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Salmo 88

Clamé de día y de noche

תהילים 88

El Salmo 88, de Hemán el ezrajita, es el único capítulo de Tehilim que no encuentra consuelo. Comienza con un clamor de día y de noche y termina con la palabra «oscuridad»: quien habla se describe entre los muertos, encerrado, abandonado por sus conocidos, sin fuerza y sin salida. Ni siquiera hay una vuelta final hacia la esperanza, como en casi todos los demás lamentos del libro.

Su fuerza está justamente ahí. Las preguntas de los versículos 11 a 13 —si se contará en la tumba tu bondad, si se conocerá tu maravilla en la oscuridad— son el argumento del que reza: quiere seguir vivo para poder seguir agradeciendo. El salmo da lugar litúrgico y textual al dolor que todavía no fue resuelto.

1
שִׁיר מִזְמוֹר לִבְנֵי קֹרַח לַמְנַצֵּחַ עַל־מָחֲלַת לְעַנּוֹת מַשְׂכִּיל לְהֵימָן הָאֶזְרָחִי׃
Shir mizmor livnei Kóraj, lamnatzéaj al majalat leanot, maskil leHemán haEzrají.
Cántico. Salmo de los hijos de Kóraj. Al director del canto, sobre majalat leanot. Maskil de Hemán el ezrajita.
2
יְהוָה אֱלֹהֵי יְשׁוּעָתִי יוֹם־צָעַקְתִּי בַלַּיְלָה נֶגְדֶּךָ׃
Adonai Elohei yeshuatí, yom tzaákti valáila negdéja.
Hashem, Di-s de mi salvación, de día clamé, de noche estoy ante ti.
3
תָּבוֹא לְפָנֶיךָ תְּפִלָּתִי הַטֵּה־אָזְנְךָ לְרִנָּתִי׃
Tavó lefanéja tefilatí, haté oznejá lerinatí.
Que llegue ante ti mi oración; inclina tu oído a mi clamor.
4
כִּי־שָׂבְעָה בְרָעוֹת נַפְשִׁי וְחַיַּי לִשְׁאוֹל הִגִּיעוּ׃
Ki savá beraot nafshí, vejayai lisheol higuíu.
Porque mi alma está saciada de males, y mi vida ha llegado al Sheol.
5
נֶחְשַׁבְתִּי עִם־יוֹרְדֵי בוֹר הָיִיתִי כְּגֶבֶר אֵין־אֱיָל׃
Nejshávti im yordei vor, hayíti keguéver ein eyal.
Fui contado con los que bajan a la fosa; fui como un hombre sin fuerza.
6
בַּמֵּתִים חָפְשִׁי כְּמוֹ חֲלָלִים שֹׁכְבֵי קֶבֶר אֲשֶׁר לֹא זְכַרְתָּם עוֹד וְהֵמָּה מִיָּדְךָ נִגְזָרוּ׃
Bametim jofshí, kemo jalalim shojvei kéver asher lo zejartam od, vehéma miyadejá nigzáru.
Entre los muertos, libre, como los caídos que yacen en la tumba, de quienes ya no te acuerdas, y que fueron cortados de tu mano.
7
שַׁתַּנִי בְּבוֹר תַּחְתִּיּוֹת בְּמַחֲשַׁכִּים בִּמְצֹלוֹת׃
Shatáni bevor tajtiyot, bemajashakim bimtzolot.
Me pusiste en la fosa más honda, en tinieblas, en las profundidades.
8
עָלַי סָמְכָה חֲמָתֶךָ וְכָל־מִשְׁבָּרֶיךָ עִנִּיתָ סֶּלָה׃
Alai samejá jamatéja, vejol mishbaréja inita selá.
Sobre mí se apoyó tu furor, y con todas tus olas me afligiste. Selá.
9
הִרְחַקְתָּ מְיֻדָּעַי מִמֶּנִּי שַׁתַּנִי תוֹעֵבוֹת לָמוֹ כָּלֻא וְלֹא אֵצֵא׃
Hirjakta meyudaai miméni, shatáni toevot lámo, kalú veló etzé.
Alejaste de mí a mis conocidos, me hiciste una abominación para ellos; encerrado estoy y no puedo salir.
10
עֵינִי דָאֲבָה מִנִּי עֹנִי קְרָאתִיךָ יְהוָה בְּכָל־יוֹם שִׁטַּחְתִּי אֵלֶיךָ כַפָּי׃
Ení daavá miní óni, keratíja Adonai bejol yom, shitájti eléja japai.
Mi ojo languidece por la aflicción; te llamé, Hashem, cada día, extendí hacia ti mis palmas.
11
הֲלַמֵּתִים תַּעֲשֶׂה־פֶּלֶא אִם־רְפָאִים יָקוּמוּ יוֹדוּךָ סֶּלָה׃
Halametim taasé péle, im refaím yakúmu yodúja selá.
¿Acaso harás maravillas para los muertos? ¿O se levantarán los difuntos para agradecerte? Selá.
12
הַיְסֻפַּר בַּקֶּבֶר חַסְדֶּךָ אֱמוּנָתְךָ בָּאֲבַדּוֹן׃
Hayesupar bakéver jasdéja, emunatejá baavadón.
¿Se contará en la tumba tu bondad, tu fidelidad en el lugar de la perdición?
13
הֲיִוָּדַע בַּחֹשֶׁךְ פִּלְאֶךָ וְצִדְקָתְךָ בְּאֶרֶץ נְשִׁיָּה׃
Hayivadá bajóshej pileéja, vetzidkatejá beéretz neshiyá.
¿Se conocerá en la oscuridad tu maravilla, y tu justicia en la tierra del olvido?
14
וַאֲנִי אֵלֶיךָ יְהוָה שִׁוַּעְתִּי וּבַבֹּקֶר תְּפִלָּתִי תְקַדְּמֶךָּ׃
Vaaní eléja Adonai shiváti, uvabóker tefilatí tekademéka.
Pero yo a ti, Hashem, clamé, y por la mañana mi oración sale a tu encuentro.
15
לָמָה יְהוָה תִּזְנַח נַפְשִׁי תַּסְתִּיר פָּנֶיךָ מִמֶּנִּי׃
Lamá Adonai tiznaj nafshí, tastir panéja miméni.
¿Por qué, Hashem, abandonas mi alma y escondes tu rostro de mí?
16
עָנִי אֲנִי וְגֹוֵעַ מִנֹּעַר נָשָׂאתִי אֵמֶיךָ אָפוּנָה׃
Aní aní vegovéa minóar, nasáti eméja afúna.
Afligido estoy y agonizante desde mi juventud; llevo tus terrores y estoy desconcertado.
17
עָלַי עָבְרוּ חֲרוֹנֶיךָ בִּעוּתֶיךָ צִמְּתוּתֻנִי׃
Alai avrú jaronéja, biutéja tzimetutúni.
Sobre mí pasaron tus ardores; tus espantos me han aniquilado.
18
סַבּוּנִי כַמַּיִם כָּל־הַיּוֹם הִקִּיפוּ עָלַי יָחַד׃
Sabúni jamáyim kol hayom, hikífu alai yájad.
Me rodearon como aguas todo el día, me cercaron todos juntos.
19
הִרְחַקְתָּ מִמֶּנִּי אֹהֵב וָרֵעַ מְיֻדָּעַי מַחְשָׁךְ׃
Hirjakta miméni ohev varéa, meyudaai majshaj.
Alejaste de mí al amigo y al compañero; mis conocidos son la oscuridad.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el Salmo 88 es tan oscuro?
Porque es el único salmo de Tehilim que no termina con un giro hacia la esperanza. Empieza con un clamor y cierra con la palabra «oscuridad», sin resolución ni consuelo. Su valor está en que da lugar al sufrimiento que todavía no fue respondido, sin obligar a quien reza a fingir que ya pasó.
¿Quién escribió el Salmo 88?
El encabezado lo atribuye a Hemán el ezrajita, mencionado en Divrei Hayamim entre los sabios de la época y entre los levitas encargados del canto en el Templo. El salmo también aparece asignado a los hijos de Kóraj. El salmo siguiente, el 89, se atribuye a Eitán el ezrajita, nombrado junto a Hemán en las mismas listas.
¿Qué preguntan los versículos 11 a 13 del Salmo 88?
Preguntan si los muertos pueden agradecer, si se cuenta la bondad de Di-s dentro de la tumba, si se conoce su maravilla en la oscuridad. La respuesta implícita es que no, y ese es el argumento de quien reza: pide seguir vivo para poder seguir alabando. Es una forma de súplica que aparece también en el Salmo 6 y en el 30.