Tzetl Katan — Las diecisiete conductas de Rabí Elimélej de Lizhensk
El Tzetl Katan, la «pequeña nota», es la lista de diecisiete conductas que dejó escritas Rabí Elimélej de Lizhensk, uno de los grandes maestros del jasidut. Cada punto es una instrucción práctica para el trabajo interior: pensamiento de Kidush Hashem, cuidado del habla, orden en el estudio, intención en la oración y quiebre de las malas cualidades. El propio autor pide releerla periódicamente y explicarla palabra por palabra.
Tzetl Katan, de nuestro maestro el Rav Rabí Elimélej de Lizhensk, de bendita memoria
Estas son las cosas que hará la persona y vivirá por ellas:
1
En todo momento e instante en que esté libre del estudio de la Torá, y en especial cuando esté ocioso solo en una habitación o acostado en su cama sin poder dormir, que piense en esta Mitzvá positiva de «y seré santificado entre los hijos de Israel». Que imagine en su alma y represente en su pensamiento como si un fuego grande y terrible ardiera ante él hasta el corazón de los cielos, y que él, por la Kedushá del Nombre bendito, quiebra su naturaleza y se arroja al fuego para santificar el Nombre bendito. Y el pensamiento bueno el Santo, bendito es Él, lo une a la acción. Resulta entonces que no está acostado ni sentado ociosamente, sino que cumple una Mitzvá positiva de la Torá.
2
En el primer versículo del Kriat Shemá y en la primera Berajá de la Amidá pensará como se mencionó arriba; y además tendrá la intención de que, si lo torturaran todas las naciones del mundo con todos los tormentos duros y le arrancaran la piel de su carne para hacerle negar, Di-s libre, Su unicidad, soportaría todos los sufrimientos y no accedería a ellos, Di-s libre. Y que se represente en su mente y en su pensamiento como si se lo estuvieran haciendo, como se mencionó; y con esto habrá cumplido la obligación del Kriat Shemá y de la Tefilá conforme a la ley.
3
También en el momento de comer y de la unión conyugal tendrá la intención mencionada; y cuando comience a sentir placer físico, representará en su pensamiento lo mencionado, y de inmediato dirá con su boca y con su corazón que mayor placer y alegría tendría en cumplir la Mitzvá positiva de «y seré santificado» del modo mencionado, que en esta sensación de placer físico, que proviene de la lepra de la piel de la serpiente. Y así dirá. Y prueba de ello es que, si unos asesinos lo arrebataran en medio de la comida o de la unión conyugal para hacerle esos tormentos duros, se alegraría por la santificación del Nombre bendito más que por este placer físico. Pero que cuide decir verdad en su corazón, y que en ese momento esté grabado en la tabla de su corazón, en lo interior y en lo íntimo del corazón, con verdad completa; y que no se engañe a sí mismo hasta ser como quien pretende engañar a la Mente Suprema, Di-s libre.
4
En todas las cosas del mundo, sea en la Torá, sea en la oración, sea en las Mitzvot prácticas, que se acostumbre a decir con estas palabras: He aquí que hago esto para la unión del Santo, bendito es Él, y Su Shejiná, para dar satisfacción al Creador, bendito sea Su Nombre. Y que se acostumbre a decirlo desde lo íntimo del corazón; y con el paso del tiempo sentirá una gran iluminación en esta declaración.
5
Cuando comience a despertarse en él una mala cualidad, Di-s libre, de las malas cualidades a las que está habituado, como la terquedad, la vergüenza que proviene del orgullo, la pereza y la ociosidad que llevan al hastío y cosas semejantes, dirá de inmediato con estas palabras y con toda su fuerza: El kenaaní, el jití, el perizí, el jiví, el yebusí y el guirgashí, y se salvará. Y que se acostumbre a limitar su mirada, para no mirar más allá de cuatro codos, aun estando en su casa, y en especial en la sinagoga, en la habitación donde estudia y cuando camina por la calle. Y cuando se presente ante él una mujer, incluso su esposa o sus hijos pequeños y cosas semejantes, que represente ante sus ojos el Nombre Adná-i.
6
Cuando le venga, Di-s libre, un mal pensamiento de inmoralidad, dirá varias veces: «Y te guardarás de toda cosa mala», y pensará entonces en la enseñanza de nuestros Sabios, de bendita memoria, que expusieron sobre este versículo, que no piense la persona de día y llegue a impureza de noche. Y que no deje, Di-s libre, que el mal pensamiento permanezca en su mente, para no contaminar la Mente Suprema, Di-s libre.
7
Cuando llegue a sus ojos, Di-s libre, por circunstancia, una visión mala, como animales o aves que se aparean, o un palmo descubierto en una mujer en lugar de recato, y cosas semejantes, dirá de inmediato el versículo: «Y no vayan tras su corazón», y no contaminará su mente, Di-s libre.
8
Que se acostumbre a no iniciar conversación con nadie, salvo por una gran necesidad que le sea imprescindible; e incluso lo imprescindible lo hablará con palabras muy breves, cernidas por trece cedazos, para que no haya en su palabra ninguna mentira, Di-s libre, ni adulación, ni Lashón HaRá, ni murmuración, ni humillación de nadie, ni exhibición de sus propias obras ante la gente. Y que se acostumbre al principio general que dijeron nuestros Sabios: enseña a tu lengua a decir «no sé». Cuando le hablen personas que no se cuidan de decir palabras vanas, que se aparte de ellas con todas sus fuerzas y con toda clase de estrategias; y cuando no le sea posible de ningún modo apartarse de ellas, que al menos abrevie mucho en lo que se ve obligado a responderles.
9
Que se acostumbre a decir de inmediato, apenas despierte de su sueño: Te agradezco ante Ti, Rey vivo y eterno, que has devuelto en mí mi Neshamá con misericordia; grande es Tu fidelidad. Y dirá, aunque sea en su lengua materna, con corazón alegre: Bendito el Di-s Altísimo, que me dio la Mitzvá de los tzitzit con los que estoy rodeado, y la Mitzvá de la Netilat Yadáyim de la mañana, para apartar el espíritu impuro y la klipá dura de sobre mis dos manos. Y cuide que su corazón esté lleno de alegría al decirlo, como se mencionó; y que acepte sobre sí la restricción de hablar poco, mencionada en el punto 8.
10
Que cuide mucho la constancia del estudio, con las porciones fijas según su orden, de inmediato al levantarse de su sueño y después de decir el Tikún Jatzot y el Tzetl Katan. Que no se aparte del libro que estudia ni siquiera una hora. Cada vez que se siente a estudiar, y después de decir la oración del penitente que comienza «Aná Hashem», etcétera, y la oración del estudio de Torá que comienza «Heme aquí que quiero estudiar», que procure con todas sus fuerzas no hacer ninguna interrupción, ni siquiera con otro pensamiento fuera del pensamiento del estudio y del pensamiento del Tzetl Katan que está ante sus ojos; pues la luz que hay en él lo hará volver al bien.
11
Que se acostumbre a orar con todas sus fuerzas y con una voz que despierte la intención, para adherir el pensamiento a la palabra, con su rostro hacia la pared, dentro del sidur de la oración, por la mañana y por la tarde; y que no mire a los costados desde el comienzo de la oración hasta su final. Y en la repetición de la Amidá por el jazán, que siga en el sidur para responder Amén con todas sus fuerzas en cada Berajá. Y en el momento de la lectura de la Torá, que preste oído a cada palabra del lector, como quien lee la Meguilá. Y que se haga como mudo en la sinagoga, incluso antes de la oración y después de ella, hasta que vuelva a su casa.
12
Que represente siempre en su pensamiento, y en especial en el momento de leer este Tzetl Katan, como si un hombre estuviera de pie junto a él y lo despertara con una voz de gran estruendo para cumplir todas estas conductas. Y que no deje caer a tierra ninguna cosa de ellas, ni siquiera un punto pequeño. Y cuando se acostumbre así, con el correr del tiempo le vendrá un gran despertar desde el lado de su Neshamá, chispas de fuego, llama de Ka-h.
13
Contar cada vez, ante quien le enseña el camino de Hashem, e incluso ante un amigo fiel, todos los pensamientos y las malas reflexiones que están contra nuestra santa Torá y que el Yetzer HaRá hace subir a su mente y a su corazón, sea en el momento de la Torá y la oración, sea al acostarse en su cama, sea en medio del día; y que no oculte nada por vergüenza. Resulta que, por medio de contar las cosas, al sacarlas de la potencia al acto quiebra la fuerza del Yetzer HaRá, de modo que no pueda dominarlo tanto en otra ocasión; además del buen consejo que podrá recibir de su compañero, que es camino de Hashem. Y es una Segulá maravillosa.
14
Que cuide mucho, mucho y mucho, de repasar de tanto en tanto, cada cierto tiempo, este Tzetl Katan, y que explique cada palabra en su lengua materna; y que esto le sea ley que no ha de transgredir. Y que estudie antes de la unión conyugal el capítulo 16 del Reshit Jojmá y las conductas del Arí, de bendita memoria; y si le queda tiempo, que estudie también el capítulo 17 del mencionado Reshit Jojmá. Y que esto le sea ley que no ha de transgredir.
15
Antes de la Netilat Yadáyim para comer, dirá la oración del penitente de Rabenu Yoná, de bendita memoria. Y después de comer el pan del HaMotzí dirá con estas palabras: Para la unión del Santo, bendito es Él, y Su Shejiná: no como para el placer de mi cuerpo, Di-s libre, sino para que mi cuerpo esté sano y fuerte para Su servicio, bendito sea Su Nombre; y que ningún pecado, ninguna transgresión, ningún mal pensamiento ni placer físico impidan la unión del Santo, bendito es Él, por medio de las chispas sagradas de esta comida y esta bebida. Y cuando coma algo, tendrá la intención de que el sabor que siente en su boca al masticar y al tragar es la interioridad de la Kedushá y las chispas de santidad que residen en aquel alimento o bebida; y que por medio de la comida, la trituración con los dientes y el estómago, se separa la interioridad del alimento, para que no se convierta en residuo que alimente a las fuerzas externas. Y entonces su alma disfruta de la interioridad, y el desecho se convierte en residuo y es rechazado hacia las fuerzas externas. Y que acepte entonces en su pensamiento que, de inmediato, apenas sienta que necesita hacer sus necesidades, no retendrá el desecho dentro de sí para no contaminar, Di-s libre, su mente ni ensuciar su alma reteniendo dentro de sí ni un solo instante. Y que represente también ante sí, en el momento de comer, las letras de la palabra «maajal» (alimento) en escritura asiria, y piense que suman noventa y uno, como el número del Nombre Havayá entrelazado con Adná-i.
16
La persona no fue creada en el mundo sino para quebrar su naturaleza. Por eso que se apresure a corregir sus cualidades precisamente en el año dieciocho, como explicaré. Por ejemplo, quien nació con naturaleza de terquedad, que quiebre su naturaleza durante cuarenta días consecutivos haciendo precisamente lo contrario de lo que le sube al pensamiento. Y así quien es perezoso por naturaleza, que se acostumbre durante cuarenta días consecutivos a hacer todo con diligencia: al ir a acostarse en su cama, al levantarse por la mañana de su lecho, al vestirse con diligencia, en la Netilat Yadáyim, al limpiar su cuerpo, al ir con diligencia a la sinagoga de inmediato después de levantarse del libro, y cosas semejantes. Y así quien es tímido por la parte de la vergüenza mala, que se acostumbre durante cuarenta días a orar precisamente en voz alta y con el movimiento de sus miembros, y a cumplir «todos mis huesos dirán», y a bendecir sobre la Torá en voz alta, hasta que lo ayuden desde el Cielo a quitar de él la vergüenza mala. Y así aquel cuyas palabras no salen bien y ordenadas por el hábito de su naturaleza y de sus órganos del habla, que se acostumbre durante cuarenta días a prestar oído a las palabras que salen de su boca, sea en asuntos mundanos, sea en asuntos celestiales, sea en el momento del estudio; pues el hábito de cualquier cosa se vuelve dominante. Y así aquel cuya naturaleza es no ser constante en su estudio, que se acostumbre también durante cuarenta días y estudie más de lo que acostumbra, y que mire cada vez, antes del estudio, en mi Tzetl Katan; y de allí en adelante lo ayudarán desde el Cielo para ir añadiendo en el quiebre de las malas cualidades hasta acabar con ellas.
17
En todo momento en que esté libre de la Torá y de la oración, que aprenda de memoria las cosas que necesita, como el Tikún Rajel y el Tikún Leá, la oración del penitente, la Berajá de la luna, «Brij Shemé», «Al HaKol» y «Modim deRabanán». Y que piense en la Mitzvá positiva de «y seré santificado», etcétera, como está escrito arriba.
Traducción propia del hebreo original. En las citas bíblicas usamos el trato de «ustedes» (español neutro latinoamericano), no el «vosotros» de las ediciones peninsulares.
Preguntas frecuentes
El Tzetl Katan, que significa u00abla nota pequeu00f1au00bb, es una lista de diecisiete conductas escritas por Rabu00ed Elimu00e9lej de Lizhensk, de bendita memoria. Cada punto es una instrucciu00f3n pru00e1ctica para el trabajo del alma: pensamiento de Kidush Hashem, cuidado del habla, orden en el estudio, intenciu00f3n en la oraciu00f3n y quiebre de las malas cualidades.
El Tzetl Katan fue escrito por Rabu00ed Elimu00e9lej de Lizhensk, uno de los grandes maestros del jasidut y autor del Nu00f3am Elimu00e9lej. La nota estu00e1 redactada como instrucciones directas a su discu00edpulo, y por eso su lenguaje es breve y concreto.
El propio texto pide, en el punto catorce, cuidar mucho de repasar el Tzetl Katan de tanto en tanto y explicar cada palabra en la lengua que uno entiende, y que esto sea una ley que no se transgreda. En el punto diez indica ademu00e1s decirlo por la mau00f1ana, despuu00e9s del Tiku00fan Jatzot, y mirarlo antes de sentarse a estudiar.
El punto diecisu00e9is enseu00f1a que la persona fue creada para quebrar su naturaleza, y propone un trabajo de cuarenta du00edas consecutivos actuando en contra de la cualidad que se quiere corregir: el terco hace lo opuesto a su impulso, el perezoso actu00faa con diligencia y el tu00edmido reza en voz alta. Rabu00ed Elimu00e9lej promete que a partir de allu00ed lo ayudaru00e1n desde el Cielo hasta acabar con esas cualidades.