיִם כָּרִיתָ לִּי עוֹלָה וַחֲטָאָה לֹא שָׁאָלְתָּ׃
Zévaj uminjá lo jafatzta, oznáyim karíta li, olá vajataá lo shaálta.
Sacrificio y ofrenda no deseaste; oídos me abriste; holocausto y ofrenda por el pecado no pediste.
8
אָז אָמַרְתִּי הִנֵּה־בָאתִי בִּמְגִלַּת־סֵפֶר כָּתוּב עָלָי׃
Az amarti hiné váti, bimguilat séfer katuv alai.
Entonces dije: He aquí, he venido; en el rollo del libro está escrito acerca de mí.
9
לַעֲשׂוֹת־רְצוֹנְךָ אֱלֹהַי חָפָצְתִּי וְתוֹרָתְךָ בְּתוֹךְ מֵעָי׃
Laasot retzonejá Elohai jafátzti, vetoratejá betoj meai.
Hacer tu voluntad, Di-s mío, he deseado, y tu Torá está dentro de mis entrañas.
10
בִּשַּׂרְתִּי צֶדֶק בְּקָהָל רָב הִנֵּה שְׂפָתַי לֹא אֶכְלָא יְהוָה אַתָּה יָדָעְתָּ׃
Bisarti tzédek bekahal rav, hiné sefatai lo ejlá, Adonai Ata yadata.
Anuncié la justicia en la gran congregación; he aquí, no cerré mis labios; Hashem, tú lo sabes.
11
צִדְקָתְךָ לֹא־כִסִּיתִי בְּתוֹךְ לִבִּי אֱמוּנָתְךָ וּתְשׁוּעָתְךָ אָמָרְתִּי לֹא־כִחַדְתִּי חַסְדְּךָ וַאֲמִתְּךָ לְקָהָל רָב׃
Tzidkatejá lo jisíti betoj libí, emunatejá utshuatejá amarti, lo jijadti jasdejá vaamitejá lekahal rav.
Tu justicia no encubrí dentro de mi corazón; tu fidelidad y tu salvación declaré; no oculté tu bondad ni tu verdad ante la gran congregación.
12
אַתָּה יְהוָה לֹא־תִכְלָא רַחֲמֶיךָ מִמֶּנִּי חַסְדְּךָ וַאֲמִתְּךָ תָּמִיד יִצְּרוּנִי׃
Ata Adonai lo tijlá rajaméja miméni, jasdejá vaamitejá tamid yitzrúni.
Tú, Hashem, no retengas de mí tu misericordia; que tu bondad y tu verdad me guarden siempre.
13
כִּי אָפְפוּ־עָלַי רָעוֹת עַד־אֵין מִסְפָּר הִשִּׂיגוּנִי עֲוֺנֹתַי וְלֹא־יָכֹלְתִּי לִרְאוֹת עָצְמוּ מִשַּׂעֲרוֹת רֹאשִׁי וְלִבִּי עֲזָבָנִי׃
Ki afefú alai raot ad ein mispar, hisiguni avonotai veló yajólti lir'ot, atzemú misaarot roshí, velibí azaváni.
Porque me han rodeado males sin número; me alcanzaron mis iniquidades y no puedo ver; son más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me ha abandonado.
14
רְצֵה יְהוָה לְהַצִּילֵנִי יְהוָה לְעֶזְרָתִי חוּשָׁה׃
Retzé Adonai lehatziléni, Adonai leezratí júsha.
Quieras, Hashem, librarme; Hashem, apresúrate en mi ayuda.
15
יֵבֹשׁוּ וְיַחְפְּרוּ יַחַד מְבַקְשֵׁי נַפְשִׁי לִסְפּוֹתָהּ יִסֹּגוּ אָחוֹר וְיִכָּלְמוּ חֲפֵצֵי רָעָתִי׃
Yevóshu veyajperú yájad mevakshei nafshí lispotá, yisogu ajor veyikalmú jafetzei raatí.
Queden avergonzados y confundidos a la vez los que buscan mi vida para quitármela; retrocedan y queden humillados los que desean mi mal.
16
יָשֹׁמּוּ עַל־עֵקֶב בָּשְׁתָּם הָאֹמְרִים לִי הֶאָח הֶאָח׃
Yashómu al ékev boshtam, haomrim li heaj heaj.
Queden desolados a causa de su propia vergüenza los que me dicen: ¡Ajá, ajá!
17
יָשִׂישׂוּ וְיִשְׂמְחוּ בְּךָ כָּל־מְבַקְשֶׁיךָ יֹאמְרוּ תָמִיד יִגְדַּל יְהוָה אֹהֲבֵי תְּשׁוּעָתֶךָ׃
Yasísu veyismejú bejá kol mevakshéja, yomrú tamid yigdal Adonai, ohavei teshuatéja.
Se gocen y se alegren en ti todos los que te buscan; digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Hashem.
18
וַאֲנִי עָנִי וְאֶבְיוֹן אֲדֹנָי יַחֲשָׁב לִי עֶזְרָתִי וּמְפַלְטִי אַתָּה אֱלֹהַי אַל־תְּאַחַר׃
Vaaní aní veevyón Adonai yajashov li, ezratí umfaltí Ata, Elohai al teajar.
Y yo soy pobre y necesitado; que el Señor piense en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Di-s mío, no tardes.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el «cántico nuevo» del Salmo 40?
Es la respuesta de David a haber sido salvado: después de ser sacado del pozo y del lodo, recibe en su boca un cántico que no existía antes. El salmo aclara para qué sirve ese cántico: no es solo gratitud personal, sino que «muchos lo verán y confiarán en Hashem». La experiencia de uno se convierte en fundamento de la confianza de otros.
¿Por qué el Salmo 40 dice que Hashem no desea sacrificios?
El versículo 7 no anula el servicio del Templo, sino que establece una prioridad: lo primero que se pide es la escucha y la disposición interior. El versículo siguiente lo confirma cuando David dice que desea hacer la voluntad de Hashem y que la Torá está dentro de sus entrañas. Es la misma idea que expresan los profetas: la ofrenda sin la intención no es lo que se busca.
¿Por qué el final del Salmo 40 se parece al Salmo 70?
Los versículos 14 al 18 del Salmo 40 reaparecen, con pequeñas variantes, como el texto completo del Salmo 70. La repetición de secciones enteras ocurre en varios lugares de Tehilim, ya que los salmos fueron reunidos de distintas colecciones y una misma sección podía usarse de forma independiente.
¿Qué significa «esperé, esperé en Hashem»?
El hebreo repite la raíz del verbo esperar, y esa duplicación indica una espera intensa y sostenida en el tiempo, no un momento aislado. El salmo comienza así deliberadamente: antes de describir la salvación, describe la espera que la precedió, dejando claro que la respuesta no fue inmediata.