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Salmo 86

Oración de David en la angustia

תהילים 86

El Salmo 86 es el único del cuarto libro de Tehilim encabezado como «Tefilá leDavid», oración de David. Lo distingue el modo en que se presenta quien reza: aní veevyón, pobre y necesitado, sin ningún mérito que alegar salvo la confianza. A lo largo de sus diecisiete versículos, la palabra Adonái escrita con álef-dálet aparece siete veces, más que en ningún otro salmo, y por eso se traduce «Señor» y no con el Nombre.

El versículo 15 cita casi textualmente los atributos de misericordia que Moshé escuchó en el Sinaí —misericordioso, clemente, lento para la ira y grande en bondad y verdad—, incorporándolos a una oración personal. El pedido final es modesto: una señal de bien, algo visible que muestre que la súplica fue escuchada.

Cuándo se dice: En momentos de angustia personal

1
תְּפִלָּה לְדָוִד הַטֵּה־יְהוָה אָזְנְךָ עֲנֵנִי כִּי־עָנִי וְאֶבְיוֹן אָנִי׃
Tefilá leDavid. Haté Adonai oznejá anéni, ki aní veevyón áni.
Oración de David. Inclina, Hashem, tu oído; respóndeme, porque pobre y necesitado soy yo.
2
שָׁמְרָה נַפְשִׁי כִּי־חָסִיד אָנִי הוֹשַׁע עַבְדְּךָ אַתָּה אֱלֹהַי הַבּוֹטֵחַ אֵלֶיךָ׃
Shomrá nafshí ki jasid áni, hoshá avdejá atá Elohai habotéaj eléja.
Guarda mi alma, porque soy fiel; salva tú, Di-s mío, a tu siervo que confía en ti.
3
חָנֵּנִי אֲדֹנָי כִּי אֵלֶיךָ אֶקְרָא כָּל־הַיּוֹם׃
Jonéni Adonai, ki eléja ekrá kol hayom.
Ten piedad de mí, Señor, porque a ti clamo todo el día.
4
שַׂמֵּחַ נֶפֶשׁ עַבְדֶּךָ כִּי אֵלֶיךָ אֲדֹנָי נַפְשִׁי אֶשָּׂא׃
Saméaj néfesh avdéja, ki eléja Adonai nafshí esá.
Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, Señor, elevo mi alma.
5
כִּי־אַתָּה אֲדֹנָי טוֹב וְסַלָּח וְרַב־חֶסֶד לְכָל־קֹרְאֶיךָ׃
Ki atá Adonai tov vesalaj, verav jésed lejol koréja.
Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en bondad para todos los que te llaman.
6
הַאֲזִינָה יְהוָה תְּפִלָּתִי וְהַקְשִׁיבָה בְּקוֹל תַּחֲנוּנוֹתָי׃
Haazína Adonai tefilatí, vehakshiva bekol tajanunotai.
Presta oído, Hashem, a mi oración, y atiende la voz de mis súplicas.
7
בְּיוֹם צָרָתִי אֶקְרָאֶךָּ כִּי תַעֲנֵנִי׃
Beyom tzaratí ekraéka, ki taanéni.
En el día de mi angustia te llamo, porque tú me responderás.
8
אֵין־כָּמוֹךָ בָאֱלֹהִים אֲדֹנָי וְאֵין כְּמַעֲשֶׂיךָ׃
Ein kamoja vaelohim Adonai, veein kemaaséja.
No hay como tú entre los dioses, Señor, ni hay obras como las tuyas.
9
כָּל־גּוֹיִם אֲשֶׁר עָשִׂיתָ יָבוֹאוּ וְיִשְׁתַּחֲווּ לְפָנֶיךָ אֲדֹנָי וִיכַבְּדוּ לִשְׁמֶךָ׃
Kol goyim asher asita yavóu veyishtajavú lefanéja Adonai, vijabedú lishméja.
Todas las naciones que hiciste vendrán y se postrarán ante ti, Señor, y honrarán tu nombre.
10
כִּי־גָדוֹל אַתָּה וְעֹשֵׂה נִפְלָאוֹת אַתָּה אֱלֹהִים לְבַדֶּךָ׃
Ki gadol atá veosé niflaot, atá Elohim levadéja.
Porque grande eres tú y haces maravillas; tú solo eres Di-s.
11
הוֹרֵנִי יְהוָה דַּרְכֶּךָ אֲהַלֵּךְ בַּאֲמִתֶּךָ יַחֵד לְבָבִי לְיִרְאָה שְׁמֶךָ׃
Horéni Adonai darkéja ahalej baamitéja, yajed levaví leyirá shemeja.
Enséñame, Hashem, tu camino; andaré en tu verdad. Unifica mi corazón para temer tu nombre.
12
אוֹדְךָ אֲדֹנָי אֱלֹהַי בְּכָל־לְבָבִי וַאֲכַבְּדָה שִׁמְךָ לְעוֹלָם׃
Odejá Adonai Elohai bejol levaví, vaajabedá shimjá leolam.
Te agradeceré, Señor, Di-s mío, con todo mi corazón, y honraré tu nombre para siempre.
13
כִּי־חַסְדְּךָ גָּדוֹל עָלָי וְהִצַּלְתָּ נַפְשִׁי מִשְּׁאוֹל תַּחְתִּיָּה׃
Ki jasdejá gadol alai, vehitzálta nafshí misheol tajtiyá.
Porque tu bondad es grande sobre mí, y salvaste mi alma del Sheol más profundo.
14
אֱלֹהִים זֵדִים קָמוּ־עָלַי וַעֲדַת עָרִיצִים בִּקְשׁוּ נַפְשִׁי וְלֹא שָׂמוּךָ לְנֶגְדָּם׃
Elohim zedim kámu alai, vaadat aritzim bikshú nafshí, veló samuja lenegdam.
Di-s, hombres soberbios se levantaron contra mí, y una banda de violentos buscó mi alma, y no te pusieron delante de ellos.
15
וְאַתָּה אֲדֹנָי אֵל־רַחוּם וְחַנּוּן אֶרֶךְ אַפַּיִם וְרַב־חֶסֶד וֶאֱמֶת׃
Veatá Adonai El rajum vejanún, érej apáyim verav jésed veemet.
Pero tú, Señor, eres Di-s misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en bondad y verdad.
16
פְּנֵה אֵלַי וְחָנֵּנִי תְּנָה־עֻזְּךָ לְעַבְדֶּךָ וְהוֹשִׁיעָה לְבֶן־אֲמָתֶךָ׃
Pené elai vejonéni, tena uzejá leavdéja, vehoshía leven amatéja.
Vuélvete hacia mí y ten piedad de mí; da tu fuerza a tu siervo y salva al hijo de tu sierva.
17
עֲשֵׂה־עִמִּי אוֹת לְטוֹבָה וְיִרְאוּ שֹׂנְאַי וְיֵבֹשׁוּ כִּי־אַתָּה יְהוָה עֲזַרְתַּנִי וְנִחַמְתָּנִי׃
Asé imí ot letová veyirú sonai veyevóshu, ki atá Adonai azartáni venijamtáni.
Haz conmigo una señal de bien, y que la vean los que me odian y se avergüencen, porque tú, Hashem, me ayudaste y me consolaste.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se dice el Salmo 86?
El Salmo 86 se dice en momentos de angustia personal, cuando alguien se siente sin recursos y sin mérito que alegar. Su primer versículo, «pobre y necesitado soy yo», marca ese tono desde el comienzo. No tiene un lugar fijo en la liturgia diaria, pero es uno de los capítulos más recurridos cuando se recitan Tehilim por una necesidad.
¿Por qué el Salmo 86 dice «Señor» y no el Nombre?
Porque en siete versículos el hebreo tiene Adonái escrito con álef-dálet, que es una palabra distinta del Tetragrámaton y significa literalmente «mi Señor». El Salmo 86 la usa más veces que cualquier otro capítulo de Tehilim. Cuando aparece el Tetragrámaton, como en los versículos 1, 6, 11 y 17, la traducción dice Hashem.
¿Qué son los atributos de misericordia en el Salmo 86?
El versículo 15 describe a Di-s como misericordioso, clemente, lento para la ira y grande en bondad y verdad. Son casi las mismas palabras que Moshé escuchó en el Sinaí según Shemot 34, y que se recitan en Selijot y en Yom Kipur. David las trae aquí a una oración privada, apoyando su pedido en el modo en que Di-s se describió a sí mismo.