El Salmo 97 abre igual que el 93 —«Hashem reina»— pero desarrolla la idea con imágenes de tormenta: nube y densa oscuridad, fuego que avanza, relámpagos que alumbran el mundo, montes que se derriten como cera. Es una descripción de revelación, no de destrucción: lo que se manifiesta detrás de la nube, según el versículo 2, son justicia y juicio, la base misma del trono.
El salmo contrasta dos reacciones ante ese momento. Los que sirven a imágenes talladas quedan avergonzados, mientras que Tzión oye y se alegra. Y termina con dos versículos muy citados: la luz sembrada para el tzadik, imagen de un bien que fue plantado y todavía no brotó, y el llamado final a alegrarse en Hashem.
Se dice el viernes por la tarde como cuarto salmo de Kabalat Shabat.
Cuándo se dice:
En Kabalat Shabat, el viernes por la tarde
1
יְהוָה מָלָךְ תָּגֵל הָאָרֶץ יִשְׂמְחוּ אִיִּים רַבִּים׃
Adonai malaj taguel haáretz, yismejú iyim rabim.
Hashem reina, se gozará la tierra; se alegrarán las muchas islas.
2
עָנָן וַעֲרָפֶל סְבִיבָיו צֶדֶק וּמִשְׁפָּט מְכוֹן כִּסְאוֹ׃
Anán vaarafel sevivav, tzédek umishpat mejón kis'ó.
Nube y densa oscuridad lo rodean; justicia y juicio son la base de su trono.
3
אֵשׁ לְפָנָיו תֵּלֵךְ וּתְלַהֵט סָבִיב צָרָיו׃
Esh lefanav telej, utlahet saviv tzarav.
Fuego irá delante de él, y abrasará en derredor a sus adversarios.
4
הֵאִירוּ בְרָקָיו תֵּבֵל רָאֲתָה וַתָּחֵל הָאָרֶץ׃
Heíru verakav tevel, raatá vatajel haáretz.
Alumbraron sus relámpagos el mundo; vio la tierra y se estremeció.
5
הָרִים כַּדּוֹנַג נָמַסּוּ מִלִּפְנֵי יְהוָה מִלִּפְנֵי אֲדוֹן כָּל־הָאָרֶץ׃
Harim kadonag namásu milifné Adonai, milifné adón kol haáretz.
Los montes se derritieron como cera ante Hashem, ante el Señor de toda la tierra.
6
הִגִּידוּ הַשָּׁמַיִם צִדְקוֹ וְרָאוּ כָל־הָעַמִּים כְּבוֹדוֹ׃
Higuídu hashamáyim tzidkó, veraú jol haamim kevodó.
Declararon los cielos su justicia, y vieron todos los pueblos su gloria.
7
יֵבֹשׁוּ כָּל־עֹבְדֵי פֶסֶל הַמִּתְהַלְלִים בָּאֱלִילִים הִשְׁתַּחֲווּ־לוֹ כָּל־אֱלֹהִים׃
Yevóshu kol ovdé fésel hamit'halelim baelilim, hishtajavú lo kol elohim.
Se avergonzarán todos los que sirven a la imagen tallada, los que se glorían en ídolos vanos. Póstrense ante él todos los poderes.
8
שָׁמְעָה וַתִּשְׂמַח צִיּוֹן וַתָּגֵלְנָה בְּנוֹת יְהוּדָה לְמַעַן מִשְׁפָּטֶיךָ יְהוָה׃
Shameá vatismaj Tzión, vataguélna benot Yehudá, lemáan mishpatéja Adonai.
Oyó y se alegró Tzión, y se gozaron las hijas de Yehudá por tus juicios, Hashem.
9
כִּי־אַתָּה יְהוָה עֶלְיוֹן עַל־כָּל־הָאָרֶץ מְאֹד נַעֲלֵיתָ עַל־כָּל־אֱלֹהִים׃
Ki atá Adonai Elyón al kol haáretz, meod naaléta al kol elohim.
Porque tú, Hashem, eres el Altísimo sobre toda la tierra; muy exaltado estás sobre todos los dioses.
10
אֹהֲבֵי יְהוָה שִׂנְאוּ רָע שֹׁמֵר נַפְשׁוֹת חֲסִידָיו מִיַּד רְשָׁעִים יַצִּילֵם׃
Ohavé Adonai sin'ú ra, shomer nafshot jasidav, miyad reshaím yatzilem.
Los que aman a Hashem, aborrezcan el mal. Él guarda las almas de sus fieles; de la mano de los malvados los libra.
11
אוֹר זָרֻעַ לַצַּדִּיק וּלְיִשְׁרֵי־לֵב שִׂמְחָה׃
Or zarúa latzadik, ulyishré lev simjá.
Luz está sembrada para el tzadik, y alegría para los rectos de corazón.
12
שִׂמְחוּ צַדִּיקִים בַּיהוָה וְהוֹדוּ לְזֵכֶר קָדְשׁוֹ׃
Simjú tzadikim b'Adonai, vehodú lezéjer kodshó.
Alégrense, tzadikim, en Hashem, y agradezcan a la memoria de su santidad.