¿La oración cura enfermedades?
La tefilá es útil para todas las cosas. Pues encontramos que sirve para la curación de los enfermos, como le sirvió a Jizkiahu: “Escuché tu oración… he aquí que te curo, al tercer día subirás a la casa de Hashem” (Melajim II 20).
¿La oración salva de la muerte?
Y sirve para salvarse de la muerte, pues cuando Israel pecó con el becerro se le dijo a Moshé “déjame y los destruiré”, y se salvaron con la tefilá de Moshé. Y así también Yoná se salvó con su oración desde el vientre del pez.
¿La oración ayuda a tener hijos?
Y sirve para recordar a las estériles, como está escrito “y rogó Yitzjak a Hashem… y le respondió Hashem”. Y así también Janá fue recordada por su tefilá.
¿Sirve para el hambre y para la guerra?
Y sirve para el hambre: “Y hubo hambre en los días de David durante tres años, y David rogó a Hashem”.
Y sirve para la guerra: dice el versículo sobre la guerra de Sanjeriv “y oró el rey Jizkiahu… y envió Hashem un ángel y exterminó a todo hombre valiente”, etcétera.
¿Puede la oración lograr cosas opuestas entre sí?
Y también la tefilá sirve incluso para asuntos contrarios, pues Moshé dijo “recuerda a Avraham”, y Asaf dijo “no recuerdes contra nosotros las faltas de los primeros”. Resulta entonces que sirve para el recuerdo y también para el olvido. Y no encontramos ninguna mitzvá que sirva para todas estas cosas salvo la tefilá.
¿Sirve para toda clase de aflicciones?
Y resulta también que la tefilá sirve para todas las aflicciones, como está escrito en la oración de Shlomó: “peste que hubiere, hambre que hubiere, tizón, langosta y añublo, toda plaga y toda enfermedad”, etcétera.
Y sirve también para salvarse de la aflicción y del exilio: se dijo en Egipto “y clamaron, y subió su clamor a Di-s desde el trabajo”… “y escuchó Di-s su gemido”. Y así también Daniel y Ezrá: con su oración, Israel subió del exilio.
¿Para quién sirve la tefilá?
Resulta entonces que la tefilá es como el bálsamo que contiene la cura de todas las clases de enfermedades, y es útil para todos los cuerpos; y por eso sirve también para toda clase de personas, pues dijo Shlomó “y también al extranjero que no es de Tu pueblo Israel”, etcétera. Y sirve también incluso para los malvados completos, como se menciona en el asunto de la oración de Menashé.
(“Otzar Tefilot Israel”, en nombre del Baal HaIkarim)