Salmo 50
No necesito tus sacrificios
תהילים 50
El Salmo 50 es el primero de los doce salmos atribuidos a Asaf, uno de los cantores designados por David. Se abre como una escena judicial: Hashem convoca a la tierra de oriente a occidente, llama a los cielos como testigos y reúne a quienes sellaron el pacto mediante ofrendas.
Su mensaje es contundente. Di-s no reprocha al pueblo por sus sacrificios, sino que declara que no necesita ni sus toros ni sus cabritos, porque toda bestia del bosque le pertenece. Lo que pide es reconocimiento y cumplimiento de las promesas. La segunda mitad se dirige al malvado que recita los estatutos con la boca mientras se asocia con ladrones y calumnia a su propio hermano.
1
מִזְמוֹר לְאָסָף אֵל אֱלֹהִים יְהוָה דִּבֶּר וַיִּקְרָא־אָרֶץ מִמִּזְרַח־שֶׁמֶשׁ עַד־מְבֹאוֹ׃
Mizmor leAsaf. El Elohim Adonai diber vayikrá áretz, mimizraj shémesh ad mevoó.
Salmo de Asaf. El Todopoderoso, Di-s, Hashem, habló y convocó a la tierra, desde el nacimiento del sol hasta su ocaso.
2
מִצִּיּוֹן מִכְלַל־יֹפִי אֱלֹהִים הוֹפִיעַ׃
MiTzión mijlal yófi Elohim hofía.
Desde Tzión, perfección de belleza, Di-s resplandeció.
3
יָבֹא אֱלֹהֵינוּ וְאַל־יֶחֱרַשׁ אֵשׁ־לְפָנָיו תֹּאכֵל וּסְבִיבָיו נִשְׂעֲרָה מְאֹד׃
Yavó Elohénu veal yejerash, esh lefanav tojel, usvivav nisará meod.
Vendrá nuestro Di-s y no callará; fuego devorará delante de él, y a su alrededor habrá gran tempestad.
4
יִקְרָא אֶל־הַשָּׁמַיִם מֵעָל וְאֶל־הָאָרֶץ לָדִין עַמּוֹ׃
Yikrá el hashamáyim meal, veel haáretz ladín amó.
Convocará a los cielos desde arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
5
אִסְפוּ־לִי חֲסִידָי כֹּרְתֵי בְרִיתִי עֲלֵי־זָבַח׃
Isfú li jasidai, koreté veriti alé závaj.
Reúnanme a mis fieles, los que sellaron mi pacto mediante un sacrificio.
6
וַיַּגִּידוּ שָׁמַיִם צִדְקוֹ כִּי־אֱלֹהִים שֹׁפֵט הוּא סֶלָה׃
Vayaguídu shamáyim tzidkó, ki Elohim shofet hu selá.
Y los cielos declararán su justicia, porque Di-s es el juez. Selá.
7
שִׁמְעָה עַמִּי וַאֲדַבֵּרָה יִשְׂרָאֵל וְאָעִידָה בָּךְ אֱלֹהִים אֱלֹהֶיךָ אָנֹכִי׃
Shimá amí vaadabéra, Yisrael veaída baj, Elohim Elohéja anóji.
Escucha, pueblo mío, y hablaré; Yisrael, y testificaré contra ti: yo soy Di-s, tu Di-s.
8
לֹא עַל־זְבָחֶיךָ אוֹכִיחֶךָ וְעוֹלֹתֶיךָ לְנֶגְדִּי תָמִיד׃
Lo al zevajéja ojijéja, veolotéja lenegdí tamid.
No te reprocho por tus sacrificios, ni por tus ofrendas que están siempre ante mí.
9
לֹא־אֶקַּח מִבֵּיתְךָ פָר מִמִּכְלְאֹתֶיךָ עַתּוּדִים׃
Lo ekaj mibetejá far, mimijleotéja atudim.
No tomaré de tu casa un novillo, ni de tus corrales cabritos.
10
כִּי־לִי כָל־חַיְתוֹ־יָעַר בְּהֵמוֹת בְּהַרְרֵי־אָלֶף׃
Ki li jol jaytó yáar, behemot beharré álef.
Porque mía es toda bestia del bosque, y los animales sobre mil montañas.
11
יָדַעְתִּי כָּל־עוֹף הָרִים וְזִיז שָׂדַי עִמָּדִי׃
Yadáti kol of harim, veziz sadai imadí.
Conozco todas las aves de los montes, y lo que se mueve en el campo está conmigo.
12
אִם־אֶרְעַב לֹא־אֹמַר לָךְ כִּי־לִי תֵבֵל וּמְלֹאָהּ׃
Im er'av lo ómar laj, ki li tevel umloá.
Si tuviera hambre, no te lo diría, porque mío es el mundo y cuanto lo llena.
13
הַאוֹכַל בְּשַׂר אַבִּירִים וְדַם עַתּוּדִים אֶשְׁתֶּה׃
Haojal besar abirim, vedam atudim eshté.
¿Acaso como carne de toros, o bebo sangre de cabritos?
14
זְבַח לֵאלֹהִים תּוֹדָה וְשַׁלֵּם לְעֶלְיוֹן נְדָרֶיךָ׃
Zevaj lElohim todá, veshalem leElyón nedaréja.
Ofrece a Di-s sacrificio de agradecimiento, y cumple tus votos al Altísimo.
15
וּקְרָאֵנִי בְּיוֹם צָרָה אֲחַלֶּצְךָ וּתְכַבְּדֵנִי׃
Ukraéni beyom tzará, ajaletzjá utjabedéni.
Y llámame en el día de angustia: yo te libraré, y tú me honrarás.
16
וְלָרָשָׁע אָמַר אֱלֹהִים מַה־לְּךָ לְסַפֵּר חֻקָּי וַתִּשָּׂא בְרִיתִי עֲלֵי־פִיךָ׃
Velarashá amar Elohim, ma lejá lesaper jukai, vatisá veriti alé fija.
Pero al malvado le dice Di-s: ¿Qué tienes tú que recitar mis estatutos y llevar mi pacto en tu boca,
17
וְאַתָּה שָׂנֵאתָ מוּסָר וַתַּשְׁלֵךְ דְּבָרַי אַחֲרֶיךָ׃
Veatá sanéta musar, vatashlej devarai ajaréja.
si tú odiaste la disciplina y arrojaste mis palabras tras de ti?
18
אִם־רָאִיתָ גַנָּב וַתִּרֶץ עִמּוֹ וְעִם מְנָאֲפִים חֶלְקֶךָ׃
Im raíta ganav vatíretz imó, veim menaafim jelkéja.
Si veías a un ladrón, corrías con él, y con adúlteros era tu parte.
19
פִּיךָ שָׁלַחְתָּ בְרָעָה וּלְשׁוֹנְךָ תַּצְמִיד מִרְמָה׃
Píja shalajta veraá, ulshonjá tatzmid mirmá.
Entregaste tu boca al mal, y tu lengua entrelaza el engaño.
20
תֵּשֵׁב בְּאָחִיךָ תְדַבֵּר בְּבֶן־אִמְּךָ תִּתֶּן־דֹּפִי׃
Teshev beajíja tedaber, beven imejá titen dófi.
Te sientas y hablas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre lanzas calumnia.
21
אֵלֶּה עָשִׂיתָ וְהֶחֱרַשְׁתִּי דִּמִּיתָ הֱיוֹת־אֶהְיֶה כָמוֹךָ אוֹכִיחֲךָ וְאֶעֶרְכָה לְעֵינֶיךָ׃
Éle asíta vehejerashti, dimíta heyot ehyé jamója, ojijajá veeerjá leenéja.
Estas cosas hiciste y yo callé; imaginaste que yo era como tú. Te reprenderé y lo pondré en orden ante tus ojos.
22
בִּינוּ־נָא זֹאת שֹׁכְחֵי אֱלוֹהַּ פֶּן־אֶטְרֹף וְאֵין מַצִּיל׃
Bínu na zot shojejé Elóah, pen etrof veén matzil.
Entiendan esto, ustedes que olvidan a Di-s, no sea que despedace y no haya quien salve.
23
זֹבֵחַ תּוֹדָה יְכַבְּדָנְנִי וְשָׂם דֶּרֶךְ אַרְאֶנּוּ בְּיֵשַׁע אֱלֹהִים׃
Zovéaj todá yejabedáneni, vesam dérej arénu beyésha Elohim.
El que ofrece agradecimiento me honra, y al que ordena su camino le mostraré la salvación de Di-s.
Preguntas frecuentes
¿Qué enseña el Salmo 50?
El Salmo 50 enseña que los sacrificios no valen nada por sí mismos si están separados de la conducta. Di-s declara que no necesita los animales que se le ofrecen, porque toda bestia del bosque ya le pertenece, y lo que realmente pide es agradecimiento, cumplimiento de las promesas y honestidad entre las personas. La segunda mitad denuncia a quien recita los preceptos mientras se asocia con ladrones y calumnia a su hermano.
¿Quién fue Asaf, el autor del Salmo 50?
Asaf fue uno de los levitas cantores designados por David para el servicio del canto. Su nombre encabeza doce salmos de Tehilim: el 50 y luego la serie del 73 al 83. El Salmo 50 es el primero de ellos y abre el Libro II de Tehilim con el tono profético y de reproche que caracteriza a esta colección.
¿Qué significa «llámame en el día de angustia»?
Es la contrapartida positiva del reproche del salmo. Después de decir que no necesita ofrendas materiales, Di-s indica qué sí espera: que la persona lo invoque cuando está en dificultad, y promete librarla. El versículo enmarca la relación como confianza y llamado directo, no como intercambio de bienes.