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Salmo 73

Por qué prosperan los malvados

תהילים 73

El Salmo 73 abre el tercer libro de Tehilim y es el primero de una serie atribuida a Asaf, uno de los levitas encargados del canto en el Templo. Plantea sin rodeos la pregunta más incómoda de la fe: si Di-s es bueno con los rectos, ¿por qué los malvados viven tranquilos, sanos y ricos?

El salmista confiesa que estuvo a punto de resbalar por envidia. Describe con detalle la insolencia de los prósperos, que hablan contra el cielo y suponen que nadie los observa. Y admite que mientras él purificaba su corazón en vano, ellos no sufrían.

El giro llega en el versículo 17: al entrar en el santuario entiende el final de esos caminos. A partir de allí el salmo cambia de tono y termina en una de las declaraciones más íntimas del libro: la cercanía de Di-s es, en sí misma, todo el bien que pide.

Cuándo se dice: El día 14 del ciclo mensual de Tehilim

1
מִזְמוֹר לְאָסָף אַךְ טוֹב לְיִשְׂרָאֵל אֱלֹהִים לְבָרֵי לֵבָב׃
Mizmor leAsaf. Aj tov leYisrael Elohim, levaré levav.
Salmo de Asaf. Ciertamente Di-s es bueno con Yisrael, con los limpios de corazón.
2
וַאֲנִי כִּמְעַט נָטָיוּ רַגְלָי כְּאַיִן שֻׁפְּכוּ אֲשֻׁרָי׃
Vaaní kimat natáyu raglái, keáyin shupejú ashurái.
Y yo, por poco se desviaron mis pies; casi resbalaron mis pasos.
3
כִּי־קִנֵּאתִי בַּהוֹלְלִים שְׁלוֹם רְשָׁעִים אֶרְאֶה׃
Ki kineti baholelim, shelom reshaim eré.
Porque tuve envidia de los arrogantes al ver la tranquilidad de los malvados.
4
כִּי אֵין חַרְצֻבּוֹת לְמוֹתָם וּבָרִיא אוּלָם׃
Ki en jartzubot lemotam, uvarí ulam.
Porque no tienen ataduras hasta su muerte, y su cuerpo se mantiene sano.
5
בַּעֲמַל אֱנוֹשׁ אֵינֵמוֹ וְעִם־אָדָם לֹא יְנֻגָּעוּ׃
Baamal enosh enemo, veim adam lo yenugaú.
En la fatiga del hombre no están, y no reciben los golpes que reciben los demás.
6
לָכֵן עֲנָקַתְמוֹ גַאֲוָה יַעֲטָף־שִׁית חָמָס לָמוֹ׃
Lajen anakátmo gaavá, yaataf shit jamas lámo.
Por eso la soberbia los ciñe como un collar, y los envuelve un manto de violencia.
7
יָצָא מֵחֵלֶב עֵינֵמוֹ עָבְרוּ מַשְׂכִּיּוֹת לֵבָב׃
Yatzá mejélev enemo, averú maskiyot levav.
Sus ojos saltan de tanta gordura; desbordan las fantasías de su corazón.
8
יָמִיקוּ וִידַבְּרוּ בְרָע עֹשֶׁק מִמָּרוֹם יְדַבֵּרוּ׃
Yamiku vidaberú verá, óshek mimarom yedaberu.
Se burlan y hablan con maldad; hablan de opresión desde las alturas.
9
שַׁתּוּ בַשָּׁמַיִם פִּיהֶם וּלְשׁוֹנָם תִּהֲלַךְ בָּאָרֶץ׃
Shatú vashamáyim pihem, ulshonam tihalaj baáretz.
Ponen su boca contra el cielo, y su lengua recorre la tierra.
10
לָכֵן יָשׁוּב עַמּוֹ הֲלֹם וּמֵי מָלֵא יִמָּצוּ לָמוֹ׃
Lajen yashuv amó halom, umé malé yimátzu lámo.
Por eso su pueblo vuelve hacia ellos, y beben aguas en abundancia.
11
וְאָמְרוּ אֵיכָה יָדַע־אֵל וְיֵשׁ דֵּעָה בְעֶלְיוֹן׃
Veameru ejá yadá El, veyesh deá veElyón.
Y dicen: ¿cómo lo sabría Di-s? ¿Acaso hay conocimiento en el Altísimo?
12
הִנֵּה־אֵלֶּה רְשָׁעִים וְשַׁלְוֵי עוֹלָם הִשְׂגּוּ־חָיִל׃
Hiné éle reshaim, veshalvé olam hisgu jáyil.
He aquí, así son los malvados: siempre tranquilos, y aumentan su riqueza.
13
אַךְ־רִיק זִכִּיתִי לְבָבִי וָאֶרְחַץ בְּנִקָּיוֹן כַּפָּי׃
Aj rik zikiti levaví, vaerjatz benikayón kapái.
Ciertamente en vano purifiqué mi corazón y lavé mis manos en inocencia.
14
וָאֱהִי נָגוּעַ כָּל־הַיּוֹם וְתוֹכַחְתִּי לַבְּקָרִים׃
Vaehí nagúa kol hayom, vetojajtí labekarim.
Pues fui golpeado todo el día, y mi reprensión llegaba cada mañana.
15
אִם־אָמַרְתִּי אֲסַפְּרָה כְמוֹ הִנֵּה דוֹר בָּנֶיךָ בָגָדְתִּי׃
Im amarti asaperá jemó, hiné dor banéja vagádeti.
Si hubiera dicho: hablaré así, habría traicionado a la generación de tus hijos.
16
וָאֲחַשְּׁבָה לָדַעַת זֹאת עָמָל הוּא בְעֵינָי׃
Vaajashevá ladáat zot, amal hu veenái.
Y medité para comprender esto; era una fatiga a mis ojos.
17
עַד־אָבוֹא אֶל־מִקְדְּשֵׁי־אֵל אָבִינָה לְאַחֲרִיתָם׃
Ad avó el mikdeshé El, avina leajaritam.
Hasta que entré en el santuario de Di-s y comprendí el final de ellos.
18
אַךְ בַּחֲלָקוֹת תָּשִׁית לָמוֹ הִפַּלְתָּם לְמַשּׁוּאוֹת׃
Aj bajalakot tashit lámo, hipaltam lemashuot.
Ciertamente en terreno resbaladizo los pones; los haces caer en ruinas.
19
אֵיךְ הָיוּ לְשַׁמָּה כְרָגַע סָפוּ תַמּוּ מִן־בַּלָּהוֹת׃
Ej hayú leshamá jerága, safú támu min balahot.
¡Cómo quedaron desolados en un instante! Perecieron, se consumieron de terror.
20
כַּחֲלוֹם מֵהָקִיץ אֲדֹנָי בָּעִיר צַלְמָם תִּבְזֶה׃
Kajalom mehakitz, Adonai baír tzalmam tivzé.
Como un sueño al despertar, Señor, así al despertar despreciarás la imagen de ellos.
21
כִּי יִתְחַמֵּץ לְבָבִי וְכִלְיוֹתַי אֶשְׁתּוֹנָן׃
Ki yitjametz levaví, vejilyotái eshtonán.
Cuando se agriaba mi corazón y en mis entrañas sentía punzadas,
22
וַאֲנִי־בַעַר וְלֹא אֵדָע בְּהֵמוֹת הָיִיתִי עִמָּךְ׃
Vaaní váar veló edá, behemot hayiti imaj.
yo era necio y no entendía; como una bestia era ante ti.
23
וַאֲנִי תָמִיד עִמָּךְ אָחַזְתָּ בְּיַד־יְמִינִי׃
Vaaní tamid imaj, ajazta beyad yeminí.
Y sin embargo, yo estoy siempre contigo; tú sostuviste mi mano derecha.
24
בַּעֲצָתְךָ תַנְחֵנִי וְאַחַר כָּבוֹד תִּקָּחֵנִי׃
Baatzatejá tanjeni, veajar kavod tikajeni.
Con tu consejo me guiarás, y después me tomarás en gloria.
25
מִי־לִי בַשָּׁמָיִם וְעִמְּךָ לֹא־חָפַצְתִּי בָאָרֶץ׃
Mi li vashamáyim, veimejá lo jafatzti vaáretz.
¿A quién tengo yo en el cielo? Y contigo, nada deseo en la tierra.
26
כָּלָה שְׁאֵרִי וּלְבָבִי צוּר־לְבָבִי וְחֶלְקִי אֱלֹהִים לְעוֹלָם׃
Kalá sheerí ulvaví, tzur levaví vejelkí Elohim leolam.
Desfallece mi carne y mi corazón; la roca de mi corazón y mi porción es Di-s para siempre.
27
כִּי־הִנֵּה רְחֵקֶיךָ יֹאבֵדוּ הִצְמַתָּה כָּל־זוֹנֶה מִמֶּךָּ׃
Ki hiné rejekéja yovédu, hitzmata kol zoné miméka.
Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; destruyes a todo el que se aparta de ti.
28
וַאֲנִי קִרֲבַת אֱלֹהִים לִי־טוֹב שַׁתִּי בַּאדֹנָי יְהֹוִה מַחְסִי לְסַפֵּר כָּל־מַלְאֲכוֹתֶיךָ׃
Vaaní kirvat Elohim li tov, shatí baAdonai Elohim majsí, lesaper kol malajotéja.
Y yo, la cercanía de Di-s es mi bien; puse en el Señor Hashem mi refugio, para contar todas tus obras.

Preguntas frecuentes

¿Qué pregunta plantea el Salmo 73?
El Salmo 73 pregunta por qué los malvados prosperan mientras los justos sufren. Asaf confiesa que estuvo a punto de perder el rumbo por envidiar a gente insolente que vivía sana, tranquila y rica sin preocuparse por nadie. El salmo no niega el problema ni lo minimiza: lo describe con crudeza antes de responderlo.
¿Cómo responde el Salmo 73 a la prosperidad de los malvados?
La respuesta llega en el versículo 17, cuando el salmista entra en el santuario y comprende el final de esos caminos. Desde esa perspectiva, la prosperidad de los malvados se revela como terreno resbaladizo y como una imagen que se desvanece al despertar. La conclusión no es material sino relacional: la cercanía de Di-s es en sí misma todo el bien que el salmista pide.
¿Quién fue Asaf, el autor del Salmo 73?
Asaf fue uno de los levitas encargados del canto en el Templo, y su nombre encabeza doce salmos de Tehilim. El Salmo 73 abre la serie más larga de ellos, que ocupa los capítulos 73 a 83. Varios de esos salmos comparten un tono de reflexión sobre la historia y la justicia divina más que de súplica personal.
¿Qué significa la frase la roca de mi corazón y mi porción?
En el versículo 26 el salmista reconoce que su cuerpo y su ánimo se agotan, pero que Di-s sigue siendo su fuerza interior y su herencia permanente. La palabra porción alude al reparto de la tierra entre las tribus: así como los levitas no recibieron territorio porque Hashem era su porción, el salmista declara que no necesita otra cosa. Es una de las expresiones más íntimas del libro de Tehilim.