El Salmo 87, de los hijos de Kóraj, tiene apenas siete versículos y es uno de los más densos del libro. Su tema es Tzión: Hashem ama sus portones más que todas las moradas de Yaakov, y de ella se dicen cosas gloriosas. La sorpresa está en los versículos 4 a 6, donde pueblos lejanos y hasta hostiles —Ráhav, que es Mitzráyim, Bavel, Peléshet, Tzor y Kush— aparecen registrados como si hubieran nacido en la ciudad.
Radak entiende que el salmo mira hacia el futuro, cuando las naciones reconozcan a Tzión como su origen espiritual. El último versículo es una frase breve y algo enigmática, «todas mis fuentes están en ti», que se ha leído como el canto de quienes encuentran allí el manantial de todo lo que tienen.
Hashem contará al inscribir a los pueblos: este nació allí. Selá.
7
וְשָׁרִים כְּחֹלְלִים כָּל־מַעְיָנַי בָּךְ׃
Vesharim kejolelim, kol mayanai baj.
Y cantores como danzantes dirán: todas mis fuentes están en ti.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata el Salmo 87?
El Salmo 87 es un canto breve dedicado a Tzión, la ciudad que Hashem ama más que cualquier otro lugar de Yaakov. Su idea central aparece en los versículos 4 a 6: pueblos extranjeros, incluso enemigos históricos, son inscritos en un registro como si hubieran nacido allí. Es una visión de Yerushaláim como origen reconocido por todas las naciones.
¿Quién es Ráhav en el Salmo 87?
Ráhav es un nombre poético de Mitzráyim, usado también en Yeshayahu y en el Salmo 89. No se refiere a una persona sino al imperio egipcio, mencionado aquí junto a Bavel, Peléshet, Tzor y Kush. El salmo los nombra precisamente porque son potencias ajenas, y aun así quedan inscritos como nacidos en Tzión.
¿Qué significa «todas mis fuentes están en ti»?
Es el último versículo del salmo y una de las frases más breves y discutidas de Tehilim. La lectura más directa es que todo lo que sostiene al que canta —su origen, su alegría, su vida— brota de Tzión. Radak la entiende como la declaración de las naciones que reconocen allí la fuente de su enseñanza.