El Salmo 24 (Tehilim 24) empieza con una declaración de propiedad: la tierra entera y todo lo que hay en ella pertenece a Hashem. De ahí pasa a la pregunta central del capítulo —«¿quién subirá al monte de Hashem?»— y la responde no con linaje ni con ofrendas, sino con conducta: manos limpias, corazón puro, ausencia de falsedad y de juramento engañoso.
La segunda mitad es un diálogo dramático a las puertas: alguien ordena a los portales que se alcen, una voz pregunta quién es el Rey de la gloria, y la respuesta llega dos veces. La Mishná (Tamid 7:4) registra el Salmo 24 como el canto de los leviim para el primer día de la semana.
Se recita al devolver el Séfer Torá al arca en los días de semana; el diálogo de las puertas cobra sentido en ese momento, cuando el arca se abre y se cierra.
Cuándo se dice:
Al devolver el Séfer Torá al arca en día de semana, y como Shir shel Yom del domingo
1
לְדָוִד מִזְמוֹר לַיהוָה הָאָרֶץ וּמְלוֹאָהּ תֵּבֵל וְיֹשְׁבֵי בָהּ׃
LeDavid mizmor. LAdonai haáretz umloá, tevel veyoshvé va.
De David, salmo. De Hashem es la tierra y todo lo que la llena, el mundo y los que en él habitan.
2
כִּי־הוּא עַל־יַמִּים יְסָדָהּ וְעַל־נְהָרוֹת יְכוֹנְנֶהָ׃
Ki hu al yamim yesadá, veal neharot yejonenéha.
Porque él la fundó sobre los mares, y sobre los ríos la estableció.
3
מִי־יַעֲלֶה בְהַר־יְהוָה וּמִי־יָקוּם בִּמְקוֹם קָדְשׁוֹ׃
Mi yaalé vehar Adonai, umí yakum bimkom kodshó.
¿Quién subirá al monte de Hashem? ¿Y quién se mantendrá en su lugar santo?
4
נְקִי כַפַּיִם וּבַר־לֵבָב אֲשֶׁר לֹא־נָשָׂא לַשָּׁוְא נַפְשִׁי וְלֹא נִשְׁבַּע לְמִרְמָה׃
Nekí japáyim uvar levav, asher lo nasá lashav nafshí, veló nishbá lemirmá.
El de manos limpias y corazón puro, que no elevó su alma a la falsedad ni juró con engaño.
5
יִשָּׂא בְרָכָה מֵאֵת יְהוָה וּצְדָקָה מֵאֱלֹהֵי יִשְׁעוֹ׃
Yisá verajá meet Adonai, utzdaká meElohé yishó.
Recibirá bendición de Hashem, y justicia del Di-s de su salvación.
6
זֶה דּוֹר דֹּרְשָׁיו מְבַקְשֵׁי פָנֶיךָ יַעֲקֹב סֶלָה׃
Ze dor doreshav, mevakshé panéja Yaakov, sela.
Esta es la generación de los que lo buscan, los que buscan tu rostro: Yaakov. Selá.
7
שְׂאוּ שְׁעָרִים רָאשֵׁיכֶם וְהִנָּשְׂאוּ פִּתְחֵי עוֹלָם וְיָבוֹא מֶלֶךְ הַכָּבוֹד׃
Seú shearim rashejem, vehinaseú pitjé olam, veyavó mélej hakavod.
Alcen, oh puertas, sus cabezas; álcense, portales eternos, y entrará el Rey de la gloria.
8
מִי זֶה מֶלֶךְ הַכָּבוֹד יְהוָה עִזּוּז וְגִבּוֹר יְהוָה גִּבּוֹר מִלְחָמָה׃
Mi ze mélej hakavod, Adonai izuz veguibor, Adonai guibor miljamá.
¿Quién es este Rey de la gloria? Hashem, fuerte y poderoso; Hashem, poderoso en la batalla.
9
שְׂאוּ שְׁעָרִים רָאשֵׁיכֶם וּשְׂאוּ פִּתְחֵי עוֹלָם וְיָבֹא מֶלֶךְ הַכָּבוֹד׃
Seú shearim rashejem, useú pitjé olam, veyavó mélej hakavod.
Alcen, oh puertas, sus cabezas; álcenlas, portales eternos, y entrará el Rey de la gloria.
10
מִי הוּא זֶה מֶלֶךְ הַכָּבוֹד יְהוָה צְבָאוֹת הוּא מֶלֶךְ הַכָּבוֹד סֶלָה׃
Mi hu ze mélej hakavod, Adonai Tzevaot, hu mélej hakavod, sela.
¿Quién es él, este Rey de la gloria? Hashem Tzevaot, él es el Rey de la gloria. Selá.