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Salmo 66

Vengan y vean las obras de Di-s

תהילים 66

El Salmo 66 se abre con un llamado a toda la tierra a aclamar a Di-s, y luego invita a mirar la historia: el mar convertido en tierra seca y el río cruzado a pie, es decir, la salida de Mitzráyim y el paso del Yardén.

En la mitad del salmo cambia la voz de plural a singular. La comunidad que fue probada «como se refina la plata», que pasó por el fuego y el agua, deja lugar a una sola persona que entra al Templo a cumplir los votos hechos en la angustia.

El versículo dieciocho contiene un principio de oración muy citado: si hubiera visto iniquidad en su corazón, la plegaria no habría sido escuchada. El salmo cierra bendiciendo a quien no apartó ni la oración ni su jésed.

1
לַמְנַצֵּחַ שִׁיר מִזְמוֹר הָרִיעוּ לֵאלֹהִים כָּל־הָאָרֶץ׃
Lamnatzéaj shir mizmor. Haríu Lelohim kol haáretz.
Al director del canto, un cántico, un salmo. Aclamen a Di-s, toda la tierra.
2
זַמְּרוּ כְבוֹד־שְׁמוֹ שִׂימוּ כָבוֹד תְּהִלָּתוֹ׃
Zamerú jevod Shemó, símu javod tehilató.
Canten la gloria de su Nombre; hagan gloriosa su alabanza.
3
אִמְרוּ לֵאלֹהִים מַה־נּוֹרָא מַעֲשֶׂיךָ בְּרֹב עֻזְּךָ יְכַחֲשׁוּ לְךָ אֹיְבֶיךָ׃
Imrú Lelohim ma norá maaseja, berov uzejá yejajashú lejá oyeveja.
Digan a Di-s: «¡Qué temibles son tus obras! Por la grandeza de tu fuerza se doblegarán ante ti tus enemigos».
4
כָּל־הָאָרֶץ יִשְׁתַּחֲווּ לְךָ וִיזַמְּרוּ־לָךְ יְזַמְּרוּ שִׁמְךָ סֶלָה׃
Kol haáretz yishtajavú lejá vizamerú laj, yezamerú Shimjá Selá.
Toda la tierra se postrará ante ti y te cantará; cantarán a tu Nombre. Selá.
5
לְכוּ וּרְאוּ מִפְעֲלוֹת אֱלֹהִים נוֹרָא עֲלִילָה עַל־בְּנֵי אָדָם׃
Lejú ur'ú mifalot Elohim, norá alilá al bené adam.
Vengan y vean las obras de Di-s, temible en sus actos hacia los hijos del hombre.
6
הָפַךְ יָם לְיַבָּשָׁה בַּנָּהָר יַעַבְרוּ בְרָגֶל שָׁם נִשְׂמְחָה־בּוֹ׃
Hafaj yam leyabashá, banahar yaavrú verágel, sham nismejá bo.
Convirtió el mar en tierra seca; por el río pasaron a pie; allí nos alegramos en Él.
7
מֹשֵׁל בִּגְבוּרָתוֹ עוֹלָם עֵינָיו בַּגּוֹיִם תִּצְפֶּינָה הַסּוֹרְרִים אַל־יָרוּמוּ לָמוֹ סֶלָה׃
Moshel bigvurató olam, enav bagoyim titzpéna, hasorerim al yarúmu lámo Selá.
Gobierna con su poder para siempre; sus ojos vigilan a las naciones; que no se enaltezcan los rebeldes. Selá.
8
בָּרְכוּ עַמִּים אֱלֹהֵינוּ וְהַשְׁמִיעוּ קוֹל תְּהִלָּתוֹ׃
Barejú amim Elohénu, vehashmíu kol tehilató.
Bendigan, pueblos, a Di-s, y hagan oír la voz de su alabanza.
9
הַשָּׂם נַפְשֵׁנוּ בַּחַיִּים וְלֹא־נָתַן לַמּוֹט רַגְלֵנוּ׃
Hasam nafshénu bajayim, veló natan lamot raglénu.
Él ha puesto nuestra alma en la vida y no ha permitido que resbale nuestro pie.
10
כִּי־בְחַנְתָּנוּ אֱלֹהִים צְרַפְתָּנוּ כִּצְרָף־כָּסֶף׃
Ki vejantánu Elohim, tzeraftánu kitzrof kásef.
Porque nos probaste, Di-s; nos refinaste como se refina la plata.
11
הֲבֵאתָנוּ בַמְּצוּדָה שַׂמְתָּ מוּעָקָה בְמָתְנֵינוּ׃
Havetánu vametzudá, sámta muaká vemotnénu.
Nos hiciste caer en la red; pusiste carga sobre nuestros lomos.
12
הִרְכַּבְתָּ אֱנוֹשׁ לְרֹאשֵׁנוּ בָּאנוּ־בָאֵשׁ וּבַמַּיִם וַתּוֹצִיאֵנוּ לָרְוָיָה׃
Hirkávta enosh leroshénu, bánu vaesh uvamáyim, vatotziénu larvayá.
Hiciste cabalgar a un hombre sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por el agua, y nos sacaste a la abundancia.
13
אָבוֹא בֵיתְךָ בְעוֹלוֹת אֲשַׁלֵּם לְךָ נְדָרָי׃
Avó veitejá veolot, ashalem lejá nedarái.
Entraré en tu casa con ofrendas de elevación; te cumpliré mis votos,
14
אֲשֶׁר־פָּצוּ שְׂפָתָי וְדִבֶּר־פִּי בַּצַּר־לִי׃
Asher patzú sefatái, vediber pi batzar li.
los que pronunciaron mis labios y habló mi boca en mi angustia.
15
עֹלוֹת מֵחִים אַעֲלֶה־לָּךְ עִם־קְטֹרֶת אֵילִים אֶעֱשֶׂה בָקָר עִם־עַתּוּדִים סֶלָה׃
Olot mejim aalé laj im ketóret elim, eesé vakar im atudim Selá.
Ofrendas de animales cebados te ofreceré, con el humo de carneros; prepararé toros con machos cabríos. Selá.
16
לְכוּ־שִׁמְעוּ וַאֲסַפְּרָה כָּל־יִרְאֵי אֱלֹהִים אֲשֶׁר עָשָׂה לְנַפְשִׁי׃
Lejú shimú vaasapérá kol yiré Elohim, asher asá lenafshí.
Vengan, escuchen, y contaré, todos los que temen a Di-s, lo que hizo por mi alma.
17
אֵלָיו פִּי־קָרָאתִי וְרוֹמַם תַּחַת לְשׁוֹנִי׃
Elav pi karáti, veromam tájat leshoní.
A Él clamó mi boca, y su exaltación estuvo bajo mi lengua.
18
אָוֶן אִם־רָאִיתִי בְלִבִּי לֹא יִשְׁמַע אֲדֹנָי׃
Áven im raíti velibí, lo yishmá Adonai.
Si hubiera visto iniquidad en mi corazón, el Señor no habría escuchado.
19
אָכֵן שָׁמַע אֱלֹהִים הִקְשִׁיב בְּקוֹל תְּפִלָּתִי׃
Ajen shamá Elohim, hikshiv bekol tefilatí.
Pero ciertamente Di-s escuchó; atendió la voz de mi oración.
20
בָּרוּךְ אֱלֹהִים אֲשֶׁר לֹא־הֵסִיר תְּפִלָּתִי וְחַסְדּוֹ מֵאִתִּי׃
Baruj Elohim asher lo hesir tefilatí vejasdó meití.
Bendito sea Di-s, que no apartó mi oración ni su jésed de mí.

Preguntas frecuentes

¿A qué acontecimientos se refiere el Salmo 66?
El salmo recuerda que Di-s «convirtió el mar en tierra seca» y que «por el río pasaron a pie», refiriéndose a la salida de Mitzráyim y al cruce del Yardén. Son los dos momentos fundacionales en que el agua se abrió para que el pueblo pasara. El salmo los presenta no como historia lejana sino como algo que se puede ir a ver: «vengan y vean».
¿Qué significa «nos refinaste como se refina la plata»?
Significa que las pruebas que atravesó el pueblo tuvieron la función de purificar, no de destruir. La imagen es la del crisol del orfebre, donde el fuego separa la plata de sus impurezas. Los versículos siguientes desarrollan la misma idea con otras imágenes: la red, la carga sobre los lomos, el fuego y el agua, y finalmente la salida a la abundancia.
¿Qué enseña el Salmo 66 sobre la oración?
Enseña que la oración depende de la integridad del corazón de quien la pronuncia: «si hubiera visto iniquidad en mi corazón, el Señor no habría escuchado». El versículo siguiente confirma que la plegaria sí fue escuchada, lo que implica que el corazón estaba limpio. El salmo cierra bendiciendo a Di-s por no haber apartado ni la oración ni su jésed.