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Salmo 19

Los cielos relatan Su gloria

תהילים 19

El Salmo 19 tiene dos mitades que se iluminan mutuamente. La primera describe el testimonio silencioso de la creación: los cielos relatan la gloria divina sin habla ni palabras, y el sol recorre su camino como un novio que sale de su dosel. La segunda cambia de tema y canta la Torá de Hashem, «perfecta, restaura el alma», con seis expresiones sucesivas —Torá, testimonio, preceptos, mandamiento, temor y juicios— cada una con su cualidad y su efecto.

El salmo se recita en Pesukei DeZimrá en Shabat y en las festividades. Su último versículo, «Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti», se convirtió en la frase con la que se concluye la Amidá en todas las plegarias del año.

Cuándo se dice: En Shabat y festividades, en Pesukei DeZimrá

1
לַמְנַצֵּחַ מִזְמוֹר לְדָוִד׃
Lamnatzéaj mizmor leDavid.
Al director del canto; salmo de David.
2
הַשָּׁמַיִם מְסַפְּרִים כְּבוֹד־אֵל וּמַעֲשֵׂה יָדָיו מַגִּיד הָרָקִיעַ׃
Hashamáyim mesaperim kevod El, umaasé yadav maguid harakía.
Los cielos relatan la gloria de Di-s, y la obra de Sus manos anuncia el firmamento.
3
יוֹם לְיוֹם יַבִּיעַ אֹמֶר וְלַיְלָה לְּלַיְלָה יְחַוֶּה־דָּעַת׃
Yom leyom yabía ómer, veláila leláila yejavé dáat.
Un día al otro día vierte palabra, y una noche a la otra noche declara conocimiento.
4
אֵין־אֹמֶר וְאֵין דְּבָרִים בְּלִי נִשְׁמָע קוֹלָם׃
En ómer veén devarim, belí nishmá kolam.
No hay habla ni palabras; su voz no se oye.
5
בְּכָל־הָאָרֶץ יָצָא קַוָּם וּבִקְצֵה תֵבֵל מִלֵּיהֶם לַשֶּׁמֶשׁ שָׂם־אֹהֶל בָּהֶם׃
Bejol haáretz yatzá kavam, uvitzé tevel milehem, lashémesh sam óhel bahem.
Por toda la tierra salió su línea, y hasta el confín del mundo sus expresiones. Para el sol puso una tienda entre ellos.
6
וְהוּא כְּחָתָן יֹצֵא מֵחֻפָּתוֹ יָשִׂישׂ כְּגִבּוֹר לָרוּץ אֹרַח׃
Vehú kejatán yotzé mejupató, yasís keguibor larutz óraj.
Y él, como un novio que sale de su dosel, se alegra como un valiente al correr su camino.
7
מִקְצֵה הַשָּׁמַיִם מוֹצָאוֹ וּתְקוּפָתוֹ עַל־קְצוֹתָם וְאֵין נִסְתָּר מֵחַמָּתוֹ׃
Miktzé hashamáyim motzaó, utkufató al ketzotam, veén nistar mejamató.
Desde un extremo de los cielos es su salida, y su circuito hasta los otros extremos; nada se oculta de su calor.
8
תּוֹרַת יְהוָה תְּמִימָה מְשִׁיבַת נָפֶשׁ עֵדוּת יְהוָה נֶאֱמָנָה מַחְכִּימַת פֶּתִי׃
Torat Adonai temimá meshivat náfesh, edut Adonai neemaná majkimat péti.
La Torá de Hashem es perfecta, restaura el alma; el testimonio de Hashem es fiel, hace sabio al simple.
9
פִּקּוּדֵי יְהוָה יְשָׁרִים מְשַׂמְּחֵי־לֵב מִצְוַת יְהוָה בָּרָה מְאִירַת עֵינָיִם׃
Pikudé Adonai yesharim mesamejé lev, mitzvat Adonai bará meirat enáyim.
Los preceptos de Hashem son rectos, alegran el corazón; el mandamiento de Hashem es puro, ilumina los ojos.
10
יִרְאַת יְהוָה טְהוֹרָה עוֹמֶדֶת לָעַד מִשְׁפְּטֵי־יְהוָה אֱמֶת צָדְקוּ יַחְדָּו׃
Yirat Adonai tehorá omédet laad, mishpeté Adonai emet tzadekú yajdav.
El temor de Hashem es limpio, permanece para siempre; los juicios de Hashem son verdad, todos ellos justos.
11
הַנֶּחֱמָדִים מִזָּהָב וּמִפַּז רָב וּמְתוּקִים מִדְּבַשׁ וְנֹפֶת צוּפִים׃
Hanejemadim mizahav umipaz rav, umtukim midvash venófet tzufim.
Más deseables que el oro, y que mucho oro fino; y más dulces que la miel y que el destilar de los panales.
12
גַּם־עַבְדְּךָ נִזְהָר בָּהֶם בְּשָׁמְרָם עֵקֶב רָב׃
Gam avdejá nizhar bahem, beshomram ékev rav.
También Tu siervo es advertido por ellos; en guardarlos hay gran recompensa.
13
שְׁגִיאוֹת מִי־יָבִין מִנִּסְתָּרוֹת נַקֵּנִי׃
Sheguiot mi yavín, ministarot nakeni.
Los errores, ¿quién los discierne? De las faltas ocultas límpiame.
14
גַּם מִזֵּדִים חֲשֹׂךְ עַבְדֶּךָ אַל־יִמְשְׁלוּ־בִי אָז אֵיתָם וְנִקֵּיתִי מִפֶּשַׁע רָב׃
Gam mizedim jasoj avdéja, al yimshelu vi, az etam venikeiti mipesha rav.
También de las faltas deliberadas preserva a Tu siervo; que no me dominen. Entonces seré íntegro y quedaré limpio de gran transgresión.
15
יִהְיוּ לְרָצוֹן אִמְרֵי־פִי וְהֶגְיוֹן לִבִּי לְפָנֶיךָ יְהוָה צוּרִי וְגֹאֲלִי׃
Yihyú leratzón imré fi vehegyón libí lefanéja, Adonai tzurí vegoalí.
Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti, Hashem, mi roca y mi redentor.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se dice el Salmo 19?
El Salmo 19 se recita en Pesukei DeZimrá, la sección de salmos de la plegaria matutina, en Shabat y en las festividades. No forma parte del orden de los días de semana, sino de los capítulos que se agregan cuando la plegaria se amplía. Su tema —la creación que testimonia y la Torá que instruye— encaja con el carácter de esos días.
¿Por qué el Salmo 19 habla primero de los cielos y después de la Torá?
Porque presenta dos formas de conocer a Hashem que se complementan. La creación da un testimonio universal pero mudo: «no hay habla ni palabras», y aun así su mensaje llega a todos los confines. La Torá, en cambio, habla con palabras explícitas y da instrucciones concretas que restauran el alma y hacen sabio al simple. El salmo pasa de una a otra sin transición precisamente para mostrar que son dos capítulos del mismo testimonio.
¿De dónde viene la frase con la que termina la Amidá?
«Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti, Hashem, mi roca y mi redentor» es el último versículo del Salmo 19, y se adoptó como frase de cierre de la Amidá en todas las plegarias. La elección es natural: es un pedido de que la plegaria misma sea aceptada, formulado justo cuando la plegaria termina.
¿Qué significa «los errores, ¿quién los discierne?»?
El versículo 13 reconoce que nadie puede tener conciencia completa de sus propias faltas, y por eso pide ser limpiado de las que permanecen ocultas incluso para uno mismo. El versículo siguiente pasa al otro extremo: las faltas deliberadas, sobre las que sí hay conciencia, y pide no quedar dominado por ellas. Entre ambos versículos el salmo abarca todo el rango de la responsabilidad humana.